Economia
En medio de política de reindustrialización la producción de la industria colombiana sigue por debajo de 2022, Andi plantea claves para recuperación
Pese a que el Gobierno se ha empeñado en una política de reindustrialización, la industria está produciendo por debajo de sus niveles de actividad de 2022. La producción ha estado 6,7 por ciento menos de lo que llegó a estar hace tres años y medio, según lo muestra el Dane en la cifra desestacionalizada del índice de producción manufacturera.
La serie evidencia un ciclo de crecimiento marcado tras la pandemia, seguido por una fase de desaceleración prolongada durante 2023 y 2024, y un repunte parcial en 2025 que, según los industriales, no compensa las caídas acumuladas en los dos años previos.
LEA TAMBIÉN
Según las cifras del Dane, en 2020, el índice pasó de niveles cercanos a 103 puntos en enero y febrero a un mínimo de 66,3 en abril, reflejando el impacto del confinamiento por la pandemia. A partir de mayo de ese año se inició una recuperación gradual que llevó el indicador a cerrar diciembre de 2020 en 103,5 puntos.
En 2022 se alcanzaron los niveles más altos del periodo analizado, con registros como 118,0 en enero, 120,3 en abril y un máximo de 121,9 en agosto. Para el año siguiente y 2024 hubo un descenso de esos niveles hasta los 112 puntos. En 2025, aunque se observó una mejora, con picos como 116,7 en julio, el promedio anual continuó por debajo del máximo alcanzado tres años atrás.
Manufactura Foto:Mauricio Moreno. EL TIEMPO
¿Cómo volver a los niveles de actividad de 2022?
Sobre los caminos para que la industria logre los niveles de producción que llegó a tener en el pasado, la Andi propone mejoras en los procesos productivos, en los mecanismos de abastecimiento y condiciones favorables para las inversiones, mientras que el Ministerio de Comercio al ser consultado al respecto, no respondió.
Para la Andi, el comportamiento de la industria confirma que la manufactura ha sido uno de los sectores más afectados en los últimos dos años. Según el gremio, el sector registró tasas negativas de -2,7 por ciento en 2023 y -2 por ciento en 2024. En 2025 se observa una tasa positiva cercana al 2,1 por ciento, que “no logra compensar las disminuciones de los dos años anteriores”.
La asociación atribuye el bajo dinamismo a una combinación de factores. Entre ellos, menciona un entorno de alta incertidumbre que se ha reflejado incluso en un aumento del riesgo país, así como “un cambio constante en las reglas de juego y una política pública con serias repercusiones en la normatividad tributaria y laboral, sin la adecuada rigurosidad técnica al no evaluar el impacto sobre el crecimiento, la inversión, el empleo y el consumo”. Según la Andi, este contexto afecta la inversión productiva y compromete tanto el crecimiento actual como el futuro.
En el análisis gremial también pesa la carga tributaria. Además del aumento en la tarifa efectiva de tributación para las empresas, se mencionan impuestos específicos como el impuesto al carbono, a los plásticos de un solo uso, a las bebidas azucaradas, a los comestibles ultraprocesados y las sobretasas aplicadas a sectores transversales como hidrocarburos y el sistema financiero. “A esto se suman problemas de inseguridad y bloqueos en las vías, que encarecen la logística y afectan el suministro de insumos, la distribución de bienes y el acceso del personal a las plantas”, destaca.
Para los industriales Colombia debe ser atractiva para invertir. Foto:Jhon Jairo Bonilla
Desde la óptica de los industriales, la recuperación de la producción exige un entorno favorable a la inversión y al crecimiento, con niveles de incertidumbre manejables y una política pública responsable. La Andi plantea la necesidad de retomar una estrategia de crecimiento compartida entre el sector público y el empresarial, recuperar la seguridad en el territorio y reactivar la agenda de competitividad.
El análisis sectorial también resalta los efectos indirectos de la baja dinámica de la construcción, un sector que arrastra a cerca de 132 subsectores proveedores de insumos, y del minero-energético, que no solo demanda bienes industriales, sino que incide en la soberanía energética. A estos factores internos se suma un entorno internacional complejo, marcado por la fragmentación del comercio global, la desaceleración de los mercados y la alta competencia de productos asiáticos, especialmente de China.
Andrés Langebaek, director de estudios económicos del Grupo Bolívar señala que el sector manufacturero ya ha empezado a sentir el desafío del aumento en el salario mínimo.
Además otras determinaciones en la industria como la eliminación de los aranceles han afectado a los fabricantes de hilos.
En la última semana de enero se conoció la decisión de Fabricato, de que en los primeros meses de este año se cerrará por completo la hilandería que tenía alrededor de 200 personas trabajando.
De acuerdo con las cifras del PMI Manufacturero que calcula Davivienda, que es el Índice de Gestión de Compras y que se construye con un promedio ponderado de cinco índices: nuevos pedidos, producción, empleo, plazos de entrega de proveedores e inventarios de insumos, el aumento en el salario mínimo fue “un factor perturbador importante en enero”.
De acuerdo con Langebaek, el indicador de empleo bajó de 51 a 48,7 lo que sugiere una caída en las contratación de trabajadores del sector. Es importante anotar que estás cifras son desestacionalizadas, es decir ya descuentan la reducción normal en el empleo que se da entre los meses de diciembre y enero.
Por otra parte, los indicadores de precios de los insumos y de los productos también se incrementaron, siendo más fuerte el caso de los insumos. Esto significa que los aumentos de precios de productos finales continuarán en los próximos meses para tratar de “acomodar” mayores precios en la mano de obra y en los insumos.
Más noticias
LEA TAMBIÉN

LEA TAMBIÉN

