Economia
“Jaime Alberto Cabal advierte sobre un alarmante colapso en los presupuestos empresariales”

Para los empresarios del país, la posibilidad de que Colombia cometa el mismo error que en 2023, al obtener fondos anticipando el pago de tributos, como pretende el presidente Gustavo Petro con la propuesta de cambio al esquema de autorretención en la fuente, no solo representa una idea perniciosa bajo las circunstancias actuales, sino que dejará a la economía colombiana sin opciones para crecer, como todos anhelan.
“Los fondos que normalmente se emplearían para ahorrar, invertir o consumir, tendrían que ser asignados para brindar ese ‘crédito’ al Gobierno”, señala Jaime Alberto Cabal Sanclemente, presidente de la Federación Nacional de Comerciantes (Fenalco), quien “anticipa un serio desajuste en los presupuestos y estados financieros de las empresas”.
En una entrevista con EL TIEMPO, el representante gremial advirtió que, mientras este gobierno se ha exhibido como lento e ineficaz en la puesta en marcha de los recursos de inversión, es muy posible que los nuevos ingresos que se generarían si se aprueba la propuesta, se destinen a cubrir gastos operativos, como los salarios de la burocracia estatal y al despilfarro de recursos públicos en gastos superfluos, que no estimulan la economía.
Si el decreto que propone un cambio al esquema de autorretención en la fuente prospera, ¿cuáles considera que serían las repercusiones
para las empresas del país?
Prácticamente todos los contribuyentes pertenecientes a personas jurídicas enfrentarían graves problemas de liquidez, lo que les obligaría a incurrir en deudas, reducir operaciones o incluso despedir personal. Se presentará un serio desajuste en los presupuestos y estados financieros de las empresas y, por supuesto, se incrementarán los saldos a favor ante la Dian (Dirección de Impuestos y Aduanas Nacionales), que solo se concretarían en 2026.
Sin embargo, el efecto más significativo sería la extracción de capital del mercado. Al anticipar un pago, se equivaldría a otorgar un crédito. De esta manera, los fondos que normalmente destinarían para ahorrar, invertir o consumir, tendrían que ser dirigidos a proporcionar ese ‘crédito’ al Gobierno. Si hay menos dinero en la economía, esta se moverá más lentamente, dado que el Estado ha demostrado su ineficiencia en el manejo de los recursos.
El presidente Gustavo Petro. Foto:Presidencia
De prosperar esta medida, Colombia corre el riesgo de repetir el fracaso de una estrategia que ya se intentó en el pasado, ¿qué sucedió entonces?
Parte del déficit actual se atribuye a que en 2023 el Gobierno recibió grandes sumas de dinero a través de la retefuente y el incremento de impuestos sobre la renta. Para 2024 y 2025, la recaudación se presenta significativamente por debajo de lo previsto, precisamente por los pagos anticipados de impuestos y como consecuencia de una merma en el buen desempeño de las empresas y la economía del país.
Las encuestas del Dane continúan mostrando una débil recuperación del sector industrial, del empleo y de la inversión, ¿una medida como la que se propone va en contra de la reactivación económica que el país
requiere?
Por supuesto, se trata de sustraer recursos de las empresas para satisfacer los anhelos burocráticos de un Gobierno que aspira a mantener su control sobre los hilos de la Nación. La extracción de recursos del sector privado siempre contrae la economía. Este gobierno ha demostrado ser especialmente lento e ineficaz en la ejecución de los recursos destinados a inversión.
De este modo, es previsible que los recientes ingresos se utilicen únicamente para cubrir gastos operativos como los sueldos de la burocracia estatal y para el despilfarro de recursos públicos en gastos superfluos, que no impulsan la economía.
La recuperación de las ventas en el comercio no ha sido tan robusta como se anticipaba, afirma Fenalco. Foto:Carlos Arturo García M.
Por un lado se pretende equilibrar un desajuste del presupuesto con anticipos de recaudo tributario, pero también con nuevas declaratorias de emergencia, ¿qué mensaje envía el Gobierno con esto a los
mercados tanto nacionales como internacionales?
Es un mensaje de completa desesperación e improvisación, que busca tapar un vacío, abriendo uno aún mayor. Los mercados no son ‘ingenuos’; comprenden que, en el fondo, se va a aumentar el déficit fiscal del país y profundizar la infracción de la regla fiscal, lo que podría intensificar las repercusiones en la volatilidad del dólar y, por supuesto, la reducción de la calificación de riesgo país será inminente.
Diversos sectores han instado al Gobierno a realizar ajustes del gasto para intentar corregir las finanzas públicas, pero la respuesta ha sido negativa y con mayor emisión de deuda, ¿es posible lograr un crecimiento
económico con tales señales de alerta?
La respuesta ha sido de oídos sordos sin considerar la salud de las finanzas públicas. Bajo las circunstancias actuales, solo hay una palabra que permite crecer: ‘eficiencia’. No existen formas de progresar extrayendo cada vez más recursos del sector privado que se diluyen en la inejecución; a través de fiducias; en pagos por el incremento de la burocracia y, en el peor de los casos, en actos de corrupción.
Cada vez surgen más signos de interrogación y de incertidumbre. Es alarmante que en este año y en 2026 ni siquiera con maniobras contables podamos respetar la regla fiscal, lo que nos colocaría en serios apuros ante las calificadoras de riesgo y un inminente aumento de la deuda pública a causa de mayores intereses.
Para rescatar el año, es fundamental garantizar estabilidad, dejando a un lado reformas que solo generan incertidumbre.
Jaime Alberto CabalPresidente de Fenalco
¿Cuál es, desde la perspectiva de los
comerciantes, el camino que se requiere para intentar salvar el año?
Estábamos, aproximadamente, bien en el primer trimestre en términos de ventas y recuperación económica, aunque no de manera vigorosa. Sin embargo, ante la gestión errática de la economía por parte del Gobierno y los anuncios de emergencias económicas innecesarias, se generará más incertidumbre y la inversión privada se volverá más esquiva; de hecho, la inversión extranjera disminuyó un 17,6 por ciento en 2024 y en enero de 2025 un 34,4 por ciento.
De la inversión pública no esperamos mucho, así que la formación de capital en este año podría crecer mucho menos de lo anticipado. El peor escenario sería que dicho crecimiento fuese cero, una eventualidad indeseable, pero plausible.
La economía colombiana es especialmente resistente. No obstante, para salvar el año, es vital garantizar estabilidad, dejando a un lado reformas que solo fomentan la incertidumbre.
Los analistas coinciden en que la incertidumbre y la situación actual harán que la disminución de tasas de interés del Banco de la República sea más lenta, otro obstáculo para el crecimiento económico, ¿cómo ven este panorama desde Fenalco?
Afortunadamente, la junta directiva del Banco de la República adopta una postura de independencia y precaución en relación
ante las acusaciones infundadas del presidente Petro. Es probable que el camino hacia la disminución de las tasas se vuelva un poco más pausado, como indica la cautela frente a la inestabilidad fiscal y el comportamiento de la inflación, cuya tendencia a la baja se ha visto frenada.
La Ley 25 de 1923 estableció el Banco de la República como una entidad de sociedad anónima. Foto:César Melgarejo / CEET
¿Qué tan perjudicial es que todos estos anuncios provenientes del Ejecutivo se realicen precisamente en un año preelectoral?
Comúnmente, los gobiernos que están por finalizar elevan el gasto para dejar una buena impresión en el electorado; sin embargo, en esta administración, aparentemente, ese gasto se centra únicamente en funcionamiento y en la repartición de cargos, tal como lo denunció recientemente el exministro (de Hacienda) Mauricio Cárdenas. Este gobierno podría ser recordado como el más deficiente en la ejecución del presupuesto y que menos obras de infraestructura ha concretado e inaugurado; ni siquiera las 1.000 escuelas prometidas durante la campaña electoral, ni universidades, ni puentes, ni viaductos, ni nuevas vías ferroviarias, ni estadios. Todo se ha quedado en palabras y en la preparación de su siguiente campaña electoral.
Después de casi cuatro meses del año 2025, ¿cómo se mantiene el optimismo de los comerciantes ante lo que queda del año?
La incertidumbre continúa dominando el estado de ánimo de los comerciantes. En la encuesta de nuestra Bitácora Económica, registramos que en marzo el 62 por ciento de los empresarios señaló que la situación de sus negocios permanecerá igual o se deteriorará. Este año, el crecimiento de las empresas ha estado por debajo de sus expectativas. En cuanto a los problemas que más impactan a los comerciantes en la actual situación, destaca precisamente la incertidumbre en torno a las reformas que se discuten en el Congreso, el anuncio de una consulta popular y las nuevas normativas del Gobierno en el ámbito económico; todo ello genera inquietud en el sector privado.
¿Colombia podrá incrementar su crecimiento más del 2,5 por ciento como muchos esperan? ¿Cuál es la perspectiva de Fenalco?
Es poco probable, no solo debido a los errores en la política económica y la falta de planes de reactivación, sino también a la parálisis en la inversión minera y la situación generada por el gobierno de Donald Trump (presidente de Estados Unidos). Los analistas internacionales pronostican más de un 50 por ciento de probabilidad de que este año se produzca una recesión en las principales economías. Si este escenario se materializa, el PIB (producto interno bruto) colombiano crecerá por debajo del 2,5 por ciento. Esta situación depende de que el presidente (Gustavo) Petro hable y escriba menos, y ejecute más, además de que las reformas perjudiciales, como la laboral, no avancen.







