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Las comedias españolas atraviesan uno de sus mejores momentos en Netflix. Cada cierto tiempo, una producción nacional irrumpe con fuerza en el catálogo y consigue colarse entre lo más visto de la semana, recordando que el humor costumbrista, las historias familiares y los choques culturales tienen un tirón especial entre los espectadores. Ha ocurrido antes con otras películas y ha vuelto a suceder ahora con un título que ya arrasó en cines y que, tras su estreno en streaming, ha subido como la espuma hasta situarse segunda entre lo más visto de Netflix en España.
La película en cuestión es Ocho apellidos marroquís, el último capítulo —no oficial, pero sí espiritual— de una de las sagas más queridas por el público. Su llegada a la plataforma ha despertado una oleada de nostalgia, curiosidad y ganas de volver a ver risas basadas en las diferencias culturales que han definido la marca Ocho apellidos desde 2014. Lo que ya funcionó en las salas vuelve a hacerlo en casa: las cifras de visionados de esta semana la han impulsado a los primeros puestos del ranking, convertida en la comedia española del momento.
La cinta sigue a Farra, una joven española de origen marroquí que decide viajar al norte de Marruecos para reconectar con sus raíces. El viaje, que podría haber sido un reencuentro íntimo y tranquilo, se convierte en una sucesión de malentendidos, choques familiares y situaciones disparatadas que recuerdan a los momentos más icónicos de la saga original.
El reparto es uno de los puntos fuertes del filme. Michelle Jenner lidera la historia junto a Julián López, que vuelve a demostrar su solvencia en la comedia, y El Langui, que aporta frescura con varias escenas improvisadas que finalmente se integraron en el montaje. También participa María Ramos, completando un elenco que funciona con soltura y naturalidad, clave para que el humor intercultural fluya sin forzarse.
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A. R.
Otro de los atractivos está en el propio rodaje. La película se filmó en varias localizaciones de Marruecos —Tetuán, Chefchaouen y Tánger—, además de algunos escenarios de Andalucía. La llamada “ciudad azul” de Chefchaouen destaca especialmente por su estética vibrante, que se convierte casi en un personaje más de la historia. Los contrastes visuales y culturales aportan autenticidad y refuerzan el choque entre mundos que da forma al relato.
Detrás del proyecto vuelve a estar Telecinco Cinema, responsable de algunos de los mayores éxitos del cine español reciente. Su objetivo, según explicaron durante la promoción de la película, era rescatar el espíritu de la saga sin caer en una continuación forzada. De hecho, el título definitivo se decidió tras meses de debate: llegaron a barajarse opciones como Ocho apellidos rifeños u Ocho apellidos árabes, pero finalmente optaron por marroquís por su mayor claridad y reconocimiento internacional.
El impacto en Netflix confirma que el público sigue conectado a este tipo de comedias. Tras un paso por cines que ya fue exitoso, la llegada a la plataforma ha multiplicado su alcance y la ha situado entre las elecciones favoritas de los espectadores españoles. Su combinación de humor y un reparto que funciona como un reloj vuelve a demostrar que las producciones españolas, cuando encuentran el equilibrio, tienen mucho que decir dentro y fuera de nuestras fronteras.

