Economia
La transición energética redefine las prioridades económicas de Colombia
Colombia dio un paso clave en su posicionamiento internacional al recibir la invitación oficial para integrarse como miembro pleno de la Agencia Internacional de la Energía (AIE), uno de los organismos más influyentes en la definición de la política energética global.
Con esta decisión, el país se convierte en el miembro número 33 de la entidad y se sienta, por primera vez, en la mesa donde se toman decisiones estratégicas sobre seguridad energética, transición hacia energías limpias y cumplimiento de metas climáticas.
La adhesión es el resultado de un proceso técnico que se extendió por más de cuatro años y que exigió al país fortalecer su marco institucional, sus protocolos de gestión de crisis y su capacidad de respuesta ante eventuales interrupciones del suministro energético.
El bagazo que enciende la transición energética en Colombia
Durante ese camino, Colombia consolidó instrumentos como los programas de restricción de la demanda y los manuales de emergencia energética, alineándose con estándares internacionales.
Edwin Palma Egea, Ministro de Minas y Energía, destacó que este ingreso no solo eleva el perfil del país en escenarios multilaterales, sino que también envía una señal de confianza a inversionistas interesados en proyectos de energías limpias e infraestructura energética.
La membresía permitirá acceder a análisis estratégicos de alto nivel, participar en mecanismos de cooperación internacional y fortalecer la resiliencia del sistema energético nacional.
Planeación Nacional jugó un papel central en la coordinación del proceso, al articular a entidades como los ministerios de Minas y Energía, Hacienda y Transporte, así como a la Cancillería y agencias técnicas del sector.
El ingreso a la AIE confirma que la transición energética puede avanzar sin poner en riesgo la seguridad del suministro ni la estabilidad macroeconómica.

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Además, la Agencia Internacional de la Energía resaltó el compromiso del país con la sostenibilidad y la cooperación internacional, subrayando que su incorporación fortalece la capacidad colectiva para enfrentar los desafíos energéticos y climáticos a escala global.
Con este paso, Colombia consolida su apuesta por un sistema energético más moderno, confiable y alineado con los retos del siglo XXI.
