Colombia
Informe de inteligencia militar advierte que más de 6.000 hombres de grupos ilegales operan en la frontera con Venezuela: hay alerta por repliegue en territorio nacional

La frontera entre Colombia y Venezuela está en un nivel de alerta máxima tras la captura de Nicolás Maduro, líder del régimen venezolano, durante la Operación Resolución Absoluta en la madrugada del 3 de enero de 2026.
Un informe de inteligencia mencionado por Noticias RCN señala que líderes del Ejército de Liberación Nacional (ELN) y de las disidencias de las Farc están evaluando dejar Venezuela por la inminente pérdida de respaldo estatal. El desplazamiento hacia Colombia de estos grupos podría intensificar las disputas territoriales y alterar el conflicto armado en diversas áreas del país.
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Según el reporte, el aumento de la presión militar de Estados Unidos en Venezuela ha llevado a que miembros del ELN y de las disidencias de las Farc comiencen a planear su retorno a Colombia. La llegada de tropas estadounidenses al mar Caribe, ordenada por el presidente Donald Trump, ha acelerado las acciones de estos grupos, que hasta ahora operaban con libertad en territorio venezolano.
El informe, citado por Noticias RCN, aclara que aproximadamente 6,158 miembros activos del ELN están presentes en la frontera, de los cuales 1,276 operan desde Venezuela bajo el liderazgo de Gustavo Aníbal Giraldo, alias Pablito.
Este líder, considerado uno de los más violentos de la guerrilla, encabeza campamentos permanentes en el país vecino. También se mencionan cabecillas de los Frentes de Guerra Oriental, Nororiental y del Comando Central (Coce) del ELN, tales como Silvana Guerrero, “Ricardo”, Parmenio, “Caballo de Guerra”, Cendales y el histórico Eliécer Herlinto Chamorro, alias Antonio García.
Las disidencias de las Farc, principalmente la Segunda Marquetalia, siguen manteniendo operaciones bajo la dirección de Luciano Marín Arango (alias Iván Márquez), quien logró sobrevivir a un operativo militar en octubre de 2024, y Géner García Molina (alias John 40 o Francisco).
El informe de inteligencia militar indica que 186 cabecillas de alto y medio nivel de estas estructuras son plenamente identificables operando desde Venezuela.
Las autoridades colombianas han identificado al menos 30 pistas clandestinas en territorio venezolano, utilizadas para el tráfico de oro, drogas y armamento. Esta infraestructura ilegal alimenta las economías criminales en la frontera y ha sido clave para el fortalecimiento de los grupos armados, según el noticiero mencionado.
El informe revela que la localización de estos corredores y la logística desplegada en Venezuela han permitido a las estructuras delictivas operar con una notable impunidad durante el régimen de Maduro.
El documento también identifica tres puntos estratégicos en territorio venezolano donde se concentra la presencia de las disidencias de las Farc, predominantemente bajo el mando de alias Gonzalo o Chalo, Iván Márquez y John 40.
Por otro lado, fuentes citadas por Infobae Colombia indican que la falta de garantías y seguridad en Venezuela está llevando a los líderes criminales a buscar rutas de regreso hacia Colombia.
Este desplazamiento podría alterar el equilibrio del conflicto armado nacional, aumentando las disputas territoriales en departamentos como Arauca, Norte de Santander, Vichada y Guaviare. La misión de los líderes del ELN, conforme al informe, sería recuperar bastiones estratégicos para financiar sus operaciones, con la subregión del Catatumbo como uno de los objetivos principales.
El documento también sugiere que esta situación podría generar nuevas presiones sobre el Gobierno colombiano para reiniciar diálogos, demandar ceses al fuego, o ganar tiempo mientras las estructuras reorganizan sus estrategias.
El papel de las guerrillas colombianas en el caso judicial contra Nicolás Maduro se evidencia en el indictment presentado por el Departamento de Justicia de Estados Unidos, encabezado por la fiscal general Pamela Bondi.
En este documento, se destaca la complicidad de funcionarios venezolanos en el tráfico de drogas y el apoyo logístico a las Farc, sus disidencias, y organizaciones como el Tren de Aragua, designadas como Organizaciones Terroristas Extranjeras.
Estas alianzas han aumentado el narcotráfico y el terrorismo transnacional, con rutas de cocaína hacia Estados Unidos y una infraestructura criminal que tiene repercusiones regionales. La expansión del Tren de Aragua y la protección estatal venezolana a las guerrillas son elementos centrales de la acusación formal.
Las autoridades colombianas permanecen atentas al posible retorno masivo de estos grupos y al impacto que esto tendría en la seguridad de la frontera y en la población civil.







