Colombia
Cali completa tres comandantes de Policía en seis meses y crece la preocupación por la seguridad
La salida del general Edwin Urrego de la Policía Nacional ha vuelto a encender las alarmas sobre la estabilidad de la estrategia de seguridad en Cali, que verá a su tercer comandante de Policía en solo seis meses y el cuarto durante la gestión del alcalde Alejandro Eder.
De acuerdo con Semana, la renuncia del oficial significa que su sucesor deberá reunirse de nuevo con la Alcaldía para revisar planes, prioridades y enfoques en materia de seguridad, en un entorno marcado por constantes cambios en la jefatura.
La rotación en la dirección de la Policía Metropolitana de Cali ha sido consecuencia de decisiones tomadas por el Gobierno nacional, que, según diversas opiniones, repercute directamente en la continuidad de las políticas públicas y en la capacidad de respuesta ante fenómenos delictivos.
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En el período reciente, la institución fue liderada por el general Carlos Oviedo de enero de 2024 a agosto de 2025. Luego, el general Henry Yesid Bello ocupó el cargo entre septiembre y noviembre de 2025. En diciembre de 2025 llegó el general Edwin Urrego, quien se mantuvo en el puesto hasta esta semana.
Con su salida, el nuevo oficial que asuma el mando se enfrentará a una serie de cambios que, según fuentes institucionales, interrumpen procesos ya en marcha y obligan a reiniciar líneas estratégicas que requieren continuidad.
Desde la institución se mencionó que “tres comandantes en seis meses rompen cualquier línea estratégica y obligan a reiniciar procesos que requieren continuidad”. Para este personal, los constantes cambios afectan la planificación operativa y su coordinación con otras entidades del Estado.
La gerente de Proyectos de la Alcaldía de Cali, Mabel Lara, expresó: “Ninguna ciudad puede soportar una inestabilidad de este nivel en materia de orden público. Esto afecta la continuidad estratégica, debilita los procesos en marcha y genera incertidumbre tanto en las fuerzas de seguridad como en la ciudadanía”.
El contexto se vuelve aún más relevante dada la posición estratégica de Cali en el ámbito de la seguridad nacional. La ciudad, debido a su tamaño y ubicación, enfrenta presiones de áreas marcadas por el conflicto armado en el Cauca, el Pacífico y el norte del Valle del Cauca.
En este circunstancia, varios analistas consideran que la dinámica criminal que afecta a la capital vallecaucana requiere decisiones firmes y sostenidas a largo plazo, con líderes estables que faciliten la consolidación de resultados.
A las rotaciones en la Policía se suman los cambios frecuentes en las autoridades judiciales. Voces desde dentro de la institución policial han señalado que el aumento de homicidios en 2025 se relaciona, en parte, con una disminución en la operatividad del ente investigador.
Fuentes policiales indicaron: “Se ha reducido el número de órdenes de captura y allanamientos, lo que ha impactado directamente en los resultados contra las estructuras criminales”. Esta percepción se suma a las inquietudes sobre la coordinación interinstitucional en la ciudad.
Desde círculos cercanos a la administración local se destaca que el incremento de recursos asignados por la Alcaldía para fortalecer a la Fuerza Pública pierde efectividad cuando las decisiones tomadas a nivel central generan constantes variaciones en la dirección.
A juicio de estos actores, sin continuidad institucional, los esfuerzos monetarios y operativos no se traducen en resultados sostenibles para la seguridad.
La selección del nuevo comandante ocurre en un contexto donde la estabilidad del mando es identificada como un factor crucial para la implementación de la estrategia en la capital del Valle del Cauca.
