Colombia

El ajedrez presidencial ya comenzó: este es el mapa de la carrera por la Casa de Nariño

El ajedrez presidencial ya comenzó: este es el mapa de la carrera por la Casa de Nariño
El tablero político colombiano se reconfigura tras el cierre del plazo para definir consultas interpartidistas de cara a las elecciones presidenciales - crédito Imagen ilustrativa Infobae
El tablero político colombiano se reconfigura tras el cierre del plazo para definir consultas interpartidistas de cara a las elecciones presidenciales – crédito Imagen ilustrativa Infobae

Mientras los partidos ajustan sus tácticas y los precandidatos evalúan su potencial, el escenario político en Colombia comenzó a moverse antes incluso de que se impriman los tarjetones. Las decisiones tras el cierre del plazo el 8 de diciembre, cuando los partidos y grupos significativos comunicaron su participación o no en consultas interpartidistas, evidencian que la próxima campaña presidencial tendrá menos certezas de lo esperado. Aunque todavía hay dos semanas para cambios de postura, parece que la mayoría mantendrá su decisión original, facilitando un panorama que se organiza, aunque aún no se concreta.

El primer gran movimiento ocurrió en el espectro de la derecha y centroderecha, donde las expectativas por una consulta fuerte se desinflaron. Lo que inicialmente parecía una contienda entre grandes figuras se fragmentó debido a las decisiones de aquellos, que al verse bien posicionados en las encuestas, optaron por seguir en solitario. Este fue el caso de Abelardo de la Espriella, quien rechazó cualquier mecanismo de medición con otros candidatos y afirmó que avanzará directamente a la primera vuelta. Su decisión, que evoca la estrategia de Rodolfo Hernández en 2022, reconfiguró por completo las apuestas del bloque conservador, dejando sin apoyo la idea de una gran coalición promovida por figuras como Álvaro Uribe y César Gaviria.

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Abelardo de la Espriella descarta
Abelardo de la Espriella descarta participar en consultas y opta por llegar directo a la primera vuelta presidencial, alterando el bloque de derecha – crédito Luisa Gonzalez/REUTERS

El efecto dominó no se hizo esperar. Con De la Espriella fuera de la consulta, ese espacio quedó abierto para nombres con menos del 10% de intención de voto, como Vicky Dávila, Mauricio Cárdenas o Aníbal Gaviria. Aunque son figuras familiares en el ámbito público, su potencial en una consulta sigue siendo incierto. Lo cierto es que necesitan la visibilidad y la recuperación de votos que solo una medición en marzo podría proporcionarles. Paradójicamente, esos incentivos son los que mantienen viva una consulta que, en la práctica, ha perdido su líder natural.

El centro político tampoco escapó a las tensiones. La decisión de Sergio Fajardo de abstenerse de cualquier consulta alteró los planes de quienes buscaban unificar candidaturas en una alternativa a los extremos. El exgobernador de Antioquia insistió en competir independientemente de cualquier alianza, convencido de que tiene el margen para alcanzar la segunda vuelta. Sus posibles aliados no recibieron bien esta postura. “Creo que es un error de Fajardo alegar que una consulta asfixia al centro político. Lejos de eso, lo fortalece… Continuaremos insistiendo en la unidad y ofreciendo un sentido al centro”, dijo David Luna. Por su parte, Juan Manuel Galán expresó su decepción: “Lamento que Fajardo haya decidido no unirse a ninguna consulta”.

A pesar de este contratiempo, la llamada coalición Contra los extremos persiste en organizar una consulta para seleccionar aspirantes, aunque no está claro si habrá una sola medición o se dividirán en dos bloques. La diversidad ideológica complica el escenario, ya que no resulta fácil imaginar a Claudia López compitiendo en el mismo espacio que la candidata que represente al Centro Democrático. Además, la dirección de figuras como Juan Carlos Pinzón o Mauricio Lizcano sigue siendo incierta, ya que oscilan entre varios sectores sin establecerse firmemente.

Sergio Fajardo decide no participar
Sergio Fajardo decide no participar en alianzas ni consultas, generando fisuras en el centro político y críticas de sus potenciales aliados – crédito @sergio_fajardo/X

A diferencia de estas incertidumbres, el bloque de izquierda se presenta con la estructura más sólida. La consulta del Frente Amplio, respaldada por el Gobierno, y de la que se retiró Iván Cepeda, es hasta ahora el proceso mejor organizado. Con un liderazgo claramente definido desde el principio y una base electoral considerable, cuyo potencial podría sobrepasar los 3 millones de votos, la izquierda busca no solo decidir quién será su candidato, sino también cuántos votos reales puede movilizar en un momento en el que la popularidad del presidente Gustavo Petro enfrenta desafíos.

La principal incógnita para este sector es si Cepeda podrá expandir su base electoral. Las encuestas apuntan a un posible 30%, aunque sondeos recientes sugieren que podría superarlo. A su alrededor estará Roy Barreras, Juan Fernando Cristo y Clara López, quienes también figurarán en el tarjetón. Aunque ninguno ha destacado con fuerza, representan maquinarias regionales que podrían aportar votos significativos. Por ejemplo, Roy ha tejido respaldos en el Partido de la U y en sectores liberales, mientras construye una candidatura con presencia territorial.

Otro punto de tensión se presentó en el Centro Democrático, que se vio envuelto en una disputa interna tras la sorpresiva salida de Miguel Uribe Londoño, uno de sus candidatos más fuertes. Su expulsión se aceleró por rumores sobre su proximidad a Abelardo de la Espriella. La contienda en ese partido la liderará Paloma Valencia, quien representará las banderas del expresidente Uribe en una consulta que, por primera vez, medirá su fuerza en un escenario colectivo.

- crédito Iván Cepeda
– crédito Iván Cepeda

Con este mosaico de decisiones, alianzas informales, rupturas y acercamientos inesperados, lo que se perfila para marzo no es solo un ejercicio de selección interna, sino el primer gran pulso por el rumbo político del país. Aunque queda camino por recorrer y pueden ocurrir cambios, la situación actual transmite un mensaje claro: cada bloque enfrentará sus propios desafíos y carece de una claridad total sobre su capacidad para competir en la primera vuelta.