Colombia
El padre de Erika Jimena Moreno relata sus últimas horas: “Me dijo que tenía miedo”
La muerte de Erika Jimena Moreno, de 22 años, sigue bajo investigación en Tunja, Boyacá. Su cadáver fue encontrado el 4 de enero de 2026 en el apartamento donde vivía con su pareja, quien fue detenido días después, enfrentando un juicio por el delito de feminicidio.
En una entrevista con En Privado Podcast, su padre, Faustino Moreno, narró los eventos previos a la desaparición de su hija y el momento en que la halló sin vida.
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Según su relato, la última vez que estuvo con Erika fue la madrugada del 29 de diciembre de 2025. Ella había pasado la noche en casa de sus padres y salió temprano hacia su trabajo. “Fue el último día que la vi”, afirmó.
Las cámaras de seguridad registraron su entrada al apartamento alrededor de las cinco de la tarde.
“Las cámaras muestran que entró a las cinco de la tarde, feliz, con una bolsa. Fue la última vez que la vieron entrar a esa hora. Desde entonces, no salió más, según las cámaras”, indicó.
Los días siguientes, el padre notó cambios en la comunicación. Aunque respondía a los mensajes, las respuestas eran diferentes a lo habitual.
“Ella enviaba mensajes: ‘Papi, estoy bien’, riendo, contenta, ya que siempre fue sonriente”, explicó. Sin embargo, luego solo recibía textos breves.
“Hola, papi, estoy bien, estoy lejos”, fue uno de los mensajes que recibió antes de que el teléfono dejara de responder.
Ante la prolongada ausencia, el 4 de enero decidió ir al apartamento con la Policía y el propietario del lugar. Eran aproximadamente las seis y media de la tarde.
En una de las habitaciones encontró el cuerpo. “En ese instante es cuando encuentro a mi hija. Reconocí sus zapatillas porque ella estaba envuelta y el olor era horrible. Empecé a llorar”, relató.
Agregó que el cuerpo estaba envuelto en cobijas y sábanas y que la policía no le permitió acercarse.
“La policía no me dejó tocar ni destapar el cuerpo. Me dijeron que no lo hiciera para no afectar las evidencias”, consignó.
De acuerdo con las autoridades, habrían pasado aproximadamente seis días entre la última vez que la vieron y el hallazgo del cuerpo.
Uno de los aspectos que ha causado más impacto es que, según el testimonio del padre y lo investigado, la pareja de Erika habría convivido en el lugar varios días después del crimen.
“Él convivía con el cuerpo, como si nada. La gente lo veía salir y comprar, incluso llevaba pollo. Comía ahí, creo que delante del cuerpo”, aseveró.
También mencionó que el hombre habría respondido mensajes haciéndose pasar por ella. “Él se hacía pasar por ella para no levantar sospechas”, dijo.
Las cámaras de seguridad registraron su salida del inmueble el 4 de enero, llevando una maleta y un casco de motocicleta.
“Las cámaras muestran cómo se va, como si nada. Con una maleta y un casco, se despide y se va”, indicó.
Las autoridades confirmaron la captura del sospechoso, identificado como Walter Camilo Rojas, en el sector de Villas de Granada, en Bogotá, tras más de 216 horas de análisis de cámaras de seguridad y seguimiento.
Durante la audiencia, el procesado no aceptó los cargos imputados por la Fiscalía. Un juez le asignó media de aseguramiento intramural mientras avanza la investigación.
Según información oficial, el hombre tenía antecedentes judiciales por agresión a una expareja.
El padre declaró que su hija había manifestado su deseo de terminar la relación.
“Ella declaró que estaba esperando el cinco de enero para que finalizara el contrato de arrendamiento… que planeaba irse, que no quería seguir viviendo con él, que quería vivir sola con su niña”, relató.
Además, mencionó que recibió mensajes que interpretó como amenazas.
“Me la voy a llevar”, habría escrito el hoy capturado a la hermana de la víctima, según el testimonio brindado en la entrevista.
La hija de Erika, de dos años, se encuentra actualmente bajo el cuidado de sus abuelos maternos, quienes han iniciado el proceso para obtener la custodia.
“Mi nieta está con nosotros bien y hemos solicitado la custodia, y está en proceso”, explicó Faustino Moreno.
El padre pidió que el proceso avance con todas las pruebas y que se imponga la sanción correspondiente.
“Que haya ley. Por favor, que haya ley. Que pague por todo lo que hizo, como debe ser,” concluyó.
El caso ha conmocionado a Tunja y revive el llamado institucional a denunciar cualquier acto de violencia contra las mujeres a través de la línea 155 o los canales disponibles por las autoridades. La investigación continúa en fase judicial mientras se esperan los resultados definitivos de Medicina Legal.
