Economia
así entró el Grupo Gilinski al negocio petrolero con GeoPark

A veces las grandes inversiones no nacen de procesos largos ni de negociaciones interminables. Algunas se deciden en cuestión de días.
Fue lo que ocurrió con la más reciente apuesta del Grupo Gilinski, que decidió entrar por primera vez al negocio petrolero con la compra del 20 por ciento de GeoPark, una de las compañías independientes de exploración y producción de crudo más relevantes de América Latina.
La operación, que implicó una inversión cercana a 107 millones de dólares —más de 404.000 millones de pesos—, se cerró en apenas cinco días, una velocidad que refleja el estilo con el que históricamente ha operado este grupo empresarial colombiano cuando identifica oportunidades estratégicas.
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La inversión marca un nuevo capítulo para un conglomerado que, hasta ahora, había concentrado sus apuestas en sectores como banca, alimentos, comercio, industria, medios de comunicación y hotelería, donde controla o participa en compañías como Grupo Nutresa, el Banco GNB Sudameris y la revista Semana, entre otros activos en Colombia y en el exterior. Ahora, el crudo entra en ese amplio portafolio.
Gabriel Gilinski, hijo del banquero Jaime Gilinski, quien entra a la junta directiva de GeoPark. Foto:Grupo Nutresa
La rapidez de la operación no fue casual. Cuando el Grupo Gilinski empezó a explorar la inversión en GeoPark, la compañía ya estaba en medio de movimientos corporativos en el sector petrolero regional. Entre estos, el interés de Parex Resources, otra petrolera con operaciones en Colombia, que evaluaba alternativas de crecimiento tras su proceso de integración con Frontera Energy.
Ese contexto aceleró las conversaciones, por lo que la decisión fue entrar con una participación relevante, alinearse con la administración y garantizar estabilidad en la base accionaria de la compañía.
“Entramos con el 20 por ciento y nos alineamos con la administración y con la junta. Lo que vemos son oportunidades”, señaló el empresario Gabriel Gilinski al explicar el racional de la operación.
En la estructura accionaria de GeoPark también participa el inversionista estadounidense James (Jim) Park, uno de los fundadores de la empresa y accionista relevante desde sus inicios.
La presencia de ese accionista, junto con la llegada del Grupo Gilinski, configura una base de socios con vocación de largo plazo.
La visión de los nuevos inversionistas es que no se trata de una operación para vender en el corto plazo, sino de construir valor alrededor de una plataforma energética con presencia regional.
Felipe Bayón, está al frente de la compañía GeoPark, que llega al portafolio de Grupo Gilinski. Foto:Rodrigo Sepúlveda / Archivo EL TIEMPO
GeoPark, puerta de entrada
GeoPark es una petrolera con operaciones en varios países de América Latina, con activos principalmente en Colombia, Argentina y Brasil, además de proyectos en exploración en otros mercados de la región.
Es liderada por Felipe Bayón, ex presidente de Ecopetrol, cuya experiencia fue uno de los factores determinantes para que el grupo colombiano decidiera entrar como accionista relevante.
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Ese respaldo a la administración fue uno de los elementos que permitió estructurar una inversión amigable con la compañía, sin buscar el control.
De hecho, el acuerdo contempla inicialmente la posibilidad de que el grupo eleve su participación hasta cerca del 32 por ciento, si así lo aprueba la junta directiva y dependiendo de las oportunidades que se presenten en el mercado.
Aspecto de las instalaciones de GeoPark Foto:GeoPark
Visión amplia
Esta es la primera inversión del Grupo Gilinski en el sector petrolero, razón por la cual la apuesta se estructuró con cautela. Pero detrás de la operación hay una visión más amplia.
Mientras buena parte de los inversionistas internacionales sigue observando con prudencia la evolución política y económica de Venezuela, el Grupo Gilinski cree que allí podría estar una de las mayores oportunidades de crecimiento petrolero en la región.
Se estima que dicho país pasará pronto de una producción de 800.000 barriles de crudo por día a más de tres veces ese nivel.
“Para mí la oportunidad más grande hoy para crecer en barriles en América Latina es Venezuela”, dijo Gabriel Gilinski.
Detrás de esa lectura sobre Venezuela también hay cambios recientes en el marco regulatorio del país. A comienzos de 2026, la Asamblea Nacional venezolana aprobó una reforma a la Ley de Hidrocarburos que busca atraer capital privado y extranjero al sector petrolero, en un intento por recuperar la producción del país después de años de caída. La norma abre la puerta a nuevas formas de participación empresarial en exploración y producción de crudo, con incentivos para inversionistas internacionales.
Gabriel y Jaime Gilinski, durante su primera asamblea de accionistas del Grupo Nutresa. Foto:El Tiempo / cortesía
Ese cambio es parte del contexto que hoy observan algunos empresarios del sector energético. Según analistas, el interés no se limita al negocio actual de GeoPark, sino al potencial que podría abrirse en el mapa petrolero regional si se consolidan esos procesos de inversión y expansión.
Esa visión parte de un hecho simple: el país tiene una de las mayores reservas de crudo del planeta y una producción que ha venido cayendo durante años, lo que implica que cualquier proceso de normalización podría abrir un ciclo de inversión de gran escala.
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En ese escenario, compañías con presencia regional como GeoPark podrían jugar un papel relevante.
La idea no sería operar en solitario, sino hacerlo a través de alianzas con otras petroleras internacionales o con inversionistas institucionales de gran tamaño, incluidos fondos y compañías energéticas de países como Emiratos Árabes Unidos o Qatar, que ya participan en grandes proyectos energéticos en distintas partes del mundo.
Oportunidad en el radar
GeoPark tiene presencia en Colombia y Argentina, donde participa en proyectos relacionados con Vaca Muerta, una de las formaciones de hidrocarburos no convencionales más importantes del mundo.
GeoPark Foto:GeoPark
La estrategia consiste en usar la plataforma existente de la compañía para consolidar operaciones, crecer en producción y aprovechar oportunidades de expansión regional.
Hoy GeoPark produce cerca de 28.000 barriles equivalentes diarios, pero la compañía tiene planes de crecimiento que podrían llevar su producción a niveles cercanos a 90.000 barriles diarios hacia 2028, impulsados por adquisiciones y nuevos desarrollos.
Ese potencial de crecimiento fue otro de los factores que más pesó en la decisión de inversión.
Aunque se trata de una incursión inicial en el sector petrolero, el grupo cree que la inversión podría generar retornos relativamente rápidos si se consolidan los planes de expansión.
“La pregunta no es solo el negocio actual, sino el futuro. Si se logra consolidar y expandir la plataforma regional, los retornos pueden ser muy interesantes”, advierten algunos analistas del mercado.
La rapidez con la que se concretó la operación también refleja el modelo con el que el Grupo Gilinski ha ejecutado algunas de sus inversiones más emblemáticas en los últimos años.
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Ese enfoque se basa en identificar oportunidades claras, actuar con rapidez y respaldar los proyectos con capital y gestión.
En el caso de GeoPark, el plan es participar activamente desde la junta directiva y acompañar la estrategia de crecimiento de la compañía.
La expectativa es que esa plataforma permita explorar nuevas oportunidades en el sector energético de América Latina, un mercado que podría entrar en una nueva fase de expansión en los próximos años.
Por ahora, el primer paso ya está dado. Y ocurrió en apenas cinco días.







