El Servicio Geológico Colombiano (SGC) reportó el lunes 28 de septiembre de 2026 un sismo de magnitud 4.2 a las 9:42 de la mañana en el departamento de Santander. El Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) lo registró con magnitud 4.3 y ubicó el epicentro a 6 kilómetros al norte-noreste de Cepitá —municipio del suroeste santandereano— a 155 kilómetros de profundidad. El SGC reportó la profundidad en 136 kilómetros.
La pequeña diferencia entre las dos cifras es normal: el SGC y el USGS usan redes de sensores distintas y métodos de cálculo independientes. Los datos del USGS corresponden al evento us6000ty5f, con estado revisado y basado en lecturas de 100 estaciones. No se han reportado daños ni heridos.
El epicentro y su cercanía a Bucaramanga
Cepitá queda en el cañón del río Chicamocha, en el suroriente de Santander, vinculado funcionalmente a municipios como Aratoca, Jordán y San Gil. El epicentro del sismo del 28 de septiembre quedó a aproximadamente 39 kilómetros al sur-sureste de Bucaramanga, la capital del departamento. A esa distancia, y dado que la profundidad superó los 135 km, el movimiento pudo haberse sentido en Bucaramanga y en varios municipios del departamento, aunque la atenuación propia de los sismos profundos tiende a hacerlos menos intensos en superficie que los superficiales de igual magnitud.
El periódico Vanguardia, con sede en Bucaramanga, reportó el evento el mismo 28 de septiembre citando datos preliminares del SGC: magnitud 4.2 y profundidad de 136 kilómetros. El SGC mantiene vigilancia permanente sobre la actividad sísmica del sector de Los Santos, conocido por su alta concentración de sismos de origen profundo.
El Nido Sísmico de Bucaramanga: actividad profunda y frecuente
Los Santos es uno de los municipios que integran el denominado Nido Sísmico de Bucaramanga (NSB), una de las regiones con mayor concentración de sismos profundos en Colombia y entre las más activas de su tipo en el mundo. A diferencia de los terremotos superficiales —como el enjambre de Chaparral, Tolima, cuyos eventos ocurren a cerca de 10 kilómetros de profundidad— los sismos del NSB se generan a entre 100 y 200 kilómetros bajo la corteza.
Esa profundidad explica dos características que distinguen estos eventos: por un lado, la energía viaja atenuada antes de alcanzar la superficie, lo que raramente genera daños estructurales; por otro, puede percibirse en una zona geográfica más amplia que un sismo superficial de igual magnitud, porque las ondas se propagan desde mayor profundidad.
Este sismo no está relacionado con el terremoto de magnitud 7.4 del 10 de agosto de 2026 en Sipí, Chocó: el epicentro de Cepitá queda a más de 400 kilómetros de esa zona. Son dos fenómenos geológicos independientes: la sismicidad del occidente del país se asocia a la subducción de la placa de Nazca bajo la Suramericana, mientras que el NSB se atribuye a una placa ya subducida que se deforma a gran profundidad bajo Santander. Su origen exacto sigue en estudio: el SGC lo vincula a la interacción de placas en profundidad y una investigación de la Universidad Industrial de Santander, basada en más de 32.000 sismos, apunta a que un cambio en la geometría de esa placa hundida concentraría los esfuerzos que producen los temblores. Según el SGC, el NSB concentra cerca del 45% de la sismicidad de Colombia.
Más actividad en Santander ese mismo día
Vanguardia también reportó que horas antes del sismo de las 9:42 a.m. ya se había registrado otro movimiento en el departamento: uno de magnitud 3.1 en Los Santos a las 5:42 de la mañana del 28 de septiembre, con una profundidad de 144 kilómetros. Ese evento no generó reportes de percepción ni alertas especiales.
La frecuencia de sismos en el área de Los Santos es parte del comportamiento histórico documentado del NSB. El SGC registra en esa zona decenas de eventos por mes, la mayoría de magnitud inferior a 3 y, por tanto, imperceptibles para la población. Los eventos de magnitud 4 o mayor en esta zona son periódicos y no implican, por sí solos, un aumento del riesgo sísmico fuera del rango habitual.
Hasta el momento de publicación, el SGC no había emitido alertas especiales ni reportes de seguimiento para este evento.