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El 23 de enero de 2026, el presidente Gustavo Petro, durante un evento en Tumaco, Nariño, volvió a atacar al exmandatario Álvaro Uribe Vélez, repudiando la política de seguridad democrática que él propugnó, argumentando que dicha estrategia “se evaluaba por el número de muertos”.
En su discurso, Petro destacó que premiar las bajas dentro del Ejército Nacional con ascensos recuerda episodios oscuros en la historia del país, donde, según recordó, “300 mil campesinos fueron destruidos” debido a razones políticas: “simplemente por usar un color azul o rojo”.
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El presidente colombiano resaltó que la pobreza afectó a ambos bandos por igual, resultando en la pérdida de tierras, desplazados y el conflicto armado en Colombia.
“En ese entonces, ellos sí se quedaron con las tierras cafetaleras. Por eso, las selvas se llenaron de personas, en particular en las regiones del Amazonas,” resaltó, aludiendo a los liberales y conservadores que huían por el Huila, Tolima y Caquetá.
El mandatario instó a no repetir los errores del pasado, haciendo referencia a los “pescaditos de oro” de Aureliano mencionados en Cien años de soledad, señalando que el país debe decidir si seguirá esta historia.
“Estamos aquí ahora y debemos decidir si continuamos repitiendo esta historia como los pescaditos de oro de Aureliano en Cien años de soledad, o si somos capaces de hacer algo diferente y construir una gran nación que no sea solo un espejismo, sino que cultivemos vida real. Sembradores de vida son aquellos que pueden edificar una nación. Eso es lo que estamos buscando aquí.”
Durante la entrega de 2.835 hectáreas que fueron erradicadas para la siembra de alimentos en Tumaco, el presidente Petro expuso detalles de la escalada de violencia en la región.
Primero, confirmó que una explosión tuvo lugar en un laboratorio de cocaína en una de las áreas de paz establecidas en acuerdos con grupos armados; en específico, con los Comuneros del Sur, que operan en Nariño y están en negociaciones con el Gobierno nacional.
“Cambiar este destino es esencial, pero debe ser un cambio real. ¿Qué hace un laboratorio de cocaína en una zona de paz? Eso suena a traición. Lo peor que podemos hacer es engañarnos, creyendo ser más listos que los demás. Cuanto más inteligentes nos creamos, más perjudicial es para ambos,” enfatizó el mandatario.
Al mismo tiempo, se refirió a la crisis arancelaria y diplomática entre Colombia y Ecuador, subrayando la importancia de actuar para frenar el ingreso de drogas al país.
Por eso, ordenó a las fuerzas del orden ampliar los controles en la frontera con Ecuador, poco después de que el presidente ecuatoriano, Daniel Noboa, anunciara la imposición de aranceles sobre productos colombianos.
Advirtiendo sobre las posibles consecuencias de dejar al país vulnerable al tráfico de insumos químicos, el mandatario afirmó que “Colombia no debe permitir la entrada de un gramo de fentanilo por ningún puerto, ni a través de ninguna frontera con otros países”. Estas declaraciones fueron emitidas el 23 de enero durante una visita de trabajo a Tumaco.
Petro también destacó la peligrosidad del fentanilo, afirmando que “el fentanilo es 35 veces más perjudicial que la cocaína”. Además, ordenó a las fuerzas del Ejército, Policía y Polfa que detuvieran el contrabando en la frontera sur, subrayando la necesidad de examinar la posible entrada de insumos para drogas sintéticas y establecer protocolos de detección.
El presidente concluyó que “no obtendremos ningún beneficio si abandonamos el narcotráfico de la cocaína, mientras el país se convierta en un paso para el insumo del fentanilo”.
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