Colombia
estaba de permiso y ‘fue sometido a tratos crueles’

El hallazgo de dos hombres víctimas de extremos violencia en zona rural de La Guajira volvió a subir las alarmas sobre la seguridad en esta región del Caribe colombiano. Lo que inicialmente fue reportado como un caso sin identificar, ocurrido el pasado lunes 26 de enero, adquirió una dimensión mucho más grave tras la confirmación oficial del Ejército Nacional: uno de los hombres heridos es un soldado activo, Actualmente bajo pronósticos reservados, con múltiples impactos de bala y evidentes signos de tortura.
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Los hechos se registraron en el corregimiento de Tomarrazón, jurisdicción rural del municipio de Riohacha, donde los habitantes alertaron a las autoridades sobre la presencia de un cuerpo sin vida y otro hombre gravemente lesionado. Durante varios días, ambas personas permanecieron sin identificar, mientras avanzaban las primeras indagaciones.
Fue solo en las últimas horas cuando el Comando de la Décima Brigada, adscrita a la Primera División del Ejército, confirma que el sobreviviente pertenece al Grupo de Caballería Mecanizado N.° 2, una unidad con presencia en la región Caribe.
El soldado estaba de permiso y fue atacado en estado de indefensión.
Un soldado durante labores de vigilancia. Foto:cortesia
De acuerdo con la información entregada por la institución, el militar no se encontró en servicio activo al momento de los hechos. Estaba disfrutando de un permiso oficial, situación que, según las autoridades, fue aprovechada por integrantes de un grupo armado ilegal para algúnterlo.
Los informes de inteligencia militar indican que el soldado habría sido retenido contra su voluntad en la zona rural del municipio de Dibulla, donde fue torturado durante varios días antes de ser abandonado gravemente herido. La institución no ha revelado su identidad por razones de seguridad y protección a su familia.
“De acuerdo con información preliminar, el uniformado fue sometido a tratos crueles durante varios días”, señaló el Ejército en su pronunciamiento oficial, sin entregar mayores detalles sobre el cautiverio.
El otro hombre hallado sin vida en el mismo sector aún no ha sido identificado, y las autoridades no han confirmado si tenía algún vínculo con las Fuerzas Militares o con estructuras armadas ilegales.
Condena institucional y acompañamiento a la familia
Soldados. Foto:iStock
En un comunicado, el Ejército Nacional expresó su rechazo contundente a lo ocurrido, calificándolo como un acto criminal que vulnera el derecho internacional humanitario y constituye una grave violación a los derechos humanos.
“La institución acompaña de manera cercana y solidaria a la familia del soldado, ratificando su compromiso de brindar el apoyo integral requerido y de contribuir plenamente con las autoridades judiciales en el desarrollo de las investigaciones”, señaló la Décima Brigada.
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La institución también reiteró su disposición de cooperar con la Fiscalía General de la Nación y demás organismos competentes para esclarecer lo ocurrido, identificar a los responsables y determinar las circunstancias exactas del crimen.
Mientras tanto, el estado de salud del uniformado continúa siendo crítico, debido a la gravedad de las heridas causadas tanto por armas de fuego como por las agresiones sufridas durante su cautiverio.
Un territorio atrapado en la disputa armada
El coronel está retirado del cargo y cuenta con una suspensión provisional. Foto:Eliana Mejía Ospino
Este hecho violento no ocurre de manera aislada. La zona rural de Riohacha, Dibulla y sectores cercanos a la Sierra Nevada de Santa Marta se han convertido en escenarios de una cruenta disputa territorial entre estructuras armadas ilegales.
En particular, las autoridades han advertido sobre la confrontación entre el Clan del Golfo y las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada, conocidas también como Los Pachencas, grupos que buscan controlar rutas estratégicas, economías ilegales y corredores de movilidad entre la costa y el interior del país.
Esta lucha ha generado un incremento de homicidios, desapariciones, amenazas y actos de extrema violencia, afectando tanto a la población civil como a miembros de la fuerza pública, incluso cuando no se encuentran en ejercicio de sus funciones.
Fuentes de seguridad han señalado que Los grupos armados utilizan torturas y asesinatos ejemplarizantes como mecanismo de control territorial. e intimidación, una práctica que revive los peores métodos del conflicto armado.
Alerta por derechos humanos en La Guajira
Trochas de la Guajira Foto:Prensa de Martha Peralta
Organizaciones defensoras de derechos humanos han advertido que La Guajira enfrenta una crisis silenciosamarcado por el avance de actores armados y la debilidad del control estatal en amplias zonas rurales.
El caso del soldado herido, ocurrido mientras se encontraba de permiso, refuerza las preocupaciones sobre la vulnerabilidad de los uniformados fuera de servicio y la necesidad de fortalecer las estrategias de protección en territorios con alta presencia de grupos ilegales.
Mientras avanzan las investigaciones, el silencio sobre la identidad de la persona fallecida y la brutalidad del ataque mantenga en vilo a las comunidades rurales, que conviven a diario con el miedo y la incertidumbre.
La Guajira, una región históricamente golpeada por el abandono estatal, Vuelve a ser escenario de un hecho que retrata la crudeza del conflicto armado que persiste, incluso lejos de los campos de batalla formales.







