Economia
las decisiones clave de 2026 para asegurar la confia
La transición energética en Colombia entra en 2026 en una fase más compleja, en la que el foco dejó de estar exclusivamente en el avance de las energías limpias y se trasladó a la necesidad de asegurar el suministro; en medio de un entorno desafiante por cuenta del clima, las alertas en el gas y una red que en algunas zonas es muy limitada.
De acuerdo con un informe de KPMG, este será un año marcado por “decisiones incómodas”, en el que el país deberá equilibrar los objetivos de largo plazo con medidas de corto plazo para evitar tensiones en el sistema eléctrico.
Para ellos, el punto de partida es un entorno global exigente en el que la demanda mundial de energía creció cerca de 2% en 2024 y el consumo de electricidad avanza casi al doble del ritmo de la energía total. Ese comportamiento obliga a mantener fuentes tradicionales como respaldo, incluso en economías que avanzan en transición.
El sector energético debe trabajar este año en asegurar el suministro. Foto:Imagen generada con inteligencia artificial.
En palabras del informe, la discusión ya no es solo ambiental, sino de “confiabilidad del abastecimiento”, pese a que la presión estructural no da tregua y exige un mayor compromiso por parte de las autoridades y empresas del sector.
En Colombia, esa presión se siente con más fuerza en 2026 por factores internos, dado que la suspensión de las Transacciones Internacionales de Electricidad con Ecuador desde enero anticipa un año de operación con márgenes más estrechos; que se suma a las limitaciones climáticas y de infraestructura que enfrenta el Sistema Interconectado Nacional y refuerza la necesidad de priorizar la seguridad del suministro por encima de cualquier otra consideración.

En este sentido, desde KPMG resaltaron que la transición energética no puede leerse únicamente como la entrada de nuevos proyectos renovables, ya que “el desafío está en gestionar el riesgo mientras se transforma la matriz. Esto implica reconocer que, durante varios años, el sistema necesitará respaldos firmes, al tiempo que se avanza en la incorporación de energías limpias, almacenamiento y una operación más flexible del mercado eléctrico”.
En ese contexto, cabe recordar que el Gobierno activó el primer mecanismo de contratación de energía eléctrica a largo plazo, con contratos de hasta 15 años que incorporan renovables, baterías y productos horarios y ante esto, KPMG considera que es una señal clave para destrabar proyectos y dar visibilidad a los inversionistas, al permitir una mayor penetración de fuentes limpias sin comprometer la estabilidad del sistema en momentos de alta demanda o baja generación hídrica.
El sector energético debe trabajar este año en asegurar el suministro. Foto:Imagen generada con inteligencia artificial.
Sin embargo, la firma advierte que la generación es solo una parte del problema y que la transición también depende de la modernización de redes, la digitalización del sistema y la expansión del almacenamiento, frentes en los que Colombia aún muestra rezagos. Sin estos elementos, señala el informe, el país se expone a restricciones operativas que podrían derivar en lo que denomina un “racionamiento silencioso” en zonas con limitaciones de infraestructura.
“Otro de los puntos críticos es el gas natural, que aparece como un eslabón inevitable en el corto plazo. Alertas del Gestor del Mercado indican déficits de oferta para el período 2026–2028, lo que obliga a recurrir a gas importado como respaldo para la generación térmica”, acotaron en el reporte.

Aunque esta opción eleva los costos, KPMG la identifica como una medida necesaria para sostener la confiabilidad mientras maduran los proyectos estructurales de transición; al tiempo que el componente financiero también añade complejidad; puesto que en el marco de la emergencia económica, el Gobierno introdujo nuevas cargas al sector generador con el objetivo de redistribuir costos y evitar riesgos sistémicos.
“Este punto abre un debate sensible, pues el reto consiste en sostener el sistema sin deteriorar las señales de inversión ni encarecer la energía en el mediano plazo, un equilibrio difícil en un año de alta presión”, indicaron.
El sector energético debe trabajar este año en asegurar el suministro. Foto:Imagen generada con inteligencia artificial.
Con todo lo anterior, estos analistas cerraron destacando que el 2026 será un año bisagra para la transición energética en Colombia, en el que más que un período de expansión acelerada, será una etapa de control, gestión del riesgo y decisiones pragmáticas y el país deberá demostrar que es posible avanzar en la transformación del sistema sin sacrificar la confiabilidad, un factor que, este año, se convierte en la verdadera prioridad.
DANIEL HERNÁNDEZ NARANJO
Periodista de Portafolio
