Colombia
Juan Carlos Ospino asume el timón del Carnaval de Barranquilla
En asamblea de socios dEl Carnaval de Barranquilla SAS fue designado por Juan Carlos Ospino. como nuevo director del Carnaval de Barranquilla, la celebración más emblemática del país y reconocida en 2003 como Obra Maestra del Patrimonio Oral e Intangible de la Humanidad.
Ospino asume el cargo con una hoja de ruta clara: fortalecer la proyección internacional del Carnaval mientras se consolida la apropiación cultural en casa. Su enfoque combina internacionalización, cultura ciudadana y sentido de pertenencia, con una meta concreta: proteger el patrimonio sin frenar su crecimiento.
Su llegada no es improvisada. Fue fundador del Carnaval del Suroccidente y miembro de la junta directiva de la organización, donde acompañó la estrategia #CarnavalBaq por Colombia y el mundo. Desde la Secretaría de Cultura y Patrimonioo lideró más de 3.000 eventosamplió la cobertura del Sistema de Formación Artística y Cultural y respaldó a más de 36.000 hacedores y artistas, además de impulsar la inclusión, infraestructura cultural y recuperación del patrimonio urbano.
Ahora el reto es mayor: preparar el camino hacia el 2027, fortalecer la economía local a través del turismo cultural y creativo, y sembrar en niños y jóvenes el compromiso de preservar una fiesta que no solo se celebra, sino que se hereda.
Usted habla de internacionalizar el Carnaval. ¿Qué metas concretas se fijan para 2027 en términos de presencia global y alianzas internacionales?
El Carnaval de Barranquilla ya es internacional desde hace décadas. Existe en las diásporas, en los barrios de Nueva York, Miami, Madrid o Panamá donde los barranquilleros se congregan y recrean su fiesta. El Carnaval es un espacio antropológico que trasciende el territorio físico.
Juan Carlos Ospino deja la Secretaría de Cultura y asume la dirección de Carnaval SA. Foto:Alcaldia
La meta hacia 2027 no es exportar un espectáculo, sino interconectar esas diásporas, visibilizarlas yf.ortalecer una red cultural que reconozca que el Carnaval vive donde haya barranquilleros. No se trata de invertir recursos en replicar la fiesta afuera, porque la fiesta popular se organiza sola; se trata de articularla y darle reconocimiento.
También se fortalecerá la relación con ciudades hermanas en un intercambio de doble vía, donde Barranquilla recibe y también comparte. En los próximos meses iniciaremos un proceso de planificación conjunta con Carnaval SAS y con las demás iniciativas de la ciudad para definir esa hoja de ruta internacional con criterios culturales y no únicamente comerciales.
¿Cómo evitar que el crecimiento turístico termine desplazando a los grupos tradicionales y encareciendo la participación popular?
Esa es una pregunta clave. El crecimiento turístico debe ser una oportunidad, no una amenaza. El Carnaval potencia la ciudad, atrae visitantes y genera un impacto económico importante que beneficia tanto a la economía formal como a la informal. Ese derrame llega a millas de familias barranquilleras.
Juan Carlos Ospino es un conocedor de las fiestas. Foto:Alcaldia
El reto está en equilibrar lo local con lo externo. Por eso se abrirán mesas de trabajo con hacedores, operadores turísticos y autoridades para armonizar la oferta y la demanda sin afectar la esencia popular de la fiesta.
El Carnaval es patrimonio vivo. No puede convertirse en un evento excluyente. El crecimiento debe fortalecer a los grupos tradicionales, no desplazarlos. La democratización de la fiesta es un principio irrenunciable.
¿Qué cambios específicos harán para que los hacedores tengan más garantías económicas y sociales durante todo el año, no solo en temporada de Carnaval?
Esta es una discusión amplia que tiene distintas miradas y representa un gran reto. El Portafolio de Estímulos elevada a política pública es una base importante porque garantiza reglas claras y recursos públicos para fortalecer procesos comunitarios y reconocer a quienes, desde sus prácticas, aportan a la preservación de la fiesta y del patrimonio. Somos conscientes de que debemos mejorarse en términos de continuidad y eficiencia, entendiendo siempre que el Carnaval es, ante todo, una fiesta popular y comunitaria.
Es necesario fortalecer el ecosistema cultural en su conjunto. Por eso trabajaremos para que el Carnaval funcione como plataforma de economía cultural durante todo el año, integrándolo al turismo cultural, a la agenda de ciudad ya procesos formativos que generen ingresos sostenidos.
Carnaval de Barranquilla 2026. Foto:Carnaval de Barranquilla.
También es clave identificar a los hacedores que pertenecen a poblaciones vulnerables para que puedan acceder de manera prioritaria a la oferta social del Estado. El enfoque no es asistencialista, es de fortalecimiento integral y de reconocimiento de trayectorias.
Para ello será fundamental establecer mecanismos claros de caracterización y reconocimiento de quién es hacedor dentro del marco del patrimonio cultural. No todo el que participa de la fiesta accede a recursos públicos, porque El principio del Carnaval es popular y abierto. Lo que buscamos es equilibrio, democratización y justicia en el acceso del recurso público..
¿Cómo va a integrar a niños y jóvenes en la transmisión real de saberes, más allá de talleres aislados?
Desde 1991 el Carnaval de los Niños ha sido un escenario fundamental de participación infantil. Pero además, los verdaderos guardianes del patrimonio son los semilleros de los propios grupos folclóricos. Allí la transmisión es cotidiana y viva.
La tarea será fortalecer esos semilleros y acompañarlos. El reto será desarrollar líneas específicas como música, danza, artesanías, teatralidad, oralidad y diseño del Carnaval para que los jóvenes no solo disfruten la fiesta, sino que la comprendan y la defiendan.
En un mundo globalizado, es clave que nuestros jóvenes dialogan con el mundo sin perder identidad.
El Plan Especial de Salvaguardia está próximo a publicarse. ¿Qué decisiones urgentes piensa tomar una vez esté en firme?
La base de cualquier Plan Especial de Salvaguardia es la escucha. Y esa escucha será permanente. Los planos de salvaguardia no son documentos cerrados; evolucionan porque la cultura es dinámica.
Una vez esté en firme, lo primero será socializarlo ampliamente y establecer mecanismos participativos de seguimiento. La salvaguardia no es solo una norma, es una práctica colectiva que involucra a quienes hacen la fiesta ya quienes la disfrutan.
¿Qué error del pasado reciente del Carnaval no está dispuesto a repetir en su administración rumbo a 2027?
Aquí no se trata de hablar de errores ni de hacer señalamientos. Como dice el refrán popular, cada quien habla de la fiesta como le va en ella. Para algunos puede ser una gran experiencia y para otros la misma fiesta puede sentirse difícil o incluso desagradable, porque el Carnaval es una celebración popular que cada quien vive como la siente en el alma.
Juan Carlos Ospino llega con el respaldo del alcalde Alejandro Char. Foto:Alcaldia
Hoy la tarea es construir sobre lo construido y generar consensos sobre el Carnaval que queremos. El desafío es mantener un encuentro permanente entre quienes hacen, disfrutan y acompañan la fiesta, garantizando inclusión y, sobre todo, respeto por su esencia.
El Carnaval pertenece a la gente. Su carácter popular y patrimonial es el límite que no se puede cruzar.
LEONARDO HERRERA DELGANS periodista de EL TIEMPO leoher@eltiempo.com y en X:@leoher70
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