Colombia
Experto propone integrar tecnología avanzada y sector privado para fortalecer la seguridad en Bogotá

La implementación de cámaras de reconocimiento facial y tecnologías avanzadas de videovigilancia se ha vuelto esencial en la estrategia de seguridad en Bogotá. La ciudad está aumentando su uso de herramientas tecnológicas para combatir la delincuencia y mejorar la prevención, combinando recursos públicos y privados en busca de mayor eficacia en la protección ciudadana.
De acuerdo con la Secretaría Distrital de Seguridad, Convivencia y Justicia, Bogotá tiene en funcionamiento 200 cámaras de reconocimiento de placas (LPR), que son capaces de identificar placas, marcas, colores y modelos de vehículos desde el Centro de Comando, Control, Comunicaciones y Cómputo (C4).
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Estas cámaras procesan más de 55,000 placas diariamente y generan alertas automáticas en tiempo real para asistir a la policía en delitos relacionados con vehículos. Esta infraestructura tecnológica es una de las apuestas más fuertes de la administración local para combatir la inseguridad.
Simultáneamente, Bogotá está llevando a cabo proyectos piloto con cámaras equipadas con software biométrico en el sistema de transporte TransMilenio. Más de 786 cámaras que pueden cruzar imágenes con una base de datos de más de 5,000 personas con órdenes judiciales han facilitado la captura de individuos buscados por homicidio y robo, posicionando a Bogotá como una de las ciudades líderes en la implementación de tecnología de vigilancia urbana en el país.
Nelson Cubides, exconcejal y experto en tecnología, afirma que el elemento tecnológico es crucial en cualquier estrategia de seguridad pública. “La tecnología está disponible y, con inversión, puede servir a todos. La tecnología no descansa. Debemos utilizarla”, destacó Cubides, subrayando la importancia de la analítica avanzada en la videovigilancia. Las cámaras que detectan patrones delictivos y comportamientos sospechosos pueden emitir alertas inmediatas a las fuerzas de seguridad, lo que, según el experto, reduce los tiempos de respuesta y aumenta las posibilidades de arresto de los delincuentes.
La propuesta de Cubides integra tanto la esfera pública como la privada. El exconcejal argumenta que las cámaras no deben estar únicamente bajo control estatal. “Estas cámaras pueden estar bajo la administración de empresas de seguridad privada. En Colombia hay 980 de estas empresas. Necesitamos colaborar con ellas para optimizar la eficacia y reducir costos”, indicó Cubides.
El proyecto autorizado en el Concejo de Bogotá contempla la integración de los sistemas de videovigilancia de complejos residenciales y empresas privadas con el monitoreo público, una iniciativa que podría aumentar significativamente la cobertura tecnológica en la ciudad.
La visión del especialista incluye también el uso de drones inteligentes como parte de un ecosistema de seguridad. Cubides resalta su utilidad en situaciones de inseguridad, fundamentadas en datos sobre las áreas patrulladas. La colaboración entre la policía, la seguridad privada y estos dispositivos puede reforzar la vigilancia en zonas donde la presencia policial es insuficiente. Según Cubides, la presencia de drones en áreas específicas genera un efecto disuasorio contra la delincuencia.
La fusión de herramientas tecnológicas y recursos humanos es fundamental en la evolución de la política de seguridad en Bogotá. Los datos confirman esta tendencia: las capturas facilitadas por cámaras de videovigilancia aumentaron un 72 % en 2024, ascendiendo de 375 detenciones a 647, según cifras oficiales. Este incremento se debe a la vigilancia desde el C4, que permite una respuesta más ágil y coordinada ante delitos.
El debate sobre la privacidad y el uso de tecnologías como el reconocimiento facial continúa, pero la estrategia de ampliar el ámbito y la integración de estos sistemas avanza, con la esperanza de que la ciudad logre disminuir las tasas de criminalidad y refuerce la percepción de seguridad entre sus habitantes. La experiencia de Bogotá en la adopción de tecnología de videovigilancia es observada de cerca por otras ciudades del país, que están considerando replicar modelos similares para enfrentar los retos de la seguridad urbana.







