Economia
cinco obstáculos a superar para que la bolsa suba otro 12 % en 2026
El mercado accionario colombiano no llegó a máximos por casualidad. Lo hizo después de una recuperación que sorprendió incluso a los más optimistas: el MSCI Colcap subió 50 por ciento en 2025, muy por encima del 15 por ciento de 2024 y del -7 por ciento de 2023. Ahora, con el índice rondando los 2.400 puntos —pese al retroceso de 3,51 por ciento registrado esta semana—, la pregunta que surge es: ¿queda gasolina para seguir avanzando más este año?
Para Acciones & Valores, la respuesta es sí, pero con condiciones. En su “Perspectiva Accionaria 2026”, la comisionista sostiene que el mercado local “podría tener espacio adicional para repuntar entre 7 y 12 por ciento este año bajo escenarios de convergencia de múltiplos”, siempre que se moderen los riesgos y haya estabilidad institucional tras las elecciones.
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El punto de partida no es exagerado. Hoy el mercado colombiano se negocia a unas 10,4 veces las utilidades que las empresas del índice esperan generar en los próximos 12 meses. En términos sencillos: el inversionista paga 10,4 pesos por cada peso de ganancias proyectadas. Ese nivel es apenas 7 por ciento superior al promedio histórico de la última década, lo que sugiere que, pese al salto de 50 por ciento en 2025, la bolsa no luce costosa frente a su propia historia.
Además, explican los analistas, Colombia sigue cotizando con descuento frente a varios mercados de la región y al promedio de América Latina emergente. Es decir, el mercado ya se recuperó, pero todavía no se ha “encarecido” como sus pares. Ese margen es el que, según Acciones & Valores, podría traducirse en un avance adicional de entre 7 y 12 por ciento este año si se da una convergencia de valoraciones.
Pero hay una condición, que el resultado electoral no dispare el riesgo país ni deteriore el frente fiscal. Porque en un año de urnas, el múltiplo no se moverá por entusiasmo, sino por confianza, advierten.
En 2025 lideraron consumo, financieras y servicios públicos, mientras materiales, energía e inmobiliario quedaron rezagados. Esa dispersión es clave para 2026: ya no se trata de comprar índice, sino de escoger nombres.
Dividendos y recompras
Si algo distingue este momento es la disciplina de capital. Las recompras de acciones se dispararon. En 2025, el monto readquirido a través del mecanismo independiente de la Bolsa de Valores de Colombia (BVC) se multiplicó por 3,04 veces frente a 2024, hasta 1,55 billones de pesos, con protagonismo del Grupo Argos y sus filiales. Para 2026 siguen vigentes programas de Grupo Sura, Grupo Argos, Cementos Argos, Celsia, Enka y Grupo Cibest.
“Los dividendos y las readquisiciones no crean valor por sí mismos, pero son una señal de disciplina y confianza en los flujos futuros”, subraya el informe
Y en dividendos, Colombia juega fuerte: el dividend yield —que mide el porcentaje de rentabilidad anual que una empresa paga a sus accionistas a través de dividendos, en relación con el precio actual de su acción— estuvo en 2025 entre los más altos frente a pares regionales y desarrollados.
Para 2026, el liderazgo en rentabilidad por dividendo lo tendrían GEB (9,05 por ciento), Terpel (9,03 por ciento), Celsia (6,97 por ciento), PF Corficolombiana (6,67 por ciento) y Grupo Cibest (5,73 por ciento). En un entorno de tasas aún exigentes y volatilidad política, ese flujo de caja recurrente puede convertirse en el principal ancla de valoración.
A eso se suma la rentabilidad corporativa. El ROE agregado del Colcap repuntó a niveles cercanos a 15 por ciento entre 2022 y 2024 y se mantiene en doble dígito alto hacia 2025-2026. El impulso vino de financieras, consumo básico y servicios públicos, sectores donde la estabilidad de márgenes y la eficiencia operativa han sido determinantes.
La liquidez también mejoró. En enero de 2026, el indicador del mercado accionario estaba 4,13 veces por encima del límite superior de su rango promedio histórico. Más liquidez implica menores costos de transacción y mejor formación de precios, un ingrediente necesario si se quiere atraer capital extranjero en un año políticamente sensible.
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Pero no todo el panorama es expansivo. Bancolombia, en su más reciente actualización de dividendos, estima que el pago nominal agregado del Colcap caerá 3,6 por ciento en 2026 frente al año anterior, con un rendimiento promedio cercano al 5 por ciento. Es decir, aunque Colombia sigue ofreciendo uno de los retornos por dividendo más atractivos de la región, el flujo de caja distribuido sería ligeramente menor al de 2025.
Según ese análisis, Terpel (9,3 por ciento), Promigas (8,2 por ciento) y GEB (8,1 por ciento) liderarían en rentabilidad por dividendo, mientras que Ecopetrol reduciría de forma relevante su pago anual en línea con menores utilidades, hasta 124 por acción. Incluso algunas compañías no repartirían utilidades este año.
Factor urnas
Pero a medida que avanza el 2026 aparece el gran condicionante. Colombia vota Congreso el 8 de marzo y presidente el 31 de mayo (con eventual segunda vuelta el 21 de junio). La evidencia comparada muestra que la volatilidad suele aumentar en la antesala electoral, según lo advierten los analistas de la comisionista en su informe.
En 2022, la volatilidad en los 365 días previos fue 11 por ciento superior a la observada después, y tras esa elección la renta variable cayó 27 por ciento en el año siguiente, recuerdan.
En elecciones se necesitan resultados que generen confianza a los mercados y moderen el riesgo país. Foto:Jaime Moreno
Frente a esa evidencia los expertos sostiene que un resultado que “genere confianza a los mercados, modere el riesgo país y anuncie medidas de seguridad jurídica” podría catalizar valoraciones; uno que deteriore el marco institucional podría detonar correcciones.
No es el único frente. El informe clasifica el riesgo político y regulatorio como uno de los más relevantes (59 por ciento en su matriz), junto al financiero (57 por ciento). En este último pesan la senda contractiva iniciada por el Banco de la República y un pronóstico de tasas que podría llegar a 11,75 por ciento, afectando el crecimiento del crédito.
En el frente tributario, aunque la probabilidad es menor, el impacto potencial es alto (45 por ciento). Un impuesto al patrimonio empresarial afectaría más a compañías con patrimonios superiores a 15 billones de pesos, como Ecopetrol, Grupo Sura, GEB, Grupo Argos y Grupo Aval.
A esto se suma el riesgo económico (48 por ciento): costos laborales elevados, inflación persistentemente alta frente al 5,10 por ciento de cierre de 2025 y una eventual depreciación del peso que presione importaciones, mencionan.
El 2026 no es para apostar a cualquier acción. La clave, firmas que se muevan con menos sobresaltos. Foto:Mauricio Moreno
Hacia dónde mirar
Con el mercado ya más cerca de su valoración histórica —y no en niveles de descuento extremo como en 2022 o 2023—, el potencial de nuevas alzas dependerá menos de que los inversionistas paguen múltiplos más altos y más de que las compañías sostengan sus utilidades y dividendos, advierte la firma.
El 2026 no será año para apostar a cualquier acción. La clave estará en empresas que se muevan con menos sobresaltos, que no estén infladas en precio y que produzcan efectivo suficiente para premiar al accionista con dividendos o recompras.
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La historia cambia: menos euforia y más resultados. En 2026 las acciones subirán si las compañías hacen la tarea, no solo porque el mercado esté de buen humor. Empresas defensivas en servicios públicos y consumo básico ofrecen resiliencia; financieras sólidas pueden capturar margen si optimizan fondeo; y conglomerados con programas activos de recompras y dividendos altos parten con ventaja.
Para los analistas de Acciones & Valores el mercado ya hizo lo más difícil: salir del castigo y recuperar confianza. Por eso, creen que el próximo avance no dependerá de la euforia, sino de las urnas, la disciplina fiscal y la capacidad de las compañías de sostener caja en medio del ruido.
