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Cuatro claves sobre la orden de Trump que castiga a países que envíen petróleo a Cuba

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Por Andrea Rodríguez – The Associated Press

Siguiendo su política de línea dura contra el régimen comunista de Cuba, el presidente, Donald Trump, firmó una orden ejecutiva la semana pasada que contempla aranceles para los países que se atrevan a vender o enviar petróleo a la nación caribeña.

La medida cayó como un balde de agua fría en las calles del país, donde muchos ciudadanos comunes ya están seriamente afectados por una profunda crisis económica.

Incluso, algunos expertos advierten que la medida podría ser en lo interno tan grave como para provocar una “crisis humanitaria”.

Personas compran combustible en una estación de gasolina en La Habana, Cuba, el de enero de 2026.
Personas compran combustible en una estación de gasolina en La Habana, Cuba, el de enero de 2026. Associated Press

¿Qué dice la orden ejecutiva de Trump?

El texto establece la imposición de un arancel sobre los bienes de los países que suministren “directa o indirectamente” a Cuba “cualquier petróleo”, bloqueando así las posibilidades de la isla de obtener el vital combustible para mover su economía.

El argumento de Trump se basa en que la nación caribeña “constituye una amenaza inusual y extraordinaria” para “la seguridad nacional y la política exterior de Estados Unidos”, por lo que el presidente estadounidense declaró una “emergencia nacional” con respecto a ese supuesto peligro.

Según cifras oficiales, Cuba produce solo alrededor del 40% del combustible que necesita, pero este apenas puede ser usado en las ocho grandes termoeléctricas del país –unas obsoletas instalaciones con más de 30 años de uso– para generar electricidad. Hay una parte de la energía que se produce en plantas menores que consumen diésel, el cual debe ser importado. El régimen cubano cuenta además con un incipiente programa de energía solar reforzado desde el año pasado.

Expertos internacionales estiman que hasta comienzos de mes, cuando Venezuela todavía enviaba su crudo a la isla —no se conoce que hayan tenido lugar nuevos envíos— y en virtud de una estrecha cercanía comercial e ideológica, Cuba recibía unos 35,000 barriles diarios del país sudamericano y 5,500 barriles diarios de México, sumados a 7,500 barriles diarios desde Rusia.

Aún así, los cortes eléctricos ya vienen teniendo lugar desde los últimos tres años, con apagones de más de ocho horas que han afectado el abasto de agua y trastornado la vida de los cubanos que dependen en su mayoría de la electricidad para cocinar.

Un impacto dramático

“Esto es devastador porque de por sí la economía cubana ha estado trabajando a mínimos y, al anunciar esta orden, [Trump] está usando un arma más letal que diferentes formas de acción militar porque el impacto es generalizado”, expresó a The Associated Press el economista Arturo López Levy, investigador del Instituto de Estudios Regionales Comparados de la Universidad de Denver.

“No es difícil pronosticar un aumento significativo de la migración, y los que han abogado por esta política [deben] mirar que aquí se está creando una crisis humanitaria”, expresó alarmado López Levy. “Este camino lleva a [la] población cubana a condiciones de hambre porque si no hay petróleo, ni siquiera hay forma de mover los alimentos a las ciudades”.

Cuba tuvo una caída del 15% en su Producto Interno Bruto en los últimos seis años, experimentó una crisis por la paralización de la pandemia de COVID-19, sufrió una fallida reforma financiera impulsada por las autoridades que disparó la inflación y fue blanco de un incremento radical de las sanciones de Estados Unidos.

Ricardo Torres, economista cubano de la Universidad Americana de Washington, por su parte destacó que al final “el combustible es horizontal” a todos los sectores de la sociedad y nada se mueve sin él, desde el transporte y las locomotoras, hasta los regadíos o la industria.

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Lo que varios expertos consultados por The Associated Press AP se cuestionan es cuánto podría aguantar la maltrecha economía cubana sin suministro de crudo.

“La pregunta que tenemos y no hay respuesta es la cantidad de días que Cuba tiene disponible de combustible”, expresó Jorge Piñon, del Instituto de Energía de la Universidad de Texas. “Esto es peor que un huracán que se acerca a Cuba”, agregó el especialista.

Piñon consideró que tras la salida de Venezuela de la ecuación abastecedora y las presiones que está recibiendo México por parte de Estados Unidos para dejar de proporcionar crudo a la isla, apenas queda Rusia.

China, otro amigo de la isla, no es productor de petróleo –y los créditos no servirían de nada–, aunque aún quedan entre los históricos aliados de Cuba –y que son productores–, Argelia, Angola y Brasil que no se ha pronunciado, reflexionó Piñon.

¿Qué dicen las autoridades cubanas?

La reacción de las autoridades y medios de prensa en la isla fue inmediata y lo primero que destacaron es que no hay pruebas de que la pequeña nación —de apenas unos nueve millones de habitantes—, más allá de su distancia ideológica con el modelo político estadounidense, sea realmente una “amenaza” para el vecino país.

“Bajo un pretexto mendaz y vacío de argumentos, vendido por quienes hacen política y se enriquecen a costa del sufrimiento de nuestro pueblo, el presidente Trump pretende asfixiar la economía cubana”, escribió en su cuenta de la red social X el gobernante cubano Miguel Díaz-Canel.

Más aún funcionarios enfatizaron en que Trump buscaba poner a los gobiernos de terceros países en la tesitura de tener que elegir bandos.

En las calles junto con algunas expresiones de nacionalismo por el perjuicio causado por un país extranjero, muchos ciudadanos se preocupaban por el impacto en sus vidas.

“Es una medida injusta de este presidente, esta medio loco y empecinado”, declaró a The Associated Press Eddy Porto, un vendedor ambulante de 70 años. “¿Que culpa tenemos nosotros […] de esa ambición que tiene [Trump] de poderío?

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