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Colombia

Así es hacer turismo en Bogotá desde Transmilenio según ‘influencer’: “No todo el mundo paga el pasaje”

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Así es hacer turismo en Bogotá desde Transmilenio según ‘influencer’: “No todo el mundo paga el pasaje”
El influencer El Dane se aventuró en los buses de Transmilenio para descubrir una faceta diferente de Bogotá – @crédito Soyeldane1 / TikTok

El viaje del influencer El Dane por el sistema de Transmilenio en Bogotá mostró un aspecto poco común del turismo en la capital colombiana.

Lejos de los monumentos y restaurantes típicos, el creador de contenido optó por explorar la ciudad a través de su transporte público, una experiencia que, según él, representa la verdadera esencia de la vida urbana.

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Desde el inicio, la sorpresa fue evidente al subir a un bus alimentador: “Esto es gratis… es bastante raro, ¿no? Porque, claro, has estado en muchos lugares y en cada uno que te subes, por ejemplo, en otro país, no sería subsidiado”.

El trayecto estuvo lleno de bromas y la confusión habitual que enfrentan tanto turistas como locales al lidiar con el sistema. “Algo que he notado en Transmilenio es que ni siquiera la gente de Bogotá sabe cómo funciona”, reconoció, mientras su guía confirmaba el costo del pasaje: “No lo he mencionado, pero el pasaje cuesta 3.550 pesos. Creo que es muy similar al precio del metro de Medellín”.

También mostró a los colados – crédito composición fotográfica

La mecánica para abordar el sistema también lo asombró. Resaltó los torniquetes de piso a techo que, según él, “son bastante seguros, vea. No hay manera de colarse por ahí”. Sin embargo, pronto se dio cuenta de que la creatividad popular siempre halla formas de evitar el pago: “La cuestión es que se mete el dos o el tres por uno”.

El entorno del portal de Transmilenio lo sorprendió por la actividad comercial. También describió a los buses como: “Un bus panorámico, muchachos. Este está mejor que un bus panorámico porque podemos comprar lapiceros (…) Londres, eso tú no lo tienes”. No perdió la oportunidad para sumarse a la experiencia y compró un producto: “Por supuesto, tengo que comprar uno. Tengo que vivir toda la experiencia, muchachos”.

El influenciador también comentaba sobre la influencia del clima en el funcionamiento del sistema. “Ahora está lloviendo muy fuerte y el Transmi ya se está llenando, muchachos. La gente entra como frijoles remojados”, relató.

En su recorrido, El Dane notó particularidades del sistema: “Lo primero que me llama la atención del Transmilenio es que hay negocios de comida. Eso no lo tenemos en el metro. ¿Qué pasa ahí? Estamos atrasados, estamos perdiendo dinero”. Esta observación generó debates entre sus seguidores, quienes recordaron que en Medellín está prohibido comer en el metro por temas de cultura ciudadana.

Algo que el influencer aseguró
Algo que el influencer destacó como positivo es la venta de comida en el sistema – crédito fotográfica

El tema de la seguridad no pasó desapercibido. Señaló la existencia de estaciones sin puertas y advirtió: “No sé hasta qué punto eso es seguro. Por algo debe suceder, fallas técnicas, lo suele haber”, además de mencionar la necesidad de mantener las ventanas cerradas para evitar robos.

Asimismo, compartió su percepción sobre los llamados “colados”, personas que usan el servicio sin pagar: “Eso sí, no todo el mundo paga el pasaje. Es una realidad. Y me ha sorprendido la cantidad de gente que no lo hace”.

A pesar de los inconvenientes, el recorrido le permitió apreciar el estilo de los bogotanos: “Creo que en moda, la gente de Bogotá nos lleva años luz a todo el resto del país, muchachos. No sé, la gente de Bogotá es más arriesgada, más apasionada por la moda. Mucho amor por la moda y el fashion aquí en Bogotá. Y en Transmilenio, eso sí que se ve”.

La respuesta de la audiencia en redes sociales fue rápida. Algunos compartieron sus propias experiencias similares: “El problema es que lo hice la última vez con un extranjero y en el portal robaron a alguien al lado, me dio mucha pena”.

Uno de los puntos que
Uno de los puntos que sorprendió en el video fue la falta de puertas en algunas estaciones – crédito composición fotográfica

Otros aprovecharon para comparar situaciones: “En Medellín NO estamos atrasados por no vender comida. ¡Se llama cultura metro! donde está prohibido ingerir o consumir alimentos dentro del metro, la gente ama y cuida la ciudad!”.

El viaje concluyó con una invitación a ver la ciudad desde otra perspectiva: “Una de las mejores maneras de conocer una ciudad es usar el transporte público”. Así, la experiencia de El Dane brindó una mirada sincera, auténtica y, sobre todo, cercana a la vida cotidiana en Bogotá.

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