Economia

Presión T-MEC pagos: Estados Unidos exige apertura del sistema mexicano

Presión T-MEC pagos — Presión T-MEC pagos: Estados Unidos exige apertura del sistema mexicano
Presión T-MEC pagos — Presión T-MEC pagos: Estados Unidos exige apertura del sistema mexicano

Estados Unidos intensifica la presión sobre México en el marco de la revisión del T-MEC, exigiendo la apertura de su sistema de pagos electrónicos. Washington argumenta que la infraestructura financiera actual está altamente concentrada y dificulta la competencia de bancos y empresas fintech extranjeras. Esta demanda, planteada desde 2021, busca garantizar un trato justo y transparente para los proveedores de servicios financieros.

La presión T-MEC pagos se ha convertido en un punto central en la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), que históricamente ha priorizado debates sobre aranceles en acero y aluminio, la industria automotriz y las reglas de origen. Washington ha elevado un asunto estratégico: el acceso al sistema mexicano de pagos electrónicos. Esta presión se centra en la exigencia de que México liberalice su infraestructura de transacciones financieras, considerándola un obstáculo para la entrada de nuevos competidores.

Estados Unidos sostiene desde 2021 que la infraestructura con la que se procesan las transacciones financieras en México está excesivamente concentrada. Esta situación, según la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR), dificulta la competencia de bancos y empresas fintech extranjeras en el mercado. Las objeciones sobre el mercado mexicano de pagos han sido documentadas en diversos reportes de la USTR a lo largo de los años.

¿Qué implica la presión T-MEC pagos para la economía mexicana?

La discusión se enmarca en el Capítulo de Servicios Financieros del T-MEC, un componente clave del acuerdo. Este capítulo establece, de manera explícita, la necesidad de un trato justo, transparente y no discriminatorio para los proveedores de servicios financieros y de pagos digitales de los países miembros. Desde Washington, se acusa a México de no cumplir plenamente con estos principios, citando un marco regulatorio que genera incertidumbre y una infraestructura excesivamente concentrada. El equipo liderado por Jamieson Greer ha intensificado este reclamo, buscando facilitar la entrada de bancos y fintech estadounidenses.

Expertos consultados en el sector señalan que el sistema de pagos mexicano mantiene una alta concentración. Gran parte de la infraestructura que procesa las transacciones electrónicas es propiedad de empresas controladas por los propios bancos locales. Esta estructura, según los análisis, no solo dificulta la entrada de nuevos participantes al mercado, sino que también eleva los costos de operación para algunas instituciones financieras que buscan incursionar. Álvaro Vértiz, socio director de DGA Group, ha explicado que las empresas estadounidenses se enfrentan a numerosas barreras de entrada debido al diseño del sector, que está altamente controlado por un número limitado de bancos. Un ejemplo citado es que las cámaras de compensación, como Prosa o eGlobal, son propiedad de estas entidades bancarias.

La presión T-MEC pagos no se limita únicamente al sistema de transacciones. A las preocupaciones sobre el acceso al sistema de pagos se suma otro reclamo relevante por parte de las empresas estadounidenses: el nuevo esquema fiscal implementado para plataformas digitales. Ignacio Martínez Cortés, coordinador del Laboratorio de Análisis en Comercio, Economía y Negocios (LACEN) en la UNAM, ha opinado que la obligación de pagar los impuestos respectivos afecta los intereses de este tipo de empresas con sede en Estados Unidos.

El académico Martínez Cortés destaca que Estados Unidos busca un estado de derecho más robusto, con mayor protección y una competencia elevada para asegurar la continuidad de las operaciones. Sin embargo, también critica que, por su parte, Estados Unidos no estaría reconociendo la necesidad de pagar los impuestos correspondientes y de velar por la protección al consumidor. En sus palabras, Washington “defiende los derechos de sus empresas, pero no reconoce daños al consumidor y al fisco”. La perspectiva de Banamex, según reportes, es que la revisión anual del T-MEC genera una “certeza negativa”, a pesar del optimismo expresado por el gobierno mexicano.

Los puntos clave de la objeción estadounidense sobre el sistema de pagos de México incluyen:

Concentración: La infraestructura de pagos en México está altamente concentrada.
Competencia: Esta concentración dificulta la entrada y la competencia de bancos y fintech extranjeras.
Costos: Se argumenta que eleva los costos de operación para nuevas instituciones financieras.
Marco regulatorio: El actual entorno genera incertidumbre para los proveedores de servicios financieros.
Esquema fiscal: Preocupación por el impacto del nuevo esquema de impuestos para plataformas digitales en los intereses de las empresas estadounidenses.

La discusión en torno a la presión T-MEC pagos seguirá siendo un elemento de análisis en las relaciones comerciales entre México y Estados Unidos, buscando un equilibrio entre la soberanía económica mexicana y las demandas de apertura del mercado por parte de su socio comercial. Para más información sobre temas económicos y de comercio internacional, puede consultar las secciones económicas de la prensa nacional.

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