Economia
estas son las tendencias que transformarán a la banca digital en 2026

En 2026 la banca no se juega una aplicación ni una tendencia pasajera: se juega su lugar en la vida cotidiana de las personas. El dinero ya no espera, no hace fila y no admite fricciones. Se mueve en segundos, cruza fronteras y se ejecuta desde un celular. Pero esa velocidad, que promete inclusión y eficiencia, también expone al sistema financiero a un riesgo mayor: perder la confianza justo cuando más depende de ella, advierten expertos.
Ese es el punto de quiebre que enfrenta el sector, según coinciden distintos análisis. Para el más reciente informe de OBS Business School, la banca entra a 2026 presionada por tres frentes simultáneos: una digitalización que dejó de ser ventaja competitiva para convertirse en requisito básico; una rentabilidad cada vez más exigida; y una competencia creciente de fintechs y plataformas tecnológicas que redefinen la experiencia del usuario. En ese escenario, la tecnología por sí sola ya no garantiza relevancia.
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En América Latina —y particularmente en Colombia— esa tensión se vive en tiempo real. La adopción digital ya ocurrió. Según cifras oficiales, más del 82 por ciento de las operaciones del sistema financiero colombiano se realizan por canales no presenciales, y en plataformas como Nequi ese porcentaje supera el 93 por ciento. El desafío ahora es otro: crecer y personalizar sin abrir grietas en seguridad, datos e identidad. Pero el verdadero reto no es sumar usuarios, sino lograr que usen mejor los servicios, confíen en estos y los integren de forma sostenible a su vida cotidiana.
El verdadero reto no es sumar usuarios, sino lograr que usen mejor los servicios, confíen en estos. Foto:iStock
El diagnóstico coincide con el que plantea iupana en su informe Outlook 2026. Tras años de pilotos y experimentación, hay que dar el paso definitivo hacia la ejecución. En su encuesta a 108 ejecutivos del sector financiero de América Latina, las prioridades son claras: crecer con nuevos productos, servicios o mercados y convertir la inteligencia artificial (IA) en un motor real del negocio. La conclusión: la innovación dejó de ser un discurso y pasó a ser una exigencia operativa.
Pagos inmediatos
Los pagos inmediatos son el mejor ejemplo de este nuevo escenario. Plataformas de pago en tiempo real, 24/7 y de bajo costo para personas y comercios. iupana destaca que Brasil lidera con Pix, Colombia ya puso en marcha Bre-B y Perú avanza en interoperabilidad.
Con cerca de cuatro meses operando, Bre-B contabiliza más de 350 millones de transacciones, a través de las cuales se han movilizado unos 55,5 billones de pesos, unos 159.000 millones por día.
El siguiente paso —más ambicioso— es conectar infraestructuras para habilitar pagos transfronterizos minoristas. Pero el camino es complejo por regulación y estándares.
En América Latina, los pagos instantáneos se han convertido en un ecualizador social. Reducen costos para pequeños comercios, mejoran la liquidez y permiten que más transacciones entren al sistema formal. Para los gobiernos, además, significan mayor trazabilidad y menor informalidad.
OBS añade una advertencia a esa lectura. La digitalización no resuelve por sí sola los desafíos estructurales de la banca. La sostenibilidad financiera dependerá de mayor eficiencia operativa, uso avanzado de datos y diversificación de fuentes de ingreso. No se trata solo de tener más canales digitales, sino de hacerlos rentables, confiables y alineados con las expectativas del cliente, que hoy compara su banco con la experiencia de las grandes plataformas tecnológicas.
‘Revolución’ Bre-B Foto:iStock
Ese cambio de referencia ya se refleja en el comportamiento de los usuarios. Según OBS, una parte creciente de los consumidores elige su banco por la calidad de sus servicios digitales, mientras que una fracción relevante combina banca tradicional y digital, o incluso opera exclusivamente en entornos digitales. La experiencia se convirtió en el nuevo terreno de competencia.
Pagos transfronterizos
La siguiente fase ya está en marcha: conectar esos sistemas entre países. En Asia, corredores de pago en tiempo real ya permiten transferencias transfronterizas instantáneas. En América Latina, los bancos centrales empiezan a explorar caminos similares, con un enorme potencial para remesas, comercio exterior y trabajo freelance. Pero la promesa viene acompañada de complejidad regulatoria y tecnológica.
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Donde el dinero se mueve en segundos, el fraude ocurre en milisegundos. La inmediatez amplía el alcance del delito y obliga a elevar los estándares de seguridad. El radar de riesgos de iupana pone el foco en vulnerabilidades básicas, como dispositivos expuestos a internet sin actualizaciones, así como en amenazas más sofisticadas, como el ransomware y la creación de identidades sintéticas capaces de infiltrar historiales falsos en sistemas legítimos.
“La confianza es una moneda invisible”, explica Rafael Costa Abreu, director de fraude e identidad para Latinoamérica de LexisNexis Risk Solutions. “Cada avance en pagos ha sido un intento por hacerla más rápida y escalable, pero siempre con una tensión: a mayor confianza, mayor riesgo”.
En ese contexto, la seguridad deja de ser un complemento y se convierte en un pilar del negocio. Credibanco, por ejemplo, reforzó recientemente sus controles con la renovación de certificaciones internacionales en protección de datos y operación, incorporando cifrado avanzado, autenticación multifactor y monitoreo permanente de vulnerabilidades. Sin blindaje, la innovación se vuelve un boomerang, advierten los expertos.
La industria coincide en que la expansión de pagos inmediatos debe venir acompañada de marcos antifraude más sofisticados y de cooperación entre países. El reto ya no es solo detectar operaciones sospechosas, sino coordinar normas, estándares KYC y sistemas de monitoreo a escala regional y global.
IA y competencia
La inteligencia artificial es otro de los grandes vectores del cambio. Según iupana, la mayoría de los bancos de la región ya trabaja con IA, y una parte significativa planea aplicarla de manera extendida en toda la organización durante 2026. Los ejecutivos identifican a los agentes de IA como la tecnología emergente con mayor impacto inmediato, aunque reconocen que también amplifica los riesgos de fraude.
La IA no solo transforma la atención al cliente, también baja costos operativos, ente otros. Foto:iStock
El punto central, advierten los analistas, es pasar del marketing al retorno tangible. La IA no solo transforma la atención al cliente, sino que redefine procesos internos, reduce tiempos de salida al mercado y baja costos operativos. En algunos casos, la automatización ya permite acortar procesos crediticios que antes tomaban meses a plazos de días, mejorando eficiencia sin sacrificar control.
Ese avance tecnológico también redefine la competencia. La banca ya no compite solo por tasas o productos, sino por principalidad: convertirse en la plataforma donde las personas concentran su vida financiera diaria. En un entorno de márgenes presionados, ser el banco principal del cliente es la llave para sostener transaccionalidad, comisiones y nuevos servicios.
Para lograrlo, las entidades avanzan hacia modelos más abiertos. APIs, Banking as a Service y alianzas con fintechs se consolidan como estrategias para escalar con velocidad. En Colombia, el crecimiento del ecosistema fintech es un factor clave: el país se posiciona como uno de los mercados más dinámicos de la región, obligando a la banca tradicional a abandonar esquemas cerrados y a colaborar para no perder relevancia.
El universo de pagos y tarjetas también se transforma. Según Pomelo, la región vive una expansión acelerada de pagos contactless desde el celular, un crecimiento de tarjetas globales basadas en stablecoins y un proceso de regionalización del sistema financiero. Latinoamérica pasó en poco tiempo de un uso marginal del contactless a convertirlo en un estándar cotidiano, impulsado por hábitos digitales cada vez más arraigados.
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Modelos disruptivos
A la par, surgen nuevos modelos de pago: orquestación inteligente, pagos conversacionales dentro de aplicaciones de mensajería, esquemas de compra ahora y paga después, e incluso pagos agénticos ejecutados por inteligencia artificial bajo reglas predefinidas. Para comercios y usuarios, la promesa es una experiencia más fluida; para la banca, el reto es mantener control, trazabilidad y seguridad.
El crédito deja de ser solo desembolso, ahora es educación, acompañamiento y decisiones informadas. Foto:iStock
El crédito digital es otro frente sensible. Plataformas como Nequi muestran que la analítica avanzada permite ampliar el acceso a personas con ingresos variables o sin historial bancario, siempre que se haga bajo esquemas responsables. El crédito deja de ser solo desembolso y se convierte en acompañamiento, educación y toma de decisiones informadas, especialmente en economías volátiles.
También gana terreno la democratización de las inversiones. Herramientas digitales permiten empezar con montos bajos y desde el celular, atrayendo a usuarios jóvenes y de regiones históricamente excluidas del mercado de valores. Sin embargo, el consenso es: antes de invertir, hay que construir hábitos de ahorro y organización financiera.
OBS pone el punto final al debate con una idea transversal: la transformación bancaria es, ante todo, cultural. La banca de 2026 requerirá talento híbrido, liderazgo capaz de gestionar incertidumbre y organizaciones preparadas para el cambio continuo. La regulación seguirá siendo clave para la estabilidad del sistema, pero deberá acompañar la innovación sin frenar su desarrollo.
En un mundo donde el dinero ya no espera, la banca tampoco tiene margen para fallar. La velocidad, la inteligencia artificial y la interoperabilidad pueden impulsar inclusión y crecimiento. Pero solo lo harán si avanzan al mismo ritmo que la seguridad, la protección de datos y la confianza. Porque, al final, esa sigue siendo la moneda más valiosa del sistema financiero.







