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México analiza el futuro del fracking: Pemex, clave en la inversión de gas no convencional

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Fracking México Pemex — México analiza el futuro del fracking: Pemex, clave en la inversión de gas no co

El Gobierno de México, bajo la administración de Claudia Sheinbaum, evalúa técnicamente la práctica del fracking para la extracción de gas, buscando reducir la dependencia energética de Estados Unidos. Sin embargo, el desarrollo del fracking en México se enfrenta al desafío de integrar la inversión privada con la petrolera estatal Pemex, cuyas condiciones de asociación limitan el interés del capital foráneo. Especialistas señalan la necesidad de replantear el modelo de colaboración para que el país pueda replicar éxitos como el de Vaca Muerta en Argentina.

El desarrollo del fracking México Pemex se posiciona como una estrategia potencial para que el país norteamericano impulse su soberanía energética y disminuya la importación de gas. Actualmente, México importa aproximadamente el 70% del gas que consume desde Estados Unidos, lo que ha llevado al gobierno a considerar la fracturación hidráulica, una técnica para extraer hidrocarburos no convencionales atrapados en formaciones rocosas subterráneas. La integración de esta técnica, no obstante, choca con el modelo de asociación propuesto por la petrolera estatal Petróleos Mexicanos (Pemex), lo que genera escepticismo entre los posibles inversionistas.

¿Qué desafíos enfrenta el fracking México Pemex para la inversión privada?

La viabilidad del fracking México Pemex como motor de inversión privada está marcada por varios desafíos, según análisis de expertos del sector. A diferencia de casos exitosos como el de Vaca Muerta en Argentina, donde los incentivos fiscales y cambios regulatorios detonaron el desarrollo del shale, el modelo mexicano aún se encuentra atado a Pemex, lo que se percibe como el principal obstáculo para atraer capital privado. La administración federal ha abierto la puerta a la evaluación técnica de esta práctica y contempla estímulos fiscales, como una tasa diferenciada del 30% para el crudo y del 11.62% para el gas, buscando hacer más atractiva la inversión.

No obstante, los proyectos de fracking en México deben pasar por asociaciones con Pemex, factor que, según especialistas como Sergio Kurczyn de Banamex y los analistas Arturo Carranza y David Rosales, limita el interés del capital privado. Hasta la fecha, solo se han firmado siete contratos mixtos bajo este esquema, y participantes del mercado señalan que Pemex suele imponer condiciones que reducen la autonomía de los inversionistas, especialmente en áreas críticas como la comercialización y el financiamiento. Para David Rosales, la clave reside en ofrecer certidumbre.

Los especialistas coinciden en que, para que el fracking México Pemex atraiga la inversión necesaria, se requiere una reevaluación del modelo de asociación y de las condiciones regulatorias. Entre los puntos críticos para los inversionistas destacan:

Incertidumbre contractual: Se necesitan contratos que delimiten claramente la incertidumbre, con reglas explícitas sobre la recuperación de la inversión y la operación.
Condiciones de mercado confiables: Es fundamental garantizar la certeza sobre las exportaciones o asegurar un mercado interno con precios estables y transparentes.
Permisos y regulación: La expedición de permisos y el marco regulatorio deben ser consistentes y predecibles a largo plazo.
Viabilidad del proyecto: Los beneficios deben enfocarse en la rentabilidad intrínseca del proyecto, y no en la necesidad de solventar a la petrolera estatal.

Perspectivas y el papel de Pemex en el desarrollo de gas shale

La administración actual de México plantea el desarrollo de gas no convencional mediante fracturación hidráulica, comprometiéndose a utilizar tecnologías sustentables. Sin embargo, la materialización de este plan depende en gran medida de un replanteamiento en la estrategia de Pemex y en el marco de colaboración con el sector privado. Arturo Carranza enfatizó que los proyectos de gas no convencional son a largo plazo y la falta de certeza jurídica y reglas de juego claras son un impedimento. Él considera que, en su estado actual, Pemex no es el socio más atractivo para la inversión privada en esta área.

La experiencia de Argentina, donde la resolución 46 jugó un papel crucial al proporcionar el marco regulatorio para el desarrollo de Vaca Muerta, es un referente. Carlos Ormachea, empresario argentino de Tecpetrol, relató en un foro de Amexhi cómo esta resolución fue el punto de inflexión para el movimiento de la inversión en shale. Replicar un modelo de incentivos fiscales y cambios regulatorios similar, sin la imposición de condiciones que merman la autonomía inversora, podría ser fundamental para México, según un análisis de El Financiero.

Con la presión de los precios de la energía a nivel global, generada por la inestabilidad geopolítica, México enfrenta una ventana de oportunidad para desarrollar su vasto potencial en yacimientos no convencionales. El reto no se limita a ofrecer estímulos fiscales, sino a redefinir el rol de Pemex y a crear condiciones que hagan viable la inversión privada. Esto implica establecer un esquema de colaboración que equilibre los intereses estatales con la rentabilidad y la certidumbre que busca el capital extranjero. La capacidad del gobierno mexicano para ajustar este modelo será determinante en el futuro energético del país.

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