Economia
“Explorando las Limitaciones del Banco de la República: ¿Por Qué No Puede Reducir Más su Tasa de Interés?”

La lentitud con la que está descendiendo la inflación, las crecientes presiones fiscales —debido a una menor recaudación tributaria y la reticencia del Gobierno a ajustar su gasto—, así como la tensión internacional provocada por las políticas comerciales de Estados Unidos, que incrementan el riesgo de una recesión mundial en la segunda mitad de este año, constituyen algunas de las razones más relevantes que podría considerar la junta directiva del Banco de la República para mantener su precaución acerca de una reducción en su tasa de intervención del mercado en su reunión de abril, la cuarta de 2025.
La tasa de interés del Emisor, que actúa como referencia para el sector financiero colombiano, se sostiene en 9,5 por ciento desde diciembre del año anterior y la junta directiva de la entidad, por mayoría de votos, ha permanecido reacia a disminuirla en dos ocasiones este año (reuniones de enero y marzo), apelando a la cautela ante las circunstancias que rodean el comportamiento económico del país.
El propio Leonardo Villar, gerente del Banco de la República, ha sido consistente en su mensaje de prudencia con respecto a una disminución de la tasa de interés en medio del contexto actual y a pesar de la presión del Gobierno y de algunos sectores productivos para que se lleve a cabo, con el fin de impulsar el crecimiento económico, que hasta febrero pasado lo hacía a un ritmo del 1,7 por ciento, de acuerdo con datos del Departamento Administrativo Nacional de Estadísticas (Dane), cifra que es inferior a lo esperado por varios expertos y economistas.
“La decisión de no ajustar la tasa de interés refleja una actitud cautelosa de la política monetaria a la espera de obtener nueva información en los próximos meses que proporcione más elementos para evaluar la posibilidad de nuevos recortes en la tasa de interés”, afirmó Villar al concluir la junta de marzo anterior.
Esa decisión de no reducir la tasa en la junta de marzo fue celebrada por algunos exministros de Hacienda, como José Antonio Ocampo, quien expresó en su momento que “lo más sensato es que el Banco de la República conserve su tasa de interés en 9,5 por ciento, tal como lo hizo en la reunión de enero y en la de este lunes (31 de marzo)“.
De acuerdo con el exministro del gobierno del presidente Petro, esta sería la mejor opción “considerando la crítica situación fiscal que enfrenta el país y el incremento de las tasas de interés de los TES”.
Nuevo contexto
Desde entonces, la situación del país ni el entorno internacional que lo rodea han cambiado lo suficiente como para pensar que en la reunión de la junta del Emisor de abril, la mayoría vote a favor de una reducción, al menos, de 25 puntos básicos. Para muchos, incluso, esas condiciones han tendido a empeorar aún más.
La imposición de aranceles a 185 países por parte de EE. UU. generó gran incertidumbre mundial. Foto:Carlos Arturo García M.
Por lo menos, es lo que opinan los analistas del mercado consultados por el centro de estudios económicos Fedesarrollo, cuya mayoría considera que la tasa de intervención se mantendrá estable en 9,5.
por ciento en mayo, mientras que para julio anticipan que este haya bajado al 8,75 por ciento.
Los analistas de Grupo Bancolombia también opinan que la mayoría de la junta recurrirá a la prudencia que ha predominado en las reuniones anteriores para mantener inalterada su tasa, por tercera vez durante este año, en 9,5 por ciento.
La determinación —afirman— se fundamentaría “ante la aparición de riesgos macroeconómicos de origen externo e interno que podrían influir en el trayecto de convergencia de la inflación hacia la meta”, del 3 por ciento.
Y mientras en el contexto externo las justificaciones están vinculadas con los efectos resultantes de las medidas arancelarias recientes del gobierno de Donald Trump, en el ámbito interno el mayor peso recaería en “la situación de las finanzas públicas ante los retos que enfrenta la consolidación fiscal debido a las inflexibilidades del gasto, un estrecho margen de avance en la recolección tributaria y la inestabilidad en los mercados financieros”, indican desde el banco.
Manos atadas
En estas circunstancias, muchos piensan que el margen de acción que tiene actualmente la junta del Emisor para reducir su tasa de referencia es escaso sin poner en riesgo su objetivo de regresar a la meta de inflación del 3 por ciento, como es el mandato de la autoridad monetaria, porque como lo expresó el propio Villar Gómez en una de sus intervenciones recientes, ‘si no se logra, se alcanzarían cinco años consecutivos fuera de ese objetivo y eso afectaría la credibilidad de la junta directiva del Banco de la República’.
Leonardo Villar, gerente del banco emisor, durante su intervención en el 27.° Congreso de Tesorería. Foto:Banco de la República
Pero, ¿hasta qué punto las actuales condiciones económicas influirán o no en la decisión de la junta del Banco de la República para un posible recorte de su tasa que la lleve, al menos, al 9,25 por ciento a partir de mayo?
Varios analistas y especialistas consultados por EL TIEMPO, ofrecen su perspectiva y coinciden en que no será un proceso sencillo, pero igualmente confían en la autonomía que han demostrado tener los miembros de la junta para tomar sus decisiones, y que, sobre todo, en dicho cuerpo colegiado continuará predominando la prudencia, mientras la actual tempestad se calma.
Rápido deterioro
José Manuel Restrepo, exministro de Hacienda y de Comercio, actualmente rector de la universidad EIA, sostiene que sin duda lo que está en juego es la credibilidad de la junta, y la situación actual no representa el mejor escenario que enfrenta, por lo que, “debería frenar la reducción de tasas puesto que se intensifican las razones para que la inflación no ceda o vuelva a aumentar”, argumenta el académico.
Agrega que “cuando hay incertidumbre existe un efecto de tasa de cambio sobre los precios, cuando hay una presión fiscal más fuerte hay riesgo de incremento de precios y ambos factores retardan las decisiones del banco (de la República) en cuanto a la tasa de interés de política monetaria, bajo riesgo de perder credibilidad en su manejo”.
Aunque el ritmo o velocidad con que siga descendiendo la inflación —hoy en 5,09 por ciento anual— es fundamental en la decisión de recortar o no más la tasa del Emisor, y el consenso del mercado es que continúe en busca de la meta del 3 por ciento, hoy el asunto crucial de debate y análisis es la situación fiscal del país.
El estado actual de las finanzas públicas está entre las principalesbarreras para reducir las tasas. Imagen:iStock.
Al menos, eso es lo que opina Camilo Pérez, líder del Departamento de Investigaciones Económicas del Banco de Bogotá (IE), quien señala que, aunque la situación era bastante complicada el año anterior, la velocidad con la que ese inconveniente ha progresado al inicio de 2025 ha sido superior, lo cual impide un avance en la disminución de su tasa de interés.
“Para la sesión de abril estamos considerando que la cuestión fiscal podría llevar al banco a decidir mantener estable su tasa de interés, sumándose a un contexto internacional que se presenta hoy mucho más agitado. A medida que haya más dudas en el ámbito global, la tasa de interés es considerablemente más susceptible”, expresó el economista.
Asimismo, César Pabón, director Ejecutivo Senior de Investigaciones Económicas de Corficolombiana, indica que la reducción de tasas por parte del Banco de la República en este año podría ser de 100 puntos básicos. No obstante, hace solo unos meses se creía que serían 200 puntos básicos, el doble. Esto refleja la cautela que mantendría la postura de la junta ante la incertidumbre tanto global como local.







