El departamento del Chocó concentra la mayor actividad sísmica de Colombia. No es coincidencia que el terremoto del 10 de agosto de 2026 —de magnitud 7.4, el más destructivo en el país en décadas— haya tenido su epicentro cerca de San José del Palmar, en esta misma región. La réplica de magnitud 4.7 registrada este jueves 11 de septiembre, a 33 km de Sipí, confirma que la secuencia sigue activa. Pero el Chocó no es la única zona en riesgo.
Por qué el Chocó tiembla tanto
La razón es tectónica: el Chocó está ubicado sobre la zona de subducción donde la placa de Nazca se hunde bajo la placa Suramericana. Este proceso —que a lo largo de millones de años levantó las cordilleras andinas— también produce los terremotos más profundos y energéticos del continente. La placa de Nazca se desplaza aproximadamente 7 centímetros por año en dirección este, acumulando estrés que eventualmente se libera en forma de sismo.
La región del Chocó Sísmico, que incluye la franja costera del Pacífico y el piedemonte chocoano, ha registrado varios terremotos de magnitud superior a 7.0 en el siglo pasado. Entre los más recordados están los sismos del litoral pacífico colombo-ecuatoriano y los eventos cercanos a Bahía Solano. El terremoto del 10 de agosto de 2026 no fue el primero en esa zona. No será el último.
Una característica adicional del Chocó Sísmico es su baja densidad de instrumentación sismológica, lo que históricamente ha dificultado el monitoreo en tiempo real y la emisión de alertas rápidas.
Las otras zonas sísmicas de Colombia
Colombia tiene varias regiones con riesgo sísmico significativo, no solo el Chocó:
Eje Cafetero y Valle del Cauca. Esta región vive sobre fallas geológicas activas en la cadena montañosa andina. El terremoto de Armenia de enero de 1999 —magnitud 6.2— dejó más de 1.100 muertos y destruyó gran parte del Quindío. El riesgo sigue vigente: la cercanía al Chocó Sísmico y la presencia de fallas locales hacen de esta zona una de las más expuestas. El sismo del 10 de agosto se sintió con fuerza en Cali, Manizales y Armenia precisamente por esta configuración geográfica.
Nariño y el litoral pacífico sur. El sur del país comparte la misma zona de subducción del Chocó. Ciudades como Pasto están en un entorno volcánico y sísmico de alta complejidad, cerca de la frontera con Ecuador.
Santander y el nororiente. La falla de Bucaramanga alberga el llamado «Nido de Bucaramanga», una anomalía geofísica única: un clúster de sismos que ocurren a profundidades de 150 a 170 km, producto de la subducción de la placa del Caribe. Bucaramanga registra centenares de pequeños sismos al año, la mayoría imperceptibles, pero el potencial acumulado no es despreciable.
Cauca y Huila. La falla del Romeral, que recorre longitudinalmente los Andes colombianos, es fuente de actividad sísmica intermitente en estas regiones, y conecta con el sistema de fallas que va hasta el Valle del Cauca.
Qué hace Colombia para reducir el riesgo
El Servicio Geológico Colombiano (SGC) opera la Red Sismológica Nacional de Colombia (RSNC), que monitorea los sismos en tiempo real desde su portal sgc.gov.co y a través de la aplicación SisColombia. La UNGRD coordina la respuesta de emergencia y la asignación de recursos tras eventos de gran magnitud, como ocurrió después del 10 de agosto.
Colombia cuenta con la Norma Sismo Resistente (NSR-10), que establece estándares mínimos de construcción según el nivel de amenaza sísmica del terreno. Sin embargo, una porción significativa del parque construido antes del año 2000 en ciudades como Cali, Manizales y Pereira incluye edificaciones que no cumplen estos estándares. El terremoto del 10 de agosto reveló la brecha entre la norma y la realidad del suelo urbano colombiano.
A diferencia de México —que desde 1985 desarrolló el SASMEX, un sistema de alerta temprana que da entre 30 y 60 segundos de aviso antes de la llegada de las ondas sísmicas— Colombia no tiene aún un sistema de alerta pública operativo a nivel nacional. Llenar ese vacío es una de las tareas pendientes más urgentes en gestión del riesgo del país, especialmente después del 10 de agosto.