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Bochorno en el crudo invierno

Madrid recibió con nieve al equipo del Ártico igual que, con el Atlético por medio, hubiera recibido con ola de calor a un equipo que viniera del mismísimo infierno. El resto lo puso el propio conjunto rojiblanco, que no supo ganar (ni siquiera empatar) en casa propia lo que necesitaba ganar en casa ajena, diseñando una noche para el bochorno en lo más crudo del crudo invierno. Así que ni ‘Top 8’ ni de momento ‘Topochos’ para un cuadro que parece descomponerse, sirva como botón de muestra el horroroso partido de Julián, sirvan como botón de muestra los inexplicables cambios de Simeone.
Gol de Sorloth (1-0) en el Atlético de Madrid 1-2 Bodo Glimt
La necesaria goleada precisaba un Atlético desbocado desde el arranque… así que el Bodo tuvo dos clarísimas en los cinco primeros minutos. Giménez sacó la de Brunstad Fet y Hogh desperdició directamente la suya, pero aquello dejó enseñanzas tempranas: que el equipo noruego tiene buen pie de mediocampo hacia adelante, que con su rival no se puede contar para cualquier cuestión que atienda a la lógica. La tropa de Simeone, después de tentarse la ropa y comprobar que se mantenía indemne, puso rumbo por fin hacia la otra portería.
Gol de Sjovold (1-1) en el Atlético de Madrid 1-2 Bodo Glimt
Y no lo hizo tanto con cabeza como a cabezazos. El primer envión rojiblanco se tradujo en tres golpeos con la testa, el de Sorloth al muñeco primero, el de Baena a la jaula pero en fuera de juego después, el del noruego por fin para confirmar la ley del ex, ésa que deriva en gol al equipo cuyos colores hayas vestido. Marcar al cuarto de hora sí estaba en el manual, más allá de que denunciara la fragilidad del Bodo en defensa. Por ahí hurgó aún más el Atlético… para topar con su propia incompetencia en lo que a la contundencia respecta. Julián Alvarez, sí.
Tendría hasta gracia de no ser por las consecuencias que La Araña apenas embocara justo la que el del silbato no iba a dar por válída, gol olímpico en un saque de esquina que primero fue de puerta pero que después se rectificó, que pareció anularse por no contar con un permiso que sí se había sugerido. Aún se fueron otras tantas al limbo antes de que el equipo escandinavo apareciera otra vez evidenciando que para algunos futbolistas locales atacar mucho equivale a defender nada. Que en el empate asistiera el lateral izquierdo y marcara el lateral derecho dice mucho de aquel descalzaperros.
Gol de Hogh (1-2) en el Atlético de Madrid 1-2 Bodo Glimt
El resto del primer acto fue más de lo mismo, léase Julián rematando horrible, léase Barrios topando con el larguero justo en la última. La noche se ponía definitivamente tonta para un equipo que de momento jugaba con cierta solvencia en dos cuartos del campo, justo los que no se corresponden con las áreas. Podía sospecharse que la reanudación traería por fin lo que se racaneaba hasta entonces, pero nones. Durante un buen tramo ni ocasiones hubo… hasta que la tuvo el Bodo. Y acabó dentro, faltaría más, en jugada que debió neutralizarse unas cuantas veces antes de que por fin rematara Hogh.
Tampoco parece casualidad que esa diana llegara justo después de que El Cholo iniciara su extravagante carrusel prescindiendo otra vez de Baena. Teniendo en cuenta que Giuliano no estaba para jugar, el único futbolista de campo que se quedó sin hacerlo fue Lenglet, cuestión distinta es cómo y por quién se fueron haciendo las sustituciones (¡Le Normand por Barrios!). El resto del partido, que podía entenderse como un acoso y derribo, tuvo mucho más de dominio visitante que de otra cosa. El admirable Bodo y su admirable hinchada seguirán en la Champions. Como el Atlético, claro, pero aunque sea lo mismo no es igual. El equipo que nunca pierde en casa fue a perder cuando más daño hacía. Pero es que puso casi todo de su parte para ello.







