Economia
Desde 2022, Colombia perdió 60% de sus exportaciones de carbón y 33% de las de petróleo

El desplome del carbón (–60%) y la caída del petróleo (–33%) reflejan la pérdida acelerada de divisas del sector extractivo en las exportaciones, presionado por precios bajos y una mayor carga tributaria.
El desplome de las exportaciones de carbón se ha convertido en el mejor reflejo de un fenómeno más amplio: la pérdida acelerada de peso de los combustibles y las industrias extractivas en las ventas externas de Colombia. Desde 2022, el país ha visto deteriorarse de forma sostenida los ingresos de divisas provenientes de sus principales productos minero-energéticos, sin que exista aún un reemplazo claro en la canasta exportadora.
Las cifras son elocuentes. Las exportaciones de hulla, coque y briquetas pasaron de US$12.289 millones en 2022 a US$4.901 millones en 2025, lo que representa una caída cercana al 60% en tres años, según datos del Dane.
Este desplome no es un hecho aislado, sino el punto más visible de un ajuste que viene afectando a todo el bloque extractivo.
El petróleo, tradicionalmente el principal generador de divisas del país, también perdió terreno. Las exportaciones de petróleo y sus derivados cayeron de US$18.722,4 millones en 2022 a US$12.483 millones en 2025, una reducción de 33% en el mismo período.
Con ello, dos de los pilares históricos del frente externo colombiano registraron caídas simultáneas y prolongadas.
El impacto agregado se refleja en el grupo de Combustibles y productos de las industrias extractivas, que en 2025 exportó US$19.190,1 millones, con una disminución de 17,9% frente al año anterior y del 39,7% frente a los US$31.830,4 millones de 2022.
Más allá del dato anual, la tendencia muestra una contracción sostenida, marcando un cambio estructural en el perfil exportador del país.
Las causas combinan factores externos e internos. En el frente internacional, el sector enfrenta un ciclo prolongado de precios más bajos y mayor competencia. En el ámbito local, ha operado bajo un entorno adverso, con mayores impuestos, costos regulatorios más altos y dificultades logísticas y de orden público que han restado competitividad a la producción.
Ello se reflejó en el desempeño de Drummond Ltd., que en 2025 produjo 26,36 millones de toneladas y exportó 25,15 millones de toneladas, una reducción de 16,7% frente al año anterior.
Entre los principales mercados se destacaron el Reino de los Países Bajos (13,7%), Corea del Sur (12,9%), Taiwán (11,5%), Turquía (10,9%) y Chile (7,8%).
Para José Miguel Linares, presidente de la compañía, “las cargas tributarias cada vez más altas y la evolución de los precios internacionales del carbón nos exigen mayor eficiencia y más rigor al planear inversiones de largo plazo para mantenernos competitivos”.
La situación es aún más delicada en Cerrejón, que ha enfrentado en las primeras semanas de 2026 bloqueos recurrentes y atentados contra su infraestructura férrea, afectando el transporte de carbón hacia Puerto Bolívar. Solo en los primeros 20 días de enero se registraron 12 interrupciones, lo que limitó la operación ferroviaria a apenas ocho días. A ello se sumó un atentado el 13 de enero que provocó el descarrilamiento de varios vagones, agravando el impacto operativo y logístico.
En el caso del carbón, el deterioro local se da pese a que el consumo mundial se mantuvo en niveles récord en 2025, 8,850 millones de toneladas, según la Agencia Internacional de Energía, una paradoja que refleja la desconexión entre demanda global, precios internacionales y rentabilidad para los exportadores.
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