Economia
Juan David Correa, presidente de Protección

El aumento del salario mínimo del 23 por ciento no solo impacta la inflación, los costos empresariales o el empleo. También tiene efectos directos sobre las pensiones de quienes ya están jubilados en el régimen privado. En algunos casos, obliga a recalcular mesadas; en otros, encarece de manera sustancial el capital necesario para acceder a una renta vitalicia. A eso se suma el cambio en la fórmula del llamado “deslizamiento”, que modifica la cobertura que asumía el Estado frente a la diferencia entre el salario mínimo y la inflación.
En medio de ese escenario, el debate sobre la repatriación de recursos invertidos en el exterior y la eventual implementación de la reforma pensional vuelve a poner bajo presión a la industria. En entrevista con EL TIEMPO, Juan David Correa, presidente de AFP Protección, habla sobre cesantías, rendimientos, mesadas, ahorro voluntario y de una idea que no da espera: la necesita de que el país reabra, pronto, la discusión de una reforma pensional de Estado, no de coyuntura.
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¿Qué esperan en esta campaña de cesantías, en un año marcado por un incremento tan alto del salario mínimo?
Lo primero es agradecer a los empresarios del país, pues las cesantías reflejan el compromiso que tienen con sus trabajadores. Ahora bien, sin duda, los efectos del salario mínimo se empezarán a ver más adelante, incluso la inflación que vimos en enero no recoge completamente ese impacto. Las cesantías son un vehículo para “comprar futuro”. Nuestro mensaje es que, en la medida de lo posible, las personas las conserven como un colchón en caso de que se presente la pérdida del empleo. Lo ideal es que quienes puedan, las usen de forma estratégica.
¿Qué esperan en materia de recaudo este año?
En 2025 abonamos 870.000 millones de pesos en rendimientos a los más de 3 millones de afiliados en cesantías y en total gestionamos alrededor de 10 billones de pesos en este producto. Tuvimos crecimientos del orden del 13 y 14 por ciento, lo cual fue positivo. Este año esperamos una campaña sólida, aunque es difícil anticipar cifras exactas.
El plazo para cumplir con el pago de las cesantías este año se extiende hasta el 16 de febrero. Foto:iStock / Canva
Y en pensiones, ¿qué dicen las cifras?
En total abonamos cerca de 21 billones de pesos en rendimientos a nuestros clientes el año pasado. Administramos recursos superiores a 210 billones, incluyendo fondos obligatorios y ahorro voluntario. Seguimos ampliando alternativas de ahorro: el año pasado lanzamos más de 25 opciones nuevas, incluso vehículos con basados en oro y la posibilidad de invertir, según perfil de riesgo, en bitcoin. Además, el 96 por ciento de nuestros servicios ya se presta de forma digital.
El Gobierno busca limitar la inversión internacional de los fondos de pensiones. ¿les preocupa el impacto de la medida?
La clave en inversión es la diversificación. La industria administra alrededor de 525 billones de pesos y cerca del 48 por ciento está invertido en el exterior. Esto no es arbitrario; es el resultado de una administración técnica de portafolio. Hoy, de cada 100 pesos que recibe un pensionado en fondos privados, entre 68 y 70 son rendimientos. Eso solo se logra diversificando. Bienvenidos los proyectos en Colombia para invertir, pero deben ser rentables y con perfil de riesgo adecuado. Imponer límites geográficos puede afectar la rentabilidad final del afiliado.
Las personas están preocupadas por el impacto del ajuste del salario mínimo en los pensionados de las AFP ¿tienen porqué estarlo?
Es una pregunta clave. Todos celebramos que las personas tengan mayores ingresos, pero las decisiones deben tener sustento técnico porque impactan todo el sistema. Cuando alguien se pensiona tiene dos opciones: retiro programado o renta vitalicia. En el primer caso, el capital acumulado se distribuye en el tiempo según esperanza de vida y rendimientos. Como la mesada nunca puede ser inferior al salario mínimo, cuando este sube 23 por ciento, hay que recalcular esa mesada, pues se necesita hacer ajustes para que el ahorro alcance durante toda la vida del pensionado. En renta vitalicia, la aseguradora asume el riesgo y paga una mesada definida. Si el salario mínimo sube de manera abrupta, el capital necesario para financiar esa renta aumenta significativamente.
Juan Davide Correa, presidente de la Administradora de Fondos de Pensiones (AFP) Protección. Foto:Protección
¿De cuánto puede ser ese salto?
Antes, una renta vitalicia podía requerir alrededor de 350 millones de pesos. Con el nuevo salario mínimo y el cambio en el deslizamiento, ese capital puede subir hacia 550 millones para una renta similar. Eso encarece la posibilidad de pensionarse. Además, el decreto que modificó el deslizamiento redujo la cobertura que asumía el Estado frente a la diferencia entre salario mínimo e inflación/productividad. Esa combinación hace más difícil acceder a una renta vitalicia.
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¿Cómo explicarle a los pensionados que su mesada baja este año?
Cada caso es distinto. En retiro programado se hace una revisión anual considerando capital, edad y esperanza de vida. El objetivo es que el ahorro no se agote anticipadamente. No debería haber efectos abruptos si el proceso se hace gradualmente, pero variables extraordinarias como esta (incremento elevado del salario) sí generan ajustes. En renta vitalicia el riesgo lo asume la aseguradora; en retiro programado lo asume el afiliado. Son mecanismos distintos.
La reforma aprobada —aún en revisión por la Corte Constitucional— ¿elimina ese tipo de problemas?
La reforma tiene aspectos positivos, como reducir subsidios mal focalizados y unificar sistemas. Pero no resuelve de fondo temas fundamentales, como la cobertura ni la sostenibilidad. Colombia necesita discutir cobertura —tenemos más del 55 por ciento de informalidad—, sostenibilidad fiscal y parámetros como edad de jubilación, especialmente considerando que la esperanza de vida ronda los 77 años. La reforma actual no es el punto final. Incluso desde este mismo Gobierno se ha dicho que habría que volver a discutirla en pocos años.
¿Es viable abrir ese debate en un año electoral y sin conocer aún la decisión de la Corte?
Tiene costo político, sin duda. Pero estos son temas de Estado. Salud, energía, el frente fiscal y pensiones son debates estructurales que no pueden aplazarse indefinidamente por el calendario electoral o por la coyuntura jurídica. Un sistema pensional no se diseña para cuatro años sino para varias generaciones. Cada vez que se posterga una discusión técnica por razones políticas, el problema se agranda y se vuelve más costoso de corregir. Colombia tiene desafíos evidentes y estos no desaparecen porque haya elecciones. Ahora, independiente de lo que decida la Corte, el país necesita una conversación de fondo, desideologizada y basada en evidencia, eso implica revisar parámetros, incentivos al ahorro, edad de jubilación y mecanismos de financiamiento, son temas que requieren liderazgo. Si no los abordamos ahora, más adelante serán más difíciles de resolver.
Ahorro obligatorio no es suficiente para financiar una vejez larga, la alternativa es ahorrar más. Foto:Guillermo Herrera. Archivo El Tiempo
¿Por qué cuesta tanto atraer a más personas al ahorro voluntario?
Primero, conciencia. Es difícil que alguien de 25 años piense en su pensión. Pero si ahorra un 10 por ciento adicional desde esa edad, puede mejorar su mesada más del 40 por ciento. Segundo, incentivos. Colombia tiene una tasa de ahorro cercana al 15 por ciento del PIB, baja frente a otros países. Se necesitan más incentivos al ahorro y más educación financiera. Nosotros hemos trabajado en productos como Protección Hijos, donde los padres pueden empezar a ahorrar desde que el niño nace —tenemos incluso un afiliado de dos meses—, y en Más Protección, enfocado en complementar la pensión obligatoria. El ahorro obligatorio no será suficiente para financiar una vejez más larga. Por eso el mensaje es claro: los jóvenes sí se pueden pensionar, pero deben empezar temprano y complementar.
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Y en ese sentido, ¿cuál es el mensaje para los jóvenes?
Hoy la esperanza de vida en Colombia ronda los 77 años y eso significa más años de retiro que deben ser financiados con los recursos acumulados y eso implica disciplina y visión de largo plazo. Por eso cada día estamos renovando y fortaleciendo nuestro portafolio de alternativas para que las personas se motiven a ahorrar desde temprana edad. Además, hoy el 96 por ciento de los servicios se presta de manera digital y usamos herramientas de inteligencia artificial para que las personas puedan simular escenarios y entender cuánto necesitan ahorrar para alcanzar la pensión que esperan. Lo que buscamos es generar conciencia. La reforma puso el tema en la conversación pública y eso es positivo. La gente empezó a preguntarse cuántas semanas tiene, cuánto ha cotizado, qué pasaría en distintos escenarios. Esa conciencia es fundamental.







