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perfil del joven de 22 años que cierra el círculo de títulos que componen el Grand Slam

Ha cerrado el círculo Carlos Alcaraz con la marcha triunfal en la Rod Laver Arena, en la final ante Novak Djokovic, y alcanzar, por fin, el Abierto de Australia, el único trofeo mayor que le faltaba y el que cierra el círculo de títulos que componen el Grand Slam.
Une el trofeo que alzó al cielo apagado de Melbourne a los dos títulos que ya poseía en los otros tres eventos colosales: Wimbledon, Abierto de Estados Unidos y Roland Garros, éxitos a pares en su todavía corta carrera que impulsa al murciano a un hueco entre los grandes de la historia del deporte.
Alcaraz y Djokovic. Foto:AFP Y EFE
El noveno hombre de la historia en completar el Grand Slam, pero el más joven en hacerlo con 22 años y 272 días, por delante del Don Budge que ha mantenido el registro durante 87 años, desde que ganó en Francia en 1938 con 22 y 363 días, ha dado un salto en su historial para empezar a tomar cuerpo de leyenda.
Nadie mejor que Novak Djokovic al otro lado de la red, en la final, para impulsar la repercusión del jugador español que empieza a tener pinta de legendario, que apunta a los veinticuatro del balcánico, el más campeón, al que ya ha ganado cinco veces en diez partidos. Cuatro en eventos de Grand Slam, tres de ellos con el título en juego.
Nadie mejor que el jugador de Belgrado, de 38 años, como rival. Como si de un relevo se tratara, una herencia, un legado: del mejor de todos los tiempos al mejor de la actualidad. El número uno.
Alcaraz, que mantiene el dominio que en los últimos tiempos ha acaparado junto a Jannik Sinner, que entre los dos han logrado los nueve grandes recientes, sale reforzado como número uno y con más de cuatro millones de dólares australianos en el bolsillo como premio. El murciano ha aprovechado el resbalón del italiano, campeón el pasado año y eliminado en semifinales este año, que pierde, por tanto, 1200 puntos. El español sale respaldado con 3.350 de renta sobre su rival, al que aventaja ya, además, en tres títulos grandes. Mientras Sinner está estancado en cuatro, Carlos eleva su registro a siete.
Carlos Alcaraz Foto:EFE
El duodécimo jugador capaz de derrotar a Djokovic en cinco o más ocasiones, que iguala a Stanislas Wawrinka en el tercer lugar de la relación de tenistas con más victorias sobre el serbio en los Grand Slam, se apuntó la final con más diferencia de edad entre los protagonistas en Australia, el segundo en la historia de los torneos grandes después del que disputaron Ken Roewall y Jimmy Connors en 1974. Entre el jugador de El Palmar y el de Belgrado hay dieciséis años de distancia.
Alcaraz, ya situado en la mesa de leyendas como Andre Agassi, Don budge, Roy Emerson, Roger Federer, Rod Laver, Rafael Nadal, Fred Perry y, por su puesto, el propio Djokovic, como los únicos nueve en completar el Grand Slam, aunque el más precoz en hacerlo, se ha erigido en el segundo español en levantar el trofeo en la Rod Laver Arena. Sigue los pasos el murciano de Nadal, el otro que salió triunfante de Australia, que en dos ocasiones ha incluido su nombre en el historial del evento.
😉’¿Quieres jugar, Rafa?’ Ese fue el ‘guiño’ de Novak Djokovic al extenista español Rafael Nadal, quien estuvo como espectador en la final del @AustralianOpen.
🎾El encuentro terminó con el triunfo histórico de Carlos Alcatraz.
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— EL TIEMPO (@ELTIEMPO) February 1, 2026
Un Carlos Alcaraz más maduro, en la cancha y fuera, ha vuelto a triunfar
Hemos aprendido a intentar no escuchar, intentar seguir el camino que creemos correcto y apostar por lo que hacemos, y eso es lo que hemos hecho. Teníamos muy claro el camino que queríamos seguir
Carlos AlcarazGanador del Abierto de Australia
No pierde la sonrisa el joven jugador de El Palmar (Murcia) que ha mirado a su palco durante dos semanas sin Juan Carlos Ferrero. La ruptura de semanas atrás no ha afectado el recorrido del número uno del mundo que sigue su camino. Sin su mentor de los últimos siete años, el murciano ha encontrado el calor necesario entre Samuel López, otrora segundo, ahora primero, con el que ya había compartido viajes y torneos desde temporadas atrás. Y su hermano Álvaro, con más galones en los entrenamientos, más presencia. Un giro necesario, una nueva etapa profesional que no ha frenado el progreso del campeón murciano.
Los veinticinco títulos individuales que arrastra en su camino por el circuito, el segundo detrás de Djokovic (101) pero delante ya de Sinner y Zverev, iluminan el panorama del español que ha iniciado el 2026 con el saldo cumplido de las cuentas pendientes. Como el de Melbourne, donde nunca había triunfado, donde nunca había atravesado los cuartos de final.
🎾🏆¡Carlos Alcaraz conquistó Melbourne!
👏🏽El joven de 22 años se consagró campeón del Abierto de Australia tras vencer a Novak Djokovic en cuatro sets, en una final histórica.
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— EL TIEMPO (@ELTIEMPO) February 1, 2026
Carlos Alcaraz Foto:EFE
El choque contra Alexander Zverev, el de cinco sets y cinco horas y media, la semifinal más duradera del primer Grand Slam de la temporada, realzó la figura de un jugador cuyas virtudes van más allá del talento que se le presuponía, de sus cualidades como jugador. A todo ello, a esas que aventuraban un hombre grande, un genio en la pista, se unió el espíritu de los tipos que marcan las diferencia, que realzan una época. Aferrado al drama, a la épica, el murciano mantuvo en vilo a todo un país que sufrió con su dolor en la pista y que celebró esa resurrección en la pista que le dio la victoria. España rememoró esos mejores días de Nadal, esas jornadas históricas, aquellas epopeyas en momentos imposibles.
Dio un paso al frente Alcaraz, síntomas de madurez, sin esas ‘desconexiones’ que en más de una ocasión frustraron el desempeño de un jugador que ha roto moldes, elogiado por cualquier histórico, ensalzado por cualquier rival.
“Hemos aprendido a intentar no escuchar, intentar seguir el camino que creemos correcto y apostar por lo que hacemos, y eso es lo que hemos hecho. Teníamos muy claro el camino que queríamos seguir”, dijo en pleno torneo.
El abanderado de la nueva generación, el referente del big two que mantiene las distancias con el eterno superviviente del inigualable big three está dispuesto a implantar un nuevo absolutismo en el tenis. Una época que pretende hacer suya, al margen del cara a cara con Sinner y cada vez con menos tiempos para Djokovic, que nunca da un respiro y que siempre está.
Melbourne coronó por primera vez a Carlos Alcaraz, devorador precoz de registros, un adelantado a su tiempo y a cualquier situación que sacó sobresaliente en su asignatura pendiente y con todo el año ahora por delante.
EFE







