Economia
cuestionan opacidad, tasas altas y riesgo para la deuda

La venta directa de TES por $23 billones que ejecutó el Ministerio de Hacienda el pasado viernes 19 de diciembre ha abierto una intensa ola de preguntas en el mercado, ya que la operación, anunciada como un hito que marca el inicio de una relación comercial con uno de los inversionistas extranjeros más grandes del sector, se ha visto eclipsada por los cuestionamientos en torno a su transparencia y al costo real de la negociación para las finanzas públicas.
Pese a que el Minhacienda no dio mayores datos sobre este movimiento, Portafolio conoció que la transacción involucró cuatro operaciones cercanas a $5 billones cada una, con títulos que vencen entre 2029 y 2040 y según fuentes del mercado consultadas, estos TES se habrían entregado a tasas cercanas o superiores al 13%, según los plazos de vencimiento.
De confirmarse, esto no solo representaría valores más altos que los observados al cierre del viernes para títulos comparables, cuando las referencias del mercado mostraron rendimientos entre 11,73% y 12,46%; sino que eleva las dudas sobre las condiciones pactadas y tratos preferenciales a un inversionista único.
Colombia está impulsando su caja en 2025 gracias a la deuda. Foto:Imagen de ChatGPT
Aunque el Ministerio no confirmó estas tasas, y manifestó que solo se iba a brindar la información que se dio en el comunicado, sí contó que existe un acuerdo de confidencialidad que impide revelar la identidad del comprador ni detalles específicos del precio; lo cual ha despertado suspicacias en la opinión pública.
Para Hacienda, el movimiento refleja “un voto de confianza no sólo en el mercado de deuda pública, sino en los fundamentales de la economía colombiana”, e incluso anticipa que podrían venir más operaciones con el mismo inversor. Sin embargo, la respuesta del mercado ha sido cauta.

Una parte del debate gira en torno a la falta de información oficial, puesto que si bien, de acuerdo con el Gobierno, el acuerdo privado responde a la naturaleza de la negociación, esta reserva ha alimentado la preocupación por el impacto fiscal futuro del movimiento, especialmente si el país entregó los títulos a tasas superiores a las del mercado y en un contexto de rebajas de calificación y percepción de riesgo al alza, en el que el costo adicional puede traducirse en una carga mayor para la deuda pública.
Otro factor clave es el momento en que se realiza la operación, ya que el Gobierno llegaba a diciembre con un saldo de caja históricamente bajo, cercano a $1,5 billones, y tenía urgencia de fondeo inmediato para cumplir obligaciones. Por eso, el primer desembolso se haría el lunes 22 de diciembre, lo que dará oxígeno al flujo de caja. Aunque acerca recursos frescos, la decisión también extiende la carga financiera hacia los próximos años, cuando deba honrarse la deuda con tasas más elevadas.
El Gobierno busca estos recursos para cuadrar las cuentas de gasto en 2026. Foto:Imagen generada con Inteligencia Artificial – ChatGPT
A esto se suma el contexto político y regulatorio, en el que el Gobierno Petro alista un decreto de emergencia económica, filtrado esta semana, que plantea nuevas medidas tributarias para atender la crisis fiscal. Ese borrador, sumado a la venta directa de TES, ha despertado preocupación en gremios y analistas por los efectos sobre la inversión, el empleo y la confianza y aunque aún no se conoce el destino de esa propuesta, el clima económico ha entrado en una zona de mayor sensibilidad.
Voces como la de José Ignacio López, presidente de Anif, no se hicieron esperar y calificaron el viernes como un día crítico para las cuentas públicas. En sus palabras fue un “viernes negro en lo fiscal”, al reunir la emisión privada por $23 billones “a tasas de 13%” y la filtración de un borrador con impuestos empresariales y una posible ampliación del 5 x 1.000. Según López, la operación refleja “mala programación fiscal y falta de caja”, y advierte impactos en la actividad económica.

El economista también sostuvo que, aunque es “probable que esta emergencia económica se caiga”, el impacto de mayores impuestos quedaría sembrado, afectando la inversión y el empleo. Además, señaló que el próximo Gobierno podría encontrarse con una situación fiscal más compleja, debido a que las empresas acumularían saldos a favor por los impuestos extraordinarios.
La crisis fiscal en Colombia pareciera estar lejos de ser superada. Foto:Imagen generada con Inteligencia Artificial – ChatGPT
No obstante, para Hacienda, el mensaje es distinto. La entidad plantea que esta venta directa reducirá las necesidades de financiamiento para 2026 y que el perfil del inversionista respalda la solidez institucional del país; al tiempo que la operación es presentada como una puerta abierta a nuevos recursos internacionales. Solo el tiempo dirá qué narrativa prevalecerá y por ahora, el mercado sigue atento y el país observa cómo una transacción diseñada para fortalecer la caja pública terminó en el centro del debate fiscal.
DANIEL HERNÁNDEZ NARANJO
Periodista de Portafolio







