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No es suficiente el SOS que hace Acodrés, el gremio de restaurantes a nivel nacional, frente a la difícil situación que atraviesan. mil panorama no es talentoso para este sector económico y continúa en caída.
es ColombiaAcodrés reporta el cierre de más de 2.000 restaurantes en 2025, una cifra que enciende las alarmas y evidencia que al gremio no le está yendo bien.
Jaime López, director ejecutivo de Acodrés, señaló que uno de los departamentos más afectados fue Santanderprincipalmente Bucaramanga, donde se prevé el cierre de 45 establecimientos en el primer semestre de 2026.
Los restaurantes se han volcado hacia los domicilios. Foto:Claudio Rubio. Archivo EL TIEMPO
El experto indicó que son muchos los factores que inciden en este proceso: el alza en los servicios públicos, el costo de los insumos, la reducción en jornadas laborales, la implementación de los recargos nocturnos yel incremento del salario mínimo.
“Es algo que hemos venido diciéndole al Gobierno: es un ‘cóctel’ perfecto para generar las problemáticas que hoy enfrentan las empresas”, afirmó el director, quien agregó que el sector no ha logrado recuperarse desde la pandemia.
López puso en el ojo del huracán a Bucaramanga, pues en una sola semana se anunciaron cuatro cierres de restaurantes.
“Un cierre de un establecimiento no significa que la marca desaparezca; a veces es una reestructuración del negocio”, destacó el presidente ejecutivo.
Algunos de estos lugares exclusivos tienen estrellas Michelin. Foto:iStock
A medida que cambian las razones detrás de los cierres, se conoció quEl 2024 también fue un año crítico, con una cifra estimada de tres mil establecimientos afectados.
“Venimos de años difíciles. Existe la ambigüedad de que la gastronomía es el principal rebusque para el desempleado. De cara a la población, pareciera que se estarían abriendo muchos establecimientos, pero realmente no es así”, explicó López, quien ccatalogó 2026 como un año de “aguante”, en el que los empresarios deben replantear sus negocios y generar una estructura financiera sólida.
“Es una alarma grandísima: muchos puestos de trabajo se van a perder. Por eso la invitación al Gobierno es a buscar formas de evitar que esto se agrave”, añadió.
Los establecimientos formales han comenzado a pedir el carne de vacunación al ingreso. Foto:iStock
Bogotá y Barranquilla son otras ciudades que registran mayores pérdidas y cierres de restaurantes. Sin embargo, Bucaramanga está en rojo, pues es la ciudad con mayor inflación en el último año, según el Dane.
“La gastronomía se convirtió en un eje del turismo para la ciudad. La comida rápida y las hamburguesas generaron una oferta excesivapero la inflación frena la apertura de nuevos sitios. La gastronomía necesita oxígeno, no más cargas.. Es una forma de proteger el sector y, además, el empleo, porque somos generadores de trabajo”, enfatizó el presidente de Acodrés.
En medio de esta preocupación, López indicó que los empresarios no se oponen a los cambios que se han implementado, pero piden que haya diálogos técnicos y gradualidad.
Además, insistió en que se estudie el sector gastronómico y se protege a las Pymesya que su dinámica de trabajo es distinta a la de otras empresas.
Este sector genera aproximadamente 96 mil empleos cada mes. Foto:archivo particular
Crisis en Valledupar, Cesar
Javier Arroyo, de Acodrés, en Valledupar, contó que el sector está en ‘jaque’ por el anuncio del aumento del salario mínimo y el incremento de los insumos.
En contextoo, la ciudad es un municipio intermedio, con alto índice de informalidad y en el sector gastronómico está la oportunidad de generación de empleo, pero en vista de los últimos cambios, la situación puede gir a 180 grados.
“No tenemos grandes cadenas, los que apenas logran formalizarse han luchado para mantener su nómina”, dice Arroyo.
En Cámara de Comercio de Valledupar se registran dos mil empresas en establecimientos gastronómicos y aunque no hay cifra de cierres, la situación es complicada en esta ciudad.
Según comentaron, hubo sucesos lamentables que los llevaron a tomar esa decisión. Foto:iStock
“Han tenido que reducir la nómina para que el modelo de negocio sea viable. La lucha frontal es contra la informalidad, la actividad gastronómica es una decisión de personas que están sin empleo, los vendedores en la calle, en un camión, la ciudad está afectada con esta economía popular, como lo llama el gobierno”, dice el funcionario.
Melissa Múnera zambrano
Redacción Nación-EL TIEMPO.
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