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Duterte acepta su papel en la lucha antidrogas al ser procesado por el TPI

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El expresidente Duterte asume su "responsabilidad" por la guerra contra las drogas tras ser entregado al TPI

Rodrigo Duterte, el exlíder de Filipinas, ha declarado que acepta su “responsabilidad” en la polémica guerra contra las drogas. Esto sucede tras su entrega al Tribunal Penal Internacional (TPI) en La Haya, tras la emisión de una orden de captura en su contra por presuntos crímenes contra la humanidad.

“Acepto la responsabilidad. Yo estaba al frente de las fuerzas de seguridad y del Ejército. Prometí resguardarlos, y por esto, asumo la responsabilidad por lo que sucedió”, manifestó Duterte en un mensaje posterior a su captura en Rotterdam, Países Bajos. “Informé a la Policía y a las Fuerzas Armadas que esta era mi tarea, y, por ende, soy responsable”, añadió.

De este modo, Duterte se convierte en el primer exmandatario de Asia que enfrenta acusaciones ante el TPI, donde se le imputa haber creado y financiado escuadrones de la muerte que llevaron a cabo su estricta política antidrogas.

Mientras el gobierno de Filipinas reconoce aproximadamente 6,000 muertes como resultado de las acciones realizadas durante su gobierno, entidades de derechos humanos elevan esa cifra a cerca de 30,000.

El TPI sostiene que existen “fundamentos razonables” para incriminarlo de homicidio y crímenes contra la humanidad como “coautor” de la campaña. A pesar de esto, cientos de manifestantes han tomado las calles en La Haya para expresar su apoyo a Duterte, demandando su regreso a Filipinas.

Su entrega al TPI por parte del gobierno filipino ha suscitado controversia en el país. Aunque Filipinas se retiró del Estatuto de Roma, el presidente Ferdinand Marcos Jr. ha señalado que Manila debe colaborar con Interpol una vez que el TPI emita sus órdenes de arresto.

No obstante, el Tribunal Supremo de Filipinas desestimó esta semana una solicitud de orden de restricción temporal que intentaba detener la cooperación entre el gobierno filipino y el TPI y, así, prevenir la detención y traslado de Duterte. Su hija, la vicepresidenta Sara Duterte, ha calificado la situación de “secuestro”, fruto de la “persecución y opresión” del gobierno.

La detención pone de relieve las crecientes tensiones entre las familias Marcos y Duterte, que alguna vez fueron aliadas; estas diferencias se han intensificado por motivos electorales desde 2022.

Sara Duterte, quien enfrenta un proceso de ‘impeachment’ en el Parlamento filipino por amenazar a Marcos y a varios miembros de su familia, ha alegado ser víctima de un complot para acabar con su vida, lo que la ha llevado incluso a contratar a un supuesto asesino.




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