Economia
ahorrar hoy para cumplir mañana

En el restaurante Macondo las mariposas amarillas no son solo un guiño literario: parecen flotar como recordatorio constante de que resistir también es un acto de fe. Las paredes están cubiertas de color, flores, arte y símbolos que evocan a Gabriel García Márquez y a un país diverso, vivo, contradictorio. En uno de los muros, una frase resume la filosofía del lugar: “Lo bonito de la vida es saberla vivir”. Steven Cortés la ve todos los días mientras administra el negocio que compró junto a su hermano y su mamá.
Llevan cerca de año y medio al frente del restaurante. La idea fue de su madre. Steven estaba estudiando, pero no veía un horizonte claro en sus estudios, así que decidió apostarle al negocio familiar y administrarlo. Hoy es quien lleva las cuentas, toma decisiones y carga con una preocupación que se repite entre pequeños empresarios: cómo cumplir con las obligaciones laborales sin ahogar la caja.
Steven Cortés, administrador del Restaurante Macondo. Foto:Nicolás Sanín Franco
Todos los trabajadores ganan más del salario mínimo, pero sin prestaciones. No es una decisión cómoda, aclara, sino una imposibilidad financiera. “Cada trabajador tendría un costo de 3’000.000 de pesos mensuales, y nosotros no podemos pagar eso”, explica. El incremento del salario mínimo hace más empinada la pendiente, pero no borra su meta: ahorrar durante cuatro o cinco meses para formalizar a todo el equipo.
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La estrategia, por ahora, es doble: ahorro estricto e incremento moderado de precios. El almuerzo del día subió 1.000 pesos y el almuerzo ejecutivo, 3.000. Son ajustes pensados para cumplir con las obligaciones legales sin perder del todo a los clientes. Aun así, Steven contempla una decisión difícil: reducir el personal en una persona para liberar recursos y avanzar en la formalización del resto.
Restaurante Macondo Foto:Nicolás Sanín Franco
“Uno se mete a emprender e ignora todo lo que hay alrededor”, dice. Reconoce que las obligaciones son altas, pero necesarias. Lo que cuestiona es que se mida con la misma vara a una gran empresa y a un pequeño restaurante. “Nunca van a ser las mismas ganancias, ni las ventas, ni el manejo de caja”.
En Macondo, entre mariposas y frases que invitan a vivir el presente, Steven administra con la mirada puesta en el futuro. Ahorrar hoy, ajustarse ahora, para algún día poder decir que el sueño familiar también cumple todas las reglas del juego.
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