El centro de investigación económica Fedesarrollo publicó el 9 de septiembre de 2026 los resultados del Índice de Incertidumbre de la Política Económica en Colombia (IPEC) correspondientes a agosto de 2026. El hallazgo principal: la incertidumbre económica registró una caída respecto a meses anteriores, un movimiento que múltiples analistas y medios como El Tiempo y Portafolio asociaron con la transición presidencial de Gustavo Petro a Abelardo De La Espriella, posesionado en agosto de 2026.
Sin embargo, el mismo informe advierte que el país lleva casi ocho años consecutivos con el IPEC por encima de su promedio histórico, lo que pone en perspectiva la lectura optimista del descenso mensual.
¿Qué es el IPEC y por qué importa?
El IPEC (Índice de Incertidumbre de la Política Económica en Colombia) es elaborado mensualmente por Fedesarrollo, el centro independiente de investigación económica y social más reconocido del país. El índice mide qué tan incierto perciben los actores económicos —empresas, inversionistas y hogares— el entorno de política económica del país.
Un IPEC elevado se traduce en decisiones postergadas: menos inversión, menos contratación, más ahorro preventivo. Cuando el índice baja, la economía tiende a moverse con más dinamismo porque los agentes se atreven a comprometer recursos.
Fedesarrollo calcula el IPEC usando tres componentes: la frecuencia con que aparecen términos de incertidumbre económica en los principales medios del país, la dispersión entre las proyecciones de diferentes analistas sobre variables clave como el IPC y el déficit fiscal, y el desacuerdo entre previsiones de crecimiento. El promedio ponderado de esos tres componentes produce el índice mensual.
Qué dijo el informe de agosto de 2026
El informe del 9 de septiembre indica que el IPEC de agosto de 2026 bajó frente a los meses precedentes, un movimiento que coincidió con la transición presidencial. El Tiempo reportó «mayor confianza tras la posesión de De La Espriella», mientras Portafolio destacó que «la incertidumbre económica disminuye en Colombia».
Los analistas señalan que los cambios de gobierno suelen producir un efecto de luna de miel sobre el índice: la incertidumbre baja brevemente mientras los mercados esperan conocer la agenda real del nuevo ejecutivo. Lo ocurrido en agosto de 2026 en Colombia sería coherente con ese patrón.
El nuevo presidente, Abelardo De La Espriella, llegó al poder con una plataforma que incluye ajuste fiscal gradual, diálogo con el sector privado y continuidad en los grandes programas sociales. Esa combinación generó expectativas más moderadas —ni de ruptura radical ni de reversión total de las reformas anteriores— lo que los mercados tendieron a leer como reducción de riesgo en el corto plazo.
El contexto: ocho años por encima del promedio histórico
A pesar del descenso de agosto, Fedesarrollo advierte que el IPEC acumula casi ocho años consecutivos por encima de su promedio histórico. Ese período abarca gobiernos de muy diferente color político y muestra que la incertidumbre económica en Colombia tiene causas estructurales que van más allá del partido en el poder.
Entre los factores que mantienen el índice elevado en el largo plazo se encuentran la alta dependencia fiscal de los ingresos petroleros, la volatilidad de la tasa de cambio, el conflicto armado persistente y la baja confianza de los inversionistas en la estabilidad de las reglas del juego. La reforma tributaria, la política de paz total, el debate sobre las pensiones y las tensiones con el sector privado durante el gobierno Petro contribuyeron a mantener el índice especialmente elevado en los últimos cuatro años.
Eso significa que la caída de agosto, aunque real y bienvenida, no borra el rezago acumulado. Para que el IPEC regrese al promedio histórico se necesitaría una reducción sostenida durante varios meses, no un solo dato mensual favorable.
Lo que se espera para el resto de 2026
Los analistas consultados por los medios apuntan a que el IPEC podría seguir bajando en el último trimestre de 2026 si el gobierno De La Espriella logra presentar un presupuesto creíble y mantiene los canales de diálogo con los gremios. Sin embargo, factores externos —el precio del petróleo, el ciclo de tasas de la Fed, y la reconstrucción post-terremoto— podrían revertir la tendencia.
El indicador a seguir es si la caída de agosto se repite en septiembre y octubre. Si el índice consolida el descenso, sería la primera señal sólida de que el ciclo de alta incertidumbre que empezó en 2018 está comenzando a ceder. Si el dato de septiembre repunta, el efecto luna de miel habrá sido exactamente eso: pasajero.