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Economia

Transportadores anuncian marcha binacional por aranceles del 30% entre Colombia y Ecuador

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Camiones represados, riesgo de desabastecimiento y protestas en camino marcan el inicio de la aplicación de aranceles entre Colombia y Ecuador, una decisión que sacude la economía fronteriza.

Fotografía de archivo que muestra el puente internacional de Rumichaca en Tulcán (Ecuador). EFE/ Xavier Montalvo

Publicado por: Redacción Vanguardia

Desde la medianoche de este domingo 1° de febrero entró en vigor la imposición mutua de aranceles del 30% entre Colombia y Ecuador, una decisión que marca uno de los momentos más tensos en la relación bilateral reciente. La medida impacta de forma directa un intercambio comercial que supera los 2.800 millones de dólares anuales y abre un escenario de alta incertidumbre para exportadores, transportadores, comerciantes y consumidores en ambos países.

En los pasos fronterizos, especialmente en el puente internacional de Rumichaca, la tensión ya es visible. Decenas de camiones quedaron represados en un intento por movilizar mercancías antes de la entrada en vigor de los nuevos gravámenes, mientras gremios del transporte y el comercio alertan por el golpe económico que representa el encarecimiento inmediato de los productos.

En respuesta, transportadores colombianos y ecuatorianos anunciaron una movilización binacional para exigir la reapertura del diálogo entre los gobiernos y evitar que la frontera se convierta en un cuello de botella comercial permanente. Lea: Más aranceles y recorte: las respuestas de Petro ante el freno de la emergencia económica

Gremios empresariales advierten que el flujo de mercancías podría reducirse hasta en un 40%, con efectos directos sobre la economía de regiones como Ipiales y el departamento de Nariño, altamente dependientes del comercio fronterizo. Fenalco y asociaciones de transportadores señalan que el aumento de costos no solo afecta la competitividad de los productos colombianos frente a otros mercados, como el peruano, sino que también podría incentivar el contrabando y el uso de pasos irregulares, elevando los riesgos de inseguridad en la zona limítrofe.

El origen de la crisis se remonta al anuncio del presidente de Ecuador, Daniel Noboa, quien el pasado 21 de enero comunicó la imposición de una “tasa de seguridad” del 30% a los productos colombianos, bajo el argumento de la falta de cooperación en la frontera para enfrentar el narcotráfico y la minería ilegal, además del desbalance comercial que, según Quito, desfavorece a su país. El Gobierno colombiano respondió con medidas espejo: aranceles del 30% a cerca de 50 productos ecuatorianos, la suspensión temporal de la venta de energía eléctrica y restricciones adicionales en sectores estratégicos.

La tensión escaló también al terreno energético y petrolero. Colombia suspendió el suministro de energía a Ecuador, lo que ha obligado al vecino país a recurrir a fuentes más costosas, elevando sus costos de generación. A su vez, Ecuador incrementó de forma drástica la tarifa por el transporte de crudo colombiano a través del oleoducto SOTE, encareciendo la operación para Ecopetrol y otras compañías que utilizan esa ruta de exportación. Mientras no se recomponga el diálogo político entre ambos gobiernos, las medidas cruzadas seguirán trasladando los costos al comercio, al transporte y, en última instancia, al bolsillo de los ciudadanos, profundizando el deterioro de una relación estratégica para la región andina.

Con información de El Colombiano.

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