Corea del Sur enfrenta una de las decisiones geopolíticas más delicadas de los últimos años. Por un lado, Washington presiona para que Seúl despliegue tropas en el Estrecho de Ormuz, la vía marítima por donde transita buena parte del crudo que necesita la economía surcoreana. Por el otro, Teherán advierte con consecuencias graves y la alianza Irán-Corea del Norte añade una capa de riesgo que Seúl no puede ignorar. Mientras tanto, ciudadanos surcoreanos salieron el 10 de septiembre de 2026 a protestar en contra de cualquier despliegue militar.
La presión de Trump y el recorte de ejercicios militares
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ordenó reducir los ejercicios bilaterales Ulchi Freedom Shield (UFS), una de las dos maniobras militares anuales más importantes con Corea del Sur, a pocas horas de que comenzaran a mediados de agosto. Si bien vinculó la decisión a su relación con el líder norcoreano Kim Jong-un, el mensaje también señalaba que el presidente surcoreano habría rechazado una solicitud de Washington de apoyar la misión de “desnuclearización” de Irán.
Trump recordó que Estados Unidos mantiene 28.500 soldados en Corea del Sur y señaló que el país asiático debería considerar el apoyo a Washington. Más tarde, propuso incluso renombrar el estrecho como “Estrecho Trump“.
Un funcionario presidencial surcoreano reconoció que Seúl estudia el despliegue siempre que “no comprometa su capacidad de defensa”, mientras el Ministerio de Defensa de ese país confirmó el envío de un equipo de inspección a Emiratos Árabes Unidos, lo que se interpreta como señal de que la decisión está sobre la mesa.
Las advertencias de Irán y el cálculo de riesgos
El portavoz del Ministerio de Exteriores iraní, Ismail Bagaei, publicó un mensaje en coreano en la red social X advirtiendo de “graves consecuencias” si Corea del Sur participa en operaciones militares en Ormuz, que Teherán consideraría como apoyo directo a la agresión.
El cálculo se complica por la alianza entre Irán y Corea del Norte, en un momento de tensiones intercoreanas elevadas, con Pionyang fortalecido por su cooperación con Rusia y China. Un despliegue surcoreano en Ormuz podría provocar reacciones en la frontera con Corea del Norte, poniendo en riesgo la propia seguridad del país.
El riesgo tampoco es teórico. En mayo de 2026, el buque HMM NAMU, operado por la naviera surcoreana HMM, fue alcanzado por dos proyectiles que Seúl calificó de probable origen iraní. Tras ese incidente, el país revisó la propuesta de EE.UU. de sumarse a la escolta de embarcaciones en el estrecho.
Las protestas en Corea del Sur y la opinión pública
El 10 de septiembre de 2026, manifestantes surcoreanos salieron a las calles en rechazo al posible despliegue militar en el Estrecho de Ormuz. Las imágenes fueron difundidas por Caracol Radio y corresponden a una movilización que refleja el malestar interno con el presidente Lee Jae Myung por la manera en que está manejando la presión estadounidense.
Las protestas se enmarcan en una discusión más amplia: ¿hasta qué punto debe Corea del Sur implicarse militarmente en un conflicto que ocurre a miles de kilómetros, cuyo origen principal es la disputa nuclear entre EE.UU. e Irán, y en el que involucrarse puede reactivar tensiones con Corea del Norte en su propia frontera?
Lo que está en juego: el petróleo y la seguridad nacional
El Estrecho de Ormuz no es un tema lejano para Corea del Sur. Por esa angosta vía marítima entre Irán y la Península Arábiga circula una parte significativa del petróleo que importa el país asiático. Un cierre o una escalada en la zona afectaría directamente los precios de energía y la competitividad de la economía surcoreana.
Al mismo tiempo, Corea del Sur tiene un tratado de defensa con Estados Unidos del que depende su seguridad frente a Corea del Norte. Negarse a apoyar a Washington tiene un costo político y militar que Seúl calcula cuidadosamente.
La decisión que tome el presidente Lee Jae Myung en los próximos días determinará no solo la postura surcoreana en el Estrecho de Ormuz, sino también el alcance real de la alianza entre Seúl y Washington en el nuevo orden internacional que Trump está moldeando a su manera. Según Caracol Radio, que cubrió el desarrollo este 10 de septiembre, la decisión final aún no está tomada.