Colombia
Costo laboral por hora subiría 34,7 % en Colombia y Anif advierte impacto en contratación y empresas
Se anticipa que el costo del salario por hora en Colombia experimentará un aumento del 34,7 % entre el primer semestre de 2025 y mediados de 2026, según estimaciones del centro de estudios económicos Anif, que señala que este incremento se debe al aumento del salario mínimo y otros cambios laborales que afectan directamente los costos de las empresas.
Según el análisis, el costo por hora pasaría de 7.736 pesos a 10.422 pesos en ese lapso.
Aunque este aumento puede beneficiar a los empleados mejorando sus ingresos, el informe señala que si la productividad se mantiene estancada, las empresas podrían enfrentar un impacto considerable, especialmente en aquellos sectores con menores capacidades para absorber costos adicionales.
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El centro de estudios ha señalado que uno de los riesgos principales radica en el impacto que esto podría tener en la contratación, la formalización laboral, y la sostenibilidad de las empresas, sobre todo para las micro y pequeñas empresas. En estos negocios, más del 50 % de los empleados perciben ingresos cercanos al salario mínimo, por lo que cualquier cambio en los costos laborales tendría un efecto más marcado sobre su situación financiera.
Desde la perspectiva de Anif, aunque el propósito del aumento del salario mínimo es salvaguardar el poder adquisitivo de los empleados, ajustes significativos en la estructura de costos del mercado laboral formal pueden dar lugar a efectos colaterales. Estos efectos pueden incluir una disminución en nuevas contrataciones, ajustes en los turnos laborales, o restricciones en la expansión de las empresas.
El informe subraya que no solo el incremento del salario mínimo está detrás del aumento en el costo por hora. También juegan un papel importante los cambios relacionados con la reducción gradual de la jornada laboral, fijada por la legislación vigente, así como la modificación en los recargos por trabajo nocturno y dominical, que incrementan el costo final del trabajo para los empleadores.
Anif señala que, cuando los ingresos mensuales se mantienen fijos y el número de horas trabajadas disminuye, el costo unitario del trabajo se incrementa automáticamente. Esto provoca un cambio estructural en la relación entre salarios y tiempo laborado, incidiendo directamente sobre los costos operativos de las empresas.
Sin embargo, se sostiene que el aumento del salario mínimo representa cerca del 80 % del incremento total proyectado en el costo por hora. Este factor, junto con otros ajustes laborales, crea un escenario en el que las empresas deben replantear sus estrategias para mantener la viabilidad financiera.
El análisis sugiere que las grandes empresas podrían tener una mayor capacidad para absorber los nuevos costos, gracias a su tamaño y a que una menor proporción de su plantilla recibe el salario mínimo. Por el contrario, las pequeñas empresas, especialmente aquellas con entre uno y cinco empleados, enfrentarían mayores desafíos, dado que la mayoría de su fuerza laboral depende directamente del salario mínimo.
De acuerdo con el documento, algunas empresas ya estarían implementando medidas para adaptarse a la nueva situación, como reestructuración de turnos y reducción de personal en ciertas áreas. Estas decisiones reflejan la necesidad de equilibrar los gastos laborales con márgenes operativos restringidos, en un entorno económico que aún afronta desafíos para el crecimiento y la productividad.
Anif concluye que el incremento del salario mínimo, sumado a la reducción progresiva de la jornada laboral, transforma de manera permanente la relación entre salario y productividad en el país. Aunque estas iniciativas buscan mejorar los ingresos de los trabajadores, su efecto es más profundo en las pequeñas empresas, donde la flexibilidad financiera es más limitada.
El informe también señala que no todas las empresas tienen la capacidad de trasladar el aumento de costos a los precios finales de sus productos o servicios. En esos casos, las decisiones empresariales pueden enfocarse en ajustes internos que afecten a la contratación o a las inversiones futuras, generando así efectos indirectos en el mercado laboral formal.
