Colombia
El reverendo Jesse Jackson, importante político estadounidense, fue mediador en el proceso de paz con las Farc: este fue su papel
El martes 17 de febrero de 2026, se confirmó el fallecimiento del reverendo Jesse Jackson, conocido activista por los derechos civiles en Estados Unidos y dos veces candidato presidencial.
Su familia publicó un comunicado informando que el líder político, de 84 años, falleció rodeado de sus seres queridos, tras varios años enfrentando Parkinson y una parálisis supranuclear progresiva (PSP), que lo mantuvo internado en una clínica en Chicago (EE. UU.).
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Entre sus esfuerzos en favor de las comunidades, Jackson mantuvo un vínculo cercano con Colombia, donde fue honrado por su significativa contribución a la paz, así como en la lucha contra la pobreza y la discriminación racial.
Jesse Jackson tuvo un papel destacado durante el proceso de paz entre el gobierno de Juan Manuel Santos y la guerrilla de las Farc, actuando como mediador humanitario y promoviendo el cese del conflicto armado.
En septiembre de 2013, se involucró en la liberación del exmarine estadounidense Kevin Scott Sutay, quien había sido secuestrado por las Farc.
El grupo guerrillero solicitó expresamente la intervención de Jackson, argumentando que su “honestidad y experiencia” facilitarían un acuerdo para la liberación de Sutay, lo cual el mediador vio como una demostración de “buena voluntad” esencial para avanzar hacia la paz.
Ese año, Jackson viajó a La Habana (Cuba) y se reunió con los negociadores de la guerrilla, presionando por una liberación incondicional y advirtiendo que tales gestos impactarían directamente la confianza internacional en las negociaciones.
Sin embargo, sus gestiones no estuvieron exentas de controversia. El entonces presidente Juan Manuel Santos rechazó inicialmente la intervención directa de Jackson en la logística de entrega, pues consideraba que no debía convertir la liberación en un “espectáculo mediático”.
Sutay, un exmarine estadounidense, había sido retenido por las Farc en el Guaviare en junio de 2013 y fue liberado en octubre de ese año, convirtiéndose en un símbolo de la presión internacional en las negociaciones de paz.
Su visión de paz y desarrollo resonó en encuentros clave, como la Cumbre de Mandatarios Afrodescendientes de 2013, donde también abogó por el diálogo y la reconciliación.
“Promuevo la reconciliación. A veces, cuando no se puede inclinarse ni a un lado ni al otro, uno debe optar por la reconciliación. Mientras exista guerra habrá miedo, y mientras haya miedo, el crecimiento se detiene, y los más pobres son siempre los que más sufren”, declaró Jackson en ese momento.
En julio de 2023, se le concedió a Jackon la Orden de San Carlos, la máxima condecoración civil de Colombia, en una ceremonia presidida por el embajador en Washington, Luis Gilberto Murillo.
Este reconocimiento celebra su continuo apoyo en el fortalecimiento de la relación entre Colombia y Estados Unidos, así como su influencia en los avances sociales, especialmente en la representación afrodescendiente, tanto en su país como en Colombia.
Durante la ceremonia, Jackson expresó su agradecimiento al presidente Gustavo Petro y a la vicepresidenta Francia Márquez, resaltando la importancia personal de este honor. “Me siento profundamente honrado y emocionado de recibir este prestigioso reconocimiento de Colombia, un país que ocupa un lugar muy especial en mi corazón”, mencionó en esa ocasión.
Tras el anuncio del fallecimiento del líder afroamericano, el exembajador en Washington y actual candidato presidencial Luis Gilberto Murillo destacó las contribuciones de Jesse Jackson en defensa de la democracia en el continente americano, considerándolo un “amigo de Colombia”.
“El Gran Reverendo Jesse Jackson ha partido a mejor vida. El mundo afrodescendiente, de los derechos humanos y de la democracia está triste y de luto. El Reverendo fue un gran amigo de Colombia y un referente global en la defensa de los derechos civiles”, publicó Murillo en su cuenta de X.
Además, expresó que “su voz abrió caminos de dignidad, igualdad y justicia que seguirán inspirando a futuras generaciones. Su legado no desaparece: se multiplica en cada lucha por la libertad”.
