En la lista de las 2.977 víctimas del 11 de septiembre de 2001, grabada en los bordes de bronce del memorial en Nueva York, hay al menos 19 nombres colombianos. Eran hombres y mujeres que habían emigrado a Estados Unidos en busca de una vida mejor: cocineros, guardias de seguridad, corredores de bolsa, ingenieros, músicos, contadores. Algunos llevaban 15 años en Nueva York; otros habían comenzado a trabajar apenas días antes. En el 25.º aniversario de los atentados, Desopinion reconstruye sus historias a partir del registro oficial de la Presidencia de Colombia.
Los que trabajaban en las torres ese martes
La mayoría de los colombianos muertos el 11S se encontraba en alguno de los pisos altos del World Trade Center cuando los aviones impactaron:
- Luis Eduardo Torres, 31 años. Comenzó llevando domicilios a la Bolsa de Valores de Nueva York y luego escribiendo números en los tableros de cotizaciones. El 10 de septiembre de 2001 —el día anterior al ataque— había empezado como corredor de divisas en Cantor Fitzgerald, la firma que ocupaba los pisos 101 a 105 de la Torre Norte.
- Víctor Hugo Paz Gutiérrez, 43 años. Era chef de pastelería en Windows on the World, el restaurante más famoso de Nueva York, ubicado en el piso 103 de la Torre Norte del WTC.
- Wilder Alfredo Gómez, 38 años. Tras trabajar como técnico en la Fuerza Aérea, viajó a Nueva York a comienzos de los noventa. Aprendió el oficio de los banquetes, trabajó en el Hotel Marriott y al momento de su muerte era barman en Windows on the World.
- Carlos Mario Muñoz, 43 años. Trabajaba en el mismo restaurante Windows on the World hacía 15 años.
- Sonia Ortiz, 56 años. Empezó como aseadora en el WTC. Con los años ascendió hasta convertirse en operadora del ascensor que comunicaba el lobby con el restaurante en el piso 103.
- Jorge Luis Morón, 39 años. Era guardia de seguridad en el lobby de una de las torres.
- Carlos Cortés Rodríguez, 58 años. Ingeniero civil. El 11 de septiembre se encontraba en su oficina del Washington Group International, en el piso 91 de la Torre Sur.
- Danny Correa, 25 años. Era músico y estaba a punto de graduarse de contador en el Berkeley College. Había comenzado a trabajar en el departamento contable de Marsh & McLennan, cuya oficina estaba en el piso 98 de la Torre Sur.
- Arcelia Castillo, 49 años. Estudiaba contabilidad en las tardes. En las mañanas trabajaba en Marsh & McLennan, en el WTC.
- Milton Bustillo, 37 años. Técnico de computadores en Cantor Fitzgerald.
- Adriana Legro, 32 años. Trabajaba en Carr Futures, cuya oficina estaba en el piso 92 de la Torre Norte.
- Rafael Humberto Santos, 42 años. Llevaba trabajando en el departamento de computación de Cantor Fitzgerald desde comienzos de los años 80.
- Gloria Nieves, 48 años. Trabajaba en la Fiduciaria Trust.
- César Augusto Murillo, 32 años. Comerciante internacional, trabajaba en Cantor Fitzgerald.
Los que estaban en los vuelos y en las calles
No todos los colombianos murieron dentro de las torres:
- Alejandro Castaño Henao, 35 años. Trabajaba en Empire Distribution, de New Jersey, que repartía suministros de oficina en el WTC. El 11 de septiembre se encontraba haciendo una entrega en el complejo cuando los aviones impactaron.
- Hernando Rafael Salas, 71 años. Era jubilado pero trabajaba como secretario en la oficina de revisión de quejas civiles de Nueva York, ubicada cerca de las Torres Gemelas. Alcanzó a evacuar, pero el humo y los escombros lo atraparon en la calle.
- Antonio Montoya, 46 años. Un error de reservación lo obligó a abordar un vuelo de American Airlines el mismo 11 de septiembre.
- Pedro Francisco Checo, 35 años. Era padre de tres hijos —uno de 17 años con su primera pareja, y otros de 7 y 2 años con su esposa.
- Sharon Cristina Millán, 33 años. Nació en Nueva York, pero su familia era caleña. Trabajaba como asistente en Harris-Beach, una firma de abogados.
Sus nombres están en el memorial
Los 19 colombianos forman parte de las víctimas de 90 países diferentes que murieron ese día. Sus nombres están grabados en el 9/11 Memorial de Nueva York, inaugurado el 11 de septiembre de 2011, exactamente diez años después de los ataques.
El memorial ocupa el lugar exacto donde estaban las dos torres: dos estanques enormes, los más grandes del hemisferio occidental, con cascadas que caen hacia un centro oscuro. Alrededor de cada estanque, en placas de bronce, están los nombres de todas las víctimas. Las familias pueden pedir que el día del aniversario se coloque una pequeña rosa blanca junto al nombre de su ser querido.
Cada 11 de septiembre, en una ceremonia que dura horas, se leen en voz alta todos los nombres. Los de los colombianos también.