Connect with us

Economia

El Océano como Motor Económico: Proyecciones de un PIB Global Impresionante para 2030

Published

on


Colombia, al igual que las demás naciones andinas, está íntimamente relacionada con el océano: dispone de amplias costas y gran parte de su población residen en la orilla. Aunque sus montañas, selvas y bosques han captado la atención mayormente, es hora de desviar la vista hacia los mares.

El océano se ha transformado en la nueva frontera económica: encierra la promesa de una enorme riqueza en recursos y un vasto potencial en empleo e innovación. Esta economía representa un motor esencial para sectores como el turismo, la farmacéutica, la biotecnología y la energía sostenible. Adicionalmente, de acuerdo con la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (Ocde), más de 3.000 millones de individuos dependen de la diversidad biológica marina y costera para sus medios de subsistencia, el 40% de la población global vive en áreas costeras y el 75% de las metrópolis más relevantes se encuentran en dichos espacios.

No obstante, a pesar de que se estima que hacia 2030 múltiples industrias centradas en los océanos podrían superar el crecimiento de la economía global en su totalidad, tanto en términos de valor agregado como de empleo, los océanos están cada vez más en peligro debido al cambio climático, la contaminación, la sobreexplotación y la escasez de financiamiento.

Las industrias marítimas

En un escenario de continuidad, en cinco años la economía oceánica podría más que duplicar su aporte al valor agregado global, superando los 3 billones de dólares. Esto, tomando en cuenta el tamaño del Producto Interno Bruto (PIB) de los países en 2024, según el ranking del Centre for Economics and Business Research (Cebr), colocaría al océano como la sexta economía global por detrás de EE. UU., China, Alemania, Japón, India y Reino Unido.

Datos de la

La Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (Unctad) indica que desde 1995 la economía oceánica ha aumentado 2,5 veces, sobrepasando la expansión de 1,9 veces de la economía global, donde los países en desarrollo han sido fundamentales en gran medida para este avance.

En términos de sectores, aunque el turismo (33%) y el transporte marítimo (22%) continúan siendo los sectores predominantes en términos de participación, las industrias de alta tecnología y manufactura están cobrando relevancia, representando en la actualidad el 16% del comercio oceánico.

Además, de acuerdo con la organización, están emergiendo nuevos sectores: un mercado de US$10.800 millones para sustitutos plásticos de origen marino está en desarrollo, brindando ventajas tanto económicas como ambientales. La biotecnología marina, que alcanzó un valor de 4.200 millones de dólares en 2023 y se proyecta en 6.400 millones para 2025, está teniendo un crecimiento impulsado por innovaciones en alimentos marinos con bajo contenido de carbono, nuevos antibióticos y materiales de infraestructura biológica.

Colombia y el océano

La condición bioceánica y la posición geoestratégica de Colombia ofrecen una oportunidad singular para el crecimiento y desarrollo, dado que casi la mitad del territorio colombiano es marítimo.

Según la Dirección General Marítima (Dimar), la franja costera del país se extiende a lo largo de 12 de los 32 departamentos (46 municipios), de los cuales ocho están en el Caribe y cuatro en el Pacífico.

Es así que, el sector marítimo contribuyó, en promedio, con el 1,84% al PIB de Colombia entre 2019 y 2023, cifra comparable a la ganadería (2,1%) y la minería (1,8%).

El valor añadido de las actividades económicas asociadas alcanzó los $25,4 billones en 2023, con un incremento de 0,2% respecto a 2022. En comparación con 2019, el crecimiento fue de 48,2%, al pasar de $17,1 billones a $25,4 billones.

En cuanto a actividades, la mayor incidencia provino del transporte y almacenamiento con 35,4%; seguido por el comercio mayorista y minorista con 30,4% y los servicios vinculados al sector marítimo con 20,0%.

Estos datos fueron proporcionados por la Cuenta Satélite del Sector Marítimo (CSSM), del Dane y la Dimar, una iniciativa innovadora en América Latina y el Caribe que permitirá al país contar con información oficial, cuantificable y actualizada sobre las actividades económicas, sociales y ambientales relacionadas con el océano.

No obstante, Colombia aún no ha aprovechado el potencial de sus océanos y recursos, ni su ubicación geoestratégica entre el Pacífico y el Atlántico, particularmente el mar Caribe. Asimismo, no ha sacado partido de su proximidad al Canal de Panamá.

Amenazas e inversión rezagada en el océano

A pesar de que aún no hay un registro oficial que supervise las emisiones en los sectores críticos vinculados a la economía oceánica, se estima que esta representa el 11% de las emisiones globales de CO2. Sin embargo, en la mayoría de los planes climáticos no se incluyen medidas para mitigar dichos efectos.

“El transporte marítimo, que es responsable del 2,9% de las emisiones globales de CO2, enfrenta un costo anual de descarbonización que oscila entre 8.000 y 28.000 millones de dólares, además de hasta 90.000 millones de dólares en actualización de infraestructuras. La estrategia de gases de efecto invernadero de 2023 de la Organización Marítima Internacional establece metas ambiciosas, pero el avance es paulatino”, indicó un informe de la ONU.

Para la entidad, loscombustibles reducidos en carbono son caros, los puertos carecen de infraestructura, la ausencia de coordinación en combustibles alternativos obstaculiza las inversiones y las economías en vías de desarrollo enfrentan retos para costear la transición.

Sin embargo, existe otro obstáculo significativo: las industrias navales y la explotación de los recursos marítimos se consideran como actividades aisladas y separadas. Esto, de acuerdo con la Ocde, provoca que su desarrollo y gestión sostenible estén en riesgo de ser fragmentarios y de eficacia limitada.

“La historia reciente ha evidenciado que, una vez que conjuntos de actividades económicas íntimamente interrelacionadas comienzan a ser vistas como un sistema económico o una economía, en lugar de como una colección dispersa de sectores individuales, atraen mayor atención y se benefician de enfoques estratégicos más coherentes para su desarrollo”, señaló la organización.

Respecto a la financiación, el panorama es incierto. A pesar de su relevancia, la economía oceánica se encuentra considerablemente subfinanciada: solo alcanzar el Objetivo de Desarrollo Sostenible 14 (vida submarina) demanda al menos US$175.000 millones anuales, pero desde 2010 solo se han invertido US$30.000 millones.

Mientras tanto, la industria pesquera global recibe alrededor de US$22.000 millones en subsidios que estarían promoviendo la sobrepesca.

Perspectivas futuras

La expansión de la población, la urbanización y el progreso de las zonas costeras son vitales para el avance de la economía oceánica. Se estima que para 2050 se deberá alimentar a 2.000 millones de personas adicionales, lo que incrementará la demanda de pescado, moluscos y otros productos marinos.

Como consumidores, los organismos internacionales consideran que esto impulsará el transporte marítimo de mercancías y pasajeros, la construcción de barcos y la producción de equipos marinos, así como la búsqueda de reservas de petróleo y gas en alta mar.

No obstante, la salud del océano es preocupante. Un estudio efectuado por YouGov Plc para Greenpeace, reveló que la principal amenaza para los océanos colombianos son los plásticos.

Asimismo, se identificaron como riesgos la destrucción de hábitats costeros, manglares y corales. “Solo en Colombia, cada individuo desecha anualmente 24 kilos de plástico, de los cuales el 74% de los envases finaliza en rellenos sanitarios, invadiendo las ciudades y contaminando mares, ríos y manglares”, señaló la investigación.

Ahora bien, conforme a la Ocde, los cambios en el clima oceánico también crearán nuevas oportunidades comerciales. Como caso a mencionar están los fenómenos en el Ártico, donde se anticipa que la capa de hielo siga derritiéndose en los próximos años, abriendo la Ruta Marítima del Norte (RNN) para un transporte marítimo comercialmente rentable.

Continue Reading