Deportes
escenas del ‘skateboarding’ en Colombia

El ingenio, la versatilidad, el movimiento, la acrobacia y el dominio total de la tabla pasó intacto de las olas del mar a pavimento con rampas, al concreto urbano, casi como en un abrir y cerrar de ojos.
El encanto nunca lo perdió, al contrario, traspasó de un mundo náutico, donde nació para luego cautivar y masificar un arte que exclusivamente se podía disfrutar sobre las inquietantes aguas para consolidarse con un mismo propósito y en una misma tabla, pero con ruedas. Las primeras referencias, aunque no están exactamente marcadas, sobre la aparición de los primeros skaters se remonta a un poco antes de la mitad del siglo pasado, por 1940, cuando los entusiastas surfistas de California, Estados Unidos, en los días sin olas no tenían chance de aventurarse en las aguas.
No hay un nombre que haya sido identificado como el creador o el pionero de esa tabla, más bien fue un fenómeno masivo y fueron varios los inquietos y desarrolladores que tuvieron la idea de ponerle ruedas a esa misma tabla para rodar por las calles californianas.
Una pasión que nació en Los Ángeles, EE. UU.
Precisamente fue en Los Ángeles, en una pequeña tienda de surf, donde se comenzó a comercializar ese innovador producto, que era la misma tabla de madera que se usaba en el agua, pero con la adecuación de unas ruedas de patines, tal como lo reseña el especialista Juan Carlos García en el portal Ciudad Skate.
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En el comienzo se consideraba el skate como practicar surf en la calle y como era de esperarse los primeros y reconocidos skaters tenían una técnica más surfera que posteriormente se fue depurando y tomando más popularidad con la llegada de arriesgados y decididos practicantes.
Los skaters inventan nuevos trucos, saltos de fantasía y acrobacia. Foto:Federación Colombiana de Patinaje
Tuvieron que pasar casi 20 años para que aparecieran los primeros fabricantes en serie en el sur del ‘Estado Dorado’, a la par se comenzaron a crear equipos para apoyar y consolidar económicamente al deporte.
La bola de nieve o más bien la bola de fuego fue creciendo de manera sostenida y ya con algo de popularidad en ese rico estado de Estados Unidos tuvo también repercusión en programas radiales y de televisión. ‘Surf’s Up’, un espacio televisivo, fue un gran impulsador y vendió y presentó la idea del skate como un deporte fresco, cool, ágil, divertido y enfocado a los jóvenes.
El boom y la evolución del skate
Ya por los años 70 y con una actividad mucho más avanzada, aunque no todavía consolidada, mecánicos e ingenieros trabajaron en la mejoría y la adaptación de las piezas tanto en el monopatín como en la ruedas. Es así como se inicia el desarrollo de materiales como el poliuretano con el que comenzó la fabricación de ruedas que eran más flexibles, resistentes y ligeras que las que se usaban, cuyo material era metálico en ese momento.
Debido a este avance, la técnica sobre el monopatín tomó más dinámica y experimentó una evolución ya que con esas nuevas ruedas se mejoraba la tracción y el agarre, por lo cual permitía más libertad de movimiento. En ese momento ya tomó rumbo distinto al surf, el cual fue su punto de partida”, describió en una entrevista para la página Red Bull, Rodney Mullen, ‘El Padrino’, una de las mayores celebridades de la historia del skateboarding y considerado el mejor street skateboarder de la historia.
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Al no haber lugares especiales para la práctica como hoy los conocemos, es decir, skateparks, los skaters se congregaban en lugares urbanos como en plazoletas, escalinatas, explanadas y barandillas, por lo que este deporte va alcanzado la distinción de ser urbano, muy alternativo y diferente a las disciplinas que sí tienen un escenario especial para la práctica, este surge y se exhibe en cualquier esquina de barrio, donde se pueda deslizar la tabla.
Avance y profesionalismo
Esta década, sin duda, registró los mayores avances en esta subcultura, ya que esa fiebre ayudó para que un buen ramillete de empresas fabricara mayores adecuaciones, especialmente en los ejes.
La técnica sobre el monopatín cada vez toma más dinámica y evoluciona en cada encuentro mundial. Foto:Federación Colombiana de Patinaje
Esto también permitió que las tablas fueran más anchas y más manejables con lo que se logró un mejor control de los movimientos.
Al final de los años 70 se organizaron los primeros encuentros competitivos en varias ciudades californianas, siendo el punto de partida para que esta disciplina comenzara a tener skaters profesionales, ya que los ganadores recibían premios en metálico.
Los dos primeros skateparks en California y Florida
Y otro hecho determinante que le dio un empujón más a esta disciplina fue la inauguración, en marzo de 1976, con apenas unas semanas de diferencia, de los dos primeros skateparks del mundo. Port Orange, Florida, y San Diego, California, tiene esa distinción, pero en los siguientes cinco años, tras el auge, se construyeron más de 200.
Los gobernantes y autoridades de las ciudades se dieron cuenta que era un buen aporte esa inversión para la sociedad. Ya para comienzos de los años 80 los fabricantes comenzaron a experimentar y a comercializar nuevos compuestos como la fibra de vidrio y el aluminio, y esto les permitió a los skaters ser más dinámicos, inventar nuevos trucos, saltos de fantasía y acrobacia, eso sí, con una alta dosis de peligrosidad, quizá otro de los atractivos de esta modalidad, punta de lanza del patinaje en general.
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Esta década también fue muy próspera para las empresas que fueron creadas por los propios patinadores, que se lanzaron en una carrera por ganar terreno y también incrementar su poder económico en una industria en la que todo estaba por hacerse.
De hecho, en esos años se avanzó en la perfección de los ejes, los rodamientos, las ruedas, al igual que en los accesorios adicionales como guantes, rodilleras, muñequeras o coderas y cascos para la protección de las partes más sensibles del cuerpo.
Con cupo en los X-Games
En los años 90 el skateboarding era practicado generalmente en las calles de las ciudades. También hubo un avance en la fabricación. Las tablas ya son de entre 17 y 21 centímetros de ancho (7 y 8 pulgadas) de manera estándar, diseño que es el que permanece en la actualidad y las ruedas son fabricadas de poliuretano duro.
La joven colombiana Nico Russi, una de las destacadas del skateboarding colombiano. Foto:Federación Colombiana de Patinaje
A finales de esa década se celebró la primera versión de los X-Games, competencia que empujó al skate a las grandes audiencias del mundo. La acogida de este deporte extremo tuvo un gran alcance, involucrando productoras de televisión, video juegos y otros canales que se interesaron en él; al unificarlo como negocio y deporte, se incrementaron las audiencias.
El skateboarding en el siglo XXI y su salto a los Juegos Olímpicos
Ya para el inicio de este siglo el skate logró su punto de maduración y popularidad, a tal punto que en Estados Unidos era tan popular entre los jóvenes menores de 18 años que incluso puso a pensar a los colegios en la posibilidad de abrir cursos de enseñanza, pues había más interés en ese deporte que en los tradicionales deportes de conjunto como el béisbol, el baloncesto o el fútbol americano.
Otro impacto positivo en los colegios es que los maestros perciben que el skate ayuda a mejorar el respeto entre los jóvenes y les ayuda a conectar socialmente con otras personas dentro de ese ambiente deportivo.
En 2003, en el sur de California, la International Association of Skateboard Companies, en vista de la consolidación y con el propósito de consolidar el avance, decide conmemorar el Go Skateboarding Day (Día del skateboarding). Es por eso que el 21 de junio de cada año quedó elegido como la jornada especial en la cual miles y miles de practicantes se toman las calles de las principales ciudades del mundo para rodar por ellas y celebrar una jornada auténtica en honor al espíritu libre que identifica a sus practicantes; Sao Paulo, Río de Janeiro, Buenos Aires, Santiago de Chile, Bogotá y Ciudad de México sobresalen en Latinoamérica por la masiva presencia de skaters en esa fecha.
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Paralelamente al crecimiento de skate, también se ha dado un fenómeno cultural y económico que ha permitido que marcas como Vans, DC Shoes, Globe o la reconocida Nike fabriquen zapatillas especiales para la práctica del skateboarding.
Además, los diseños están siempre pensados para ir acorde a la moda, con el objetivo de aumentar el número de clientes sin que ello signifique que sus compradores sean únicos y exclusivos practicantes del skate, por lo que son prendas y zapatos ideales para cualquier ocasión, como lo explica en uno de sus contenidos la página web de SkateSpain.
Tokio 2020 y su puesta en escena
Luego de muchas insistencias durante años, en los cuales los dirigentes mundiales de este deporte, con mucha participación e influencia de Estados Unidos, y también con el músculo financiero asegurado, el 3 de agosto de 2016, el Comité Olímpico Internacional –COI- aprobó la incorporación del skateboarding como deporte Olímpico, dando lugar a las primeras competencias en las justas olímpicas niponas.
Skate park, escenario ubicado al sur de Cali, donde se practica skateboarding. Foto:Juan Pablo Rueda / EL TIEMPO
Atrás y muy lejano quedó esa primera competencia oficial del skate en 1963, en Hermosa Beach, en el condado de Los Ángeles, California.
El skateboarding debutó en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 celebrados en 2021, con sus dos modalidades: skateboarding park y skateboarding street. En esa primera competencia olímpica, Keegan Palmer, de Australia, ganó la medalla de oro en la prueba de park masculino. Japón, el país anfitrión, se llevó los otros tres oros: Yosozumi Sakura ganó la prueba de park femenino, Horigome Yuto ganó la prueba de Street masculino y Nishiya Momiji ganó el oro en la prueba de street femenino, tal como lo registra la página oficial del Comité Olímpico Internacional –COI-.
La potencia de un deporte urbano
París 2024 congregó a los mejores de cada disciplina que disputaron los lugares en el podio de vencedores. La disciplina se disputó en la famosa Plaza de la Concordia, en el corazón de la capital francesa, entre el 27 de julio y el 10 de agosto, sede además de la competencia de los deportes urbanos de nuevas tendencias como el BMX freestyle, break dance y baloncesto 3×3.
El australiano Palmer defendió son éxito el metal preciosos de la competencia en la prueba de park, y Tom Schaar, de Estados Unidos y Augusto Akio, de Brasil, ocuparon los otros dos escalones del podio. Arisa Trew fue la ganadora en femenino. En Street masculino se impuso Yuto Horigome.
Actualmente el skateboarding se comprende de distintas maneras, no solo como un deporte sino también como estilo de vida. Así como los grandes canales se fijaron en expandir el skate por negocio, hay muchos skaters que se niegan contra las grandes competencias y la exposición en los medios, ya que consideran que el skate es su estilo de vida y no está en venta.
Del VHS a los golpes contra el pavimento: así llegó a Colombia
El skateboarding es un deporte que se practica con un skate o monopatín, en cualquier parte de una calle donde se pueda rodar, o en una pista especialmente diseñada para la práctica de este deporte (skatepark).
Esa fiebre mundial que comenzó en California (EE. UU.), cuando los surfistas no podían deslizarse sobre las olas y luego de un fallido intento en las calles de Hawai, llegó a Colombia a comienzos de los años 90, precisamente influenciada de la cultura estadounidense.
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El skate está relacionado con la cultura callejera. Esa especialidad del deporte llegó al país, gracias también en buena parte la celebración de los X–Games, cita deportiva televisada en la que ganó popularidad.
Ese grupo de pioneros fue conformado por jóvenes entre los que se destacaron Christian Gaitán, fundador de Skatenación; James Arias, productor de la serie de videos Evolución Skate, y Jaime Bulla, propietario almacenes Fun (Alvarado, 2008).
A ese primer ramillete se deben agregar los nombres de Julio Romero, Pepe Piedrahíta y Mateo Rodríguez, quienes también comenzaron la práctica de este deporte en su adolescencia, al igual que Mauricio Herrera ‘Mao Colombia’, Alex Castiblanco ‘El chino Águila’, Omar, Data, Ángelo, Harry Ladino, Mateo Rodriguez, Bruce Garavito, Henry Veloza, Marco Gómez, Mauricio Mejía ‘Cabe’, ‘Chiqui’ Peláez y Jorge Botero ‘Mortadelo’, entre otros, según reseña Blogger.com en una publicación de 2008.
Una cultura callejera
Varios de esos nombres se reunían en las diferentes calles de Bogotá saltando andenes, y así comenzó ese primer movimiento en la capital del país.
Gracias al esfuerzo de estos apasionados jóvenes y al poder económico que tenían, el movimiento del skate fue creciendo. Esos primeros puristas que comenzaron a practicar esta actividad tuvieron que aprender todo en la calle, con las amistades, y aprendieron mañas recibiendo golpes.
Todo entró cuando varios de ellos miraban los pocos videos que llegaban desde Estados Unidos, de los que se reproducían en las ya legendarias cintas de VHS (Video Home System- sistema de grabación y reproducción analógica de audio y video), para mejorar su técnica y aprender acrobacias y trucos.
Esa generación surgió a las caídas, golpes, raspadas, moratones y hasta fracturas, ya que, a falta de escenarios especializados, encontró en las escaleras, andenes, barandas, caminos polvorientos, parqueaderos vacíos y algunos parques, el espacio ideal para quemar fiebre y hacer sus piruetas.
El 21 de junio de 2006 se celebró en Colombia el primer Día Internacional del Skateboard, que fue organizado por Pepe Piedrahíta. En esa jornada, uno de los ganadores del concurso fue Mauricio Mora. Esta actividad promovió y le dio impulso al crecimiento del skate colombiano.
La primera mini rampa
Al año siguiente se construyó en Bogotá la primera mini rampa para deportes extremos en Ciudadela Colsubsidio de la calle 80. Esto fue el comienzo en Bogotá, para que varias localidades pasaran propuestas a las respetivas alcaldías menores con el objetivo de construir escenarios para la práctica de la disciplina.
Y la primera en dar ese salto fue La Candelaria, que aprobó la construcción del Bowl del Guavio, ubicado en esa localidad. Al ver este fenómeno, otras ciudades del país entraron en esa onda, pues se vio un enorme crecimiento de ‘patinetos’, al igual que la industria, con empresas patrocinadoras, marcas de productos especializados y competencias.
Medellín, la segunda ciudad en generar historia en el skate colombiano, también tuvo en el skater David González, ganador del ‘Skater of the Year’ –SOTY- en 2012, con lo cual logró un destacado reconocimiento a nivel mundial. Esto motivó a muchos jóvenes a seguir su camino y hoy uno de esos resultados es que Antioquia sea una de las potencias del país en esa especialidad.
Con rodaje olímpico
Jhancarlos González fue el primer skater colombiano en participar en unos Olímpicos, en Tokio, aunque también ya un buen número de deportistas han hecho parte de competencias del ciclo olímpico, como en Juegos Suramericanos y Juegos Centroamericanos y del Caribe.
Jhancarlos González fue el primer skater colombiano en participar en unos Olímpicos, en Tokio. Foto:Federación Colombiana de Patinaje
Desde los parques del barrio Roma, en Kennedy, al suroccidente de Bogotá, surgió la destreza de González, quien participó en la modalidad de street y, además, fue uno de los 15 mejores de esa primera generación que por fin logró el reconocimiento de deportistas.
Junto a González, representante de la capital colombiana, han rodado en certámenes del ciclo olímpico skaters como Jazmín Álvarez, Santiago Henao y Julián Zapata, de Medellín, y Ana María Rendón, también bogotanos, además de la joven colombo-japonesa Nico Russi.
‘El skate, por su naturaleza, se debe a la calle’: Carlos Mayorga
Cada año crece la cultura callejera del skate para consolidar una comunidad de patinadores. Foto:César Melgarejo / EL TIEMPO
Los suburbios californianos fueron cuna, a mediados de la década de los 50’s, del skateboarding, un fenómeno social y deportivo que tiene como objetivo, a diferencia de otras disciplinas, la práctica misma.
El skater no monta en su tabla con el ánimo de destacar o superar a su par, tampoco lo hace con la mente en un tablero de puntuación, ni tampoco para impresionar a algún tercero, el skater monta por el sinfín de emociones y sensaciones que brotan por los poros al momento de hacer skateboarding.
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“La esencia del skateboarding es ser felices, sintiéndolo e identificándose con él (…) Montar en tu tabla hace un clic en tu vida, no es como cualquier tipo de actividad física que al final del día olvidas, sino que se siente, se hace parte y se interioriza (…) Una vez se monta en una patineta es muy difícil bajarse de ella”, comenta Carlos Mayorga, entrenador nacional de skateboarding.
Montar en tu tabla hace un clic en tu vida, no es como cualquier tipo de actividad física que al final del día olvidas, sino que se siente, se hace parte y se interioriza (…) Una vez se monta en una patineta es muy difícil bajarse de ella
Esta actividad, nacida como una forma de rebeldía juvenil, ha evolucionado hasta convertirse en una forma de arte y un estilo de vida; los skaters utilizan la ciudad y sus calles como un lienzo, reinterpretando espacios cotidianos como bancos, escaleras y barandas para crear sus propias líneas y trucos. Esta resignificación del entorno urbano no solo desafía las percepciones tradicionales de estos espacios, sino que también reivindica el derecho a utilizarlos de manera libre y creativa.
“Desde la formación nunca he dejado que se pierda la práctica en la calle, el skater, por su naturaleza, y por sentir el mismo skatboarding, tiene que continuar montando en la calle (…) En el skatepark se aprenden muchas cosas técnicas por el piso, los ángulos y las barandas perfectas, pero también nos debemos mucho a la calle, porque, más allá de la mística, encontramos muchos más retos, y es de eso de lo que se trata el skate”.
Jhancarlos González fue el primer colombiano en participar en el sakateboarding olímpico Foto:Federación Colombiana de Patinaje
Y es que el skate surge como una respuesta social contestataria que ama la sensación de libertad y, con su práctica, reafirma valores de satisfacción y autovaloración (Díez & Márquez, 2015) en una sociedad que, a pesar de que ahora hacen parte de la cultura mainstream, o corriente mayoritaria por su alta afluencia de adeptos, y de pertenecer al programa de los Juegos Olímpicos, sigue estigmatizándolos desde sectores distintos al de la institución.
Celebración del Día del Skate en Bogotá, otro evento clave para la comunidad de patinadores. Foto:Mauricio Moreno / EL TIEMPO
“En Bogotá son muy buenos los programas que se manejan, pues nunca vulneran la identidad del deportista; el skater sigue siendo skater, porque cuando llegamos a los distintos escenarios deportivos de la ciudad, con nuestra tabla bajo el brazo, las instituciones nos identifican y no vulneran nuestro derecho a ser deportistas (…) Sin embargo, otros sectores de la sociedad, entre ellos la policía, no han tenido esa transición que la institución sí; se sigue teniendo el pensamiento de que el skater es un vago”, añadió Mayorga.
Sin embargo, esta disciplina subcultural, creada para replicar el ejercicio del surf, pero sobre ruedas y en suelo firme, sufre de indiferencia ante cualquier tipo de clasificación y/o discriminación, y le es inherente el colegaje y la alegría propia de la calle, que, como Carlos afirma, es la que hace al skater.
“Dentro de la profesionalización y formalización del skateboarding no se afectan las raíces de este mismo (…) El colegaje, compañerismo y amistad prevalecen por encima del interés individual de una medalla o un botín, lo que, por los valores propios de la calle, nos hace distintos a otros deportes”, asegura el experimentado entrenador.
El colegaje, compañerismo y amistad prevalecen por encima del interés individual de una medalla o un botín, lo que, por los valores propios de la calle, nos hace distintos a otros deportes
El skateboarding trasciende la mera actividad física para convertirse en un fenómeno sociocultural que redefine el uso del espacio urbano y desafía las normas sociales establecidas. La práctica del skateboarding no solo permite a los individuos expresarse y experimentar una sensación de libertad única, sino que también fomenta una comunidad basada en la solidaridad y el respeto mutuo. Esta subcultura se mantiene firme en sus valores originales a pesar de su creciente popularidad y reconocimiento oficial, resistiendo la homogenización que a menudo acompaña a la incorporación de disciplinas deportivas en eventos globales como los Juegos Olímpicos.
Antonio Chamat, el entrenador con los ‘huesos de acero’
Después de una agotadora pero reconfortante jornada de entrenamiento, en la que su misión es revisar, corregir, enseñar y volver a corregir el desempeño de todos y cada uno de sus jóvenes alumnos, Antonio José Chamat Caicedo se toma un respiro ante el sofocante calor que hace, pese a no estar el sol a pleno.
Es un poco más de la media mañana de un sábado de mayo, pero puede ser un sábado como otros tantos, en los que ve a sus skateboarder muy decididos, tratando de hacer el mejor salto, el truco inspirado o la pirueta salida de otro mundo. Son unos chicos a los que se les extravió el miedo tan pronto cruzaron la entrada del refugio, el mismo que ha sido escenario de violentas caídas, pero también de enormes alegrías y desahogos.
Antonio José Chamat, reconocido entrenador de skateboardind. Foto:Javier Arana / ELTIEMPO
“Uf, se golpeó fuerte ahí Juan Sebastián, con el tubo, se dio en las costillas con la baranda, pero es valiente”, dice en baja voz, pero luego grita “vamos, arriba, ya casi, estuvo cerca, de nuevo campeón, hay que hacerlo”, mientras la delgada figura de carne y hueso se levanta del piso de a poco, se soba con sus manos, hace gestos de dolor y da la sensación de haber quedado sin nada de aire en sus pulmones, pero después de unos 30 segundos de retorcijones, se pone en pie de nuevo, busca su patineta que quedó ruedas arriba a unos tres metros de distancia y vuelve y se monta sin chistear, como si el dolor fuera un energizante más para su aliento y sus ganas de sorprender a su entrenador.
El sol apenas despunta en estos días de temporada de lluvias que se vive en Cali, pero para Antonio es un día más como los otros, en los que se reúne con sus joyas, a las que pule una a una para lograr el mejor destello. Su tono de voz es emotivo, sus palabras son profundas y enlazan una larga cadena de ideas, mientras que su mirada a través de sus ojos rasgados es penetrante en un escenario alegre que tiene grafitis de colores vivos que contrastan con el frío color gris pálido del cemento de algunos de los muros que se levantan en el denominado ‘Calidad’, que le hace honor con su nombre a sus jóvenes practicantes, quizá en el principal skatepark de Cali, ubicado a un lado del Coliseo del Pueblo, justo a un costado de las laderas de Siloé, corazón de la Comuna 20, una de las zonas más complicadas y vulnerables de la capital vallecaucana.
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Calidad al 100 %: del vicio al deporte
“Este escenario lo hemos rescatado junto con otros clubes de deportes extremos. Antes era un lugar peligroso, de cuidado, caliente, como decimos, donde se cometían crímenes, se distribuía marihuana y drogas, como si fuera un expendio permanente, incluso hace un tiempo asesinaron a dos personas, era un potrero abandonado e inseguro. Pero por fortuna, gracias al trabajo comunitario, nos dieron la oportunidad de administrar el lugar. Ahora es seguro, lo tenemos controlado, aseado y con iluminación. Entonces, lo que hemos hecho es recuperar espacios para ofrecer aventuras, emociones, oportunidades, alegrías y deporte. Es una labor que se ha ido construyendo paso a paso, sin mucho ruido, pero que ha crecido con el trascurrir del tiempo”, comenta el entrenador social y comunitario, y fundador del club ‘Iron Bones’, que traducido al español es ‘Huesos de Acero’.
Ahora es seguro, lo tenemos controlado, aseado y con iluminación. Entonces, lo que hemos hecho es recuperar espacios para ofrecer aventuras, emociones, oportunidades, alegrías y deporte
Y todo comenzó por un playstation
Antonio, quien reconoce que no fue un amante del deporte convencional, llegó a descubrir el encanto de esta disciplina casi que sin buscarlo.
Recuerda que con su hermano llegaron a este deporte gracias a un PlayStation y el juego Tony Hawk’s Pro. De ahí surgió el gusto por conocer la historia de los skaters, y de a poco fue incursionado en ese mundo que lo sedujo por la inspiración que encontró y el desahogo que experimentó para encontrarse así mismo.
“Inicialmente lo vi como un arte en toda su expresión. Eso fue por allá por el 98 o 99. Luego compré una camiseta que me hacía sentir libre y liviano, a los seis meses logré la primera patineta profesional y al año ya contaba con el apoyo de una empresa estadounidense. Digamos que fui un favorecido del momento, inicié con fuerza, más no fui el pionero del deporte en Cali. Antes hubo algunos entusiastas aficionados y amantes a esta ruda disciplina que ya practicaban y hacían muy buenas exhibiciones. Luego, con el apoyo de algunos patrocinadores, logré avanzar y representé a Cali en eventos nacionales y también a Colombia en el exterior. Sí fui un vocero de las marcas que me apoyaron y allí encontré la libertad que buscaba”, sigue en su relato el adiestrador que está cerca de los 38 años, de los cuales lleva 26 patinando y siete ya como entrenador formalizado en la enseñanza.
Jazmín Álvarez, una de las reprsentantes colombianas en el skateboarding. Foto:Federación Colombiana de Patinaje
Para el experimentado coach, esta atractiva disciplina en Cali ha tenido un camino de altibajos, con picos y bajas. Reconoce que en la administración del alcalde Maurice Armitage (2016-2019) se contó con un apoyo decidido y sostenido, incluso se adelantó un plan interesante con el Programa Vértigo, pero que, tras la salida del empresario al mando de la ciudad, la actividad quedó casi como en el aire, sin una brújula que marcara el norte.
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“Para ser sinceros, estamos un poco rezagados a nivel nacional. Antioquia es la potencia y Bogotá le sigue, gracias en parte al buen número de escenarios que hay en las distintas comunas o localidades en dichas ciudades”.
Faltan escenarios y más apoyo
En palabras de Chamat, a Cali le han faltado escenarios para lograr un mejor desarrollo y cautivar a los jóvenes para que vean en ese deporte un estilo de vida. “Hemos avanzado y creo que este momento vamos por buen camino, con los diálogos que hemos tenido con la Liga Vallecaucana de Patinaje y la Secretaría de Deporte. Es que el hecho de que el skateboarding sea ya un deporte olímpico, y la única modalidad del patinaje que tiene presencia en el olimpismo, abre puertas y eso nos tiene muy entusiasmados de cara a un futuro a mediano y largo plazo. Hay talento, y si contamos con más apoyo, pues vendrán los resultados que se desean”.
Hemos avanzado y creo que este momento vamos por buen camino, con los diálogos que hemos tenido con la Liga Vallecaucana de Patinaje y la Secretaría de Deporte
A pesar de que la capital vallecaucana cuenta con sitios adecuados para la práctica del skate, y es considerada la capital deportiva del país, la triste realidad es que apenas cuenta con dos lugares bien calificados: Skatepark Calidad, ya reseñado por el profesor Chamat, y el de Ciudad Córdoba, en la Comuna 17.
Hay otros centros de concentración, pero son pequeños y no cuentan con la infraestructura necesaria para ofrecer un espacio generoso a los skaters.
Y esa es una de las causas que, según el profesor Antonio, han influido para que el Valle del Cauca no haya alcanzado un nivel para estar peleando el liderato en la formación y desarrollo de riders.
“Antioquia es la potencia del país, en Medellín hay un escenario de gran calidad en cada una de las Comunas, mientras que Bogotá le sigue. La capital del país también cuenta con lugares ideales en las diferentes localidades. Es fácil la ecuación, entre más escenarios adecuados, pues hay mayor número de practicantes y mayores posibilidades de tener exponentes de este deporte con muchas opciones de llegar a participar en Mundiales o Juegos Olímpicos”, reitera.
Un deporte para espíritus rebeldes
Chamat reconoce que esta disciplina o especialidad del patinaje no es para cualquier persona. Él mismo se identifica como una persona recia, complicada, cerrada a la sociedad, agresiva y hasta diferente, pero también es infranqueable, irrompible, eso quizá le dio el nombre a su club al combinar su personalidad y la dureza: Huesos de Acero.
“Yo soy poco social, siempre se me han dificultado los empalmes, aunque me caracterizo por ser muy productivo, y me le mido a lo que sea. Claro, soy una persona diferente, de espíritu rebelde, yo voy por lo mío y lo voy a hacer a mi manera, sin importar lo demás”, confiesa.
“Por eso los skaters son especiales. Si eres una persona acelerada pues buscarás desahogar y desfogar esa energía lanzándote por los tubos y las barandas sin importarle las consecuencias de las caídas, el vuelo y el impacto al cuerpo. Y claro, esto no es para todos, porque los golpes magullan el cuerpo, lo reciente y las laceraciones, las heridas y las fracturas le pasan factura a la piel a los huesos y a la moral del monopatinador. Es un deporte que es de nicho, que igual te da seguridad y confianza”.
Por eso los skaters son especiales. Si eres una persona acelerada pues buscarás desahogar y desfogar esa energía lanzándote por los tubos y las barandas sin importarle las consecuencias de las caídas, el vuelo y el impacto al cuerpo
Chamat describe que, en su mayoría, las personas que aman este deporte, que no tienen reglas establecidas, adoptan sus propias formas de expresión, son muy vulnerables, pero igual, las personas que tienen recursos también viven con problemas en sus casas, o los hijos son problemáticos. Entonces, en este caso, el deporte ofrece esa posibilidad de liberar y por eso es que vemos a estos deportistas exhibiendo todo su potencial y su talento.
“El skate no es para todos, porque los golpes magullan el cuerpo, lo reciente y las laceraciones, las heridas y las fracturas le pasan factura a la piel a los huesos y a la moral”.
El skateboarding es adrenalina, es pasión, es arte…
Luego de una buena charla, el entrenador deja escapar unas sonrisas, se siente también liberado tras dar un parte muy significativo de lo que le ha aportado al skateboarding, pero también de lo generoso que ha sido el deporte con él.
Y cierra: “El estigma del deporte ha cambiado, esto ya no es deporte de los marihuaneros, vagos o que pertenecen a una tribu, es un deporte que también le aporta a la inclusión y está formando niños y jóvenes como grandes competidores. El skate es tener una llama permanente de rebeldía y coraje, es vida, es oportunidad, es movimiento, es adrenalina, es pasión, es arte, es olímpico”.
El ‘profe’ Antonio, casi ya sobre el mediodía, se despide y se une de nuevo a su grupo de aprendices para dar unas últimas indicaciones para lo que será el siguiente encuentro.
Sus metas son grandes para el segundo semestre del año. Y el 21 de junio, como cada año, espera la presencia masiva en su escenario de miles de skaters para celebrar el Día Mundial del Skate, incluyendo al flaco Juan Sebastián, el mismo que hace uno minutos tuvo uno de esos golpes en la costilla que jamás se olvidan, pero que ya está como si nada, feliz, sonriente, con su ropa ancha y con su mente puesta desde ya en lograr un cupo para el país en la competencia del skateboarding de los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028.
“El skate es tener una llama permanente de rebeldía y coraje, es vida, es oportunidad, es movimiento, es adrenalina, es pasión, es arte, es olímpico”, concluye en orientador.
Práctica de skate en el parque Santander, en el centro de Bogotá. Foto:César Melgarejo/ El Tiempo @cesarmelgarejoa
Medellín, la ciudad que no podemos ignorar
En el corazón de Antioquia, Medellín se erige como un bastión del skateboarding en Colombia, rivalizando con Bogotá y superando, quizás, a Cali en su fervor por este deporte. Sus calles y plazas, rebosantes de vida, han sido testigos del talento y la creatividad de una nueva generación de skaters.
La metamorfosis de la ciudad se evidencia en la proliferación de skateparks tanto públicos como privados, auténticos templos del asfalto donde se forjan los futuros campeones. Los eventos y competencias de calibre nacional e internacional encuentran en Medellín un escenario perfecto, consolidando su reputación como epicentro del skateboarding en el país.
La cultura skater, vibrante y contagiosa, ha trascendido fronteras, inspirando a aficionados de toda Colombia. En cada truco y salto, se percibe la influencia de una comunidad unida, donde la pasión se entrelaza con el compromiso social.
Jóvenes durante una celebración del Día Mundial del Skate, que se cumple cada 21 de junio. Foto:César Melgarejo/ El Tiempo @cesarmelgarejoa
Bajo el apodo de ‘La Ciudad de la Eterna Primavera’, Medellín ha sabido integrar el skateboarding en su tejido social. Iniciativas como ‘Skateboarding for Hope’ reflejan esta dualidad, utilizando el deporte como herramienta de inclusión y desarrollo en zonas vulnerables, abriendo puertas y ofreciendo segundas oportunidades a jóvenes llenos de talento y sueños.
Medellín no es solo un punto en el mapa del skateboarding; es el latido de una cultura que se niega a ser ignorada, una ciudad donde el asfalto cuenta historias de superación y esperanza.
* Este informe hizo parte del trabajo de grado de la Especialización en Periodismo Deportivo, quinta cohorte, de la Institución Universitaria Escuela Nacional del Deporte y fue elaborado por
WINY CATALINA BENAVIDEZ
SANTIAGO PRIETO
WÍLMER TORRES
EDILSON BALLESTEROS
JAVIER ARANA







