Colombia
Cómo afectaría la decisión de Ecuador de aumentar aranceles el precio de la gasolina en Colombia: esto explica un analista

La reciente decisión del gobierno ecuatoriano de aumentar considerablemente los costos de transporte de petróleo colombiano a través de su infraestructura no se refleja, por ahora, en el precio de la gasolina que los ciudadanos pagan. Sin embargo, su efecto es profundo y silencioso en una de las regiones más desatendidas y empobrecidas del país: el Putumayo.
Así lo señaló en una entrevista con Infobae Colombia Julio César Vera, presidente de Xua Energy, quien sostiene que la medida —que incrementó la tarifa de transporte de crudo de tres a 30 dólares por barril— es una de esas decisiones en las que “no solo pierde un sector, sino ambos países”.
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“Este era un negocio beneficioso para ambos”, aclara Vera. Colombia tenía una vía eficiente para exportar el petróleo del sur, mientras que Ecuador aprovechaba una infraestructura prácticamente vacía.
“Por una situación política que podría resolverse mediante el diálogo, se afecta el desarrollo regional y la estabilidad de empresas en ambos lados de la frontera”, añade.
A pesar de que el petróleo que se extrae del Putumayo representa solo alrededor del 3% de la producción nacional, su relevancia en la región es considerable. Diariamente, se producen entre 19.000 y 22.000 barriles, lo cual, traducido en regalías, empleo e inversión social, es crucial para un departamento con altos niveles de pobreza y escasas oportunidades económicas.
“No es que Colombia se vaya a quedar sin petróleo”, aclara Vera. “Pero sí afecta gravemente a una región donde la industria petrolera sostiene proyectos de infraestructura, protección ambiental, empleo local y recursos para los municipios”.
En esta área, operan tres grandes empresas: GeoPark, Gran Tierra Energy y Ecopetrol. A la espera de evaluar el estado de estas operaciones, GeoPark, que produce alrededor de 900 barriles diarios, confirmó a Infobae Colombia que, hasta ahora, la implementación de aranceles no ha impactado su producción.
Su petróleo es transportado a través de un ducto **específicamente diseñado para conectarse con el sistema ecuatoriano, facilitando el negocio gracias a los bajos costos de transporte.**
Con la nueva tarifa, esa ecuación deja de ser viable. “El transporte costaría más del doble de lo que cuesta producir un barril en Colombia”, observa Vera. Con precios internacionales del petróleo por debajo de los 60 dólares, la operación simplemente se vuelve inviable.
Gran Tierra y Ecopetrol enfrentan dificultades similares. La alternativa sería transportar el crudo en carrotanques hacia el interior del país, hasta el Huila o Puerto Boyacá, lo que podría multiplicar los costos logísticos entre tres y cuatro veces. En la práctica, esto implica menos inversión, mayor incertidumbre y, en algunos casos, la suspensión de operaciones.
Aunque la medida parece dirigirse principalmente contra Ecopetrol, el efecto dominó perjudica con mayor intensidad a las pequeñas y medianas empresas, así como a nuevos proyectos que empezaban a dinamizar la región. “Esto afecta la confianza de los inversionistas y la credibilidad del país”, advierte el presidente de Xua Energy. “Un inversionista necesita reglas estables, no decisiones que cambian según el clima político”.
Para Ecuador, esta decisión tampoco es sin costo. Dejar de transportar cerca de 20.000 barriles diarios significa pérdidas superiores a 60.000 dólares diarios, lo que puede traducirse en casi dos millones de dólares al mes, dejando una infraestructura que queda nuevamente subutilizada.
¿Existen alternativas? En el corto plazo, pocas y costosas. Reactivar el oleoducto Trasandino hacia Tumaco es una opción, pero actualmente está paralizado desde 2023 debido a atentados, robos y riesgos ambientales. Además, esto requeriría mayores esfuerzos de seguridad en áreas donde operan grupos armados ilegales.
Por lo tanto, Vera enfatiza que la solución más efectiva no es técnica, sino política. “Lo ideal sería retomar el canal diplomático y separar estas operaciones estratégicas de los altibajos del contexto político”, finaliza.
Mientras tanto, el impacto no se mide en llenados de tanque, sino en menos empleos, menos regalías y más incertidumbre para miles de familias en el sur del país. Una carga que hoy no asume el consumidor, pero que sí sienten aquellos que dependen del petróleo en el Putumayo.







