Economia
las explicaciones de los expertos

Mientras el dólar pierde fuerza a nivel global y las monedas de América Latina se revalúan al calor del apetito por riesgo, Colombia se ha convertido en uno de los casos más llamativos de la región. El peso colombiano no solo acompaña la tendencia, sino que la amplifica: en 2025 se apreció cerca de 17 por ciento y en lo corrido de 2026 ya suma una ganancia adicional por encima del 2,3 por ciento, según cálculos de l mercado.
Detrás de ese comportamiento no hay una sola explicación. La debilidad del dólar global, las operaciones de manejo de deuda del Gobierno, el ingreso de flujos extraordinarios de divisas y un entorno regional favorable se combinan para explicar por qué el dólar en Colombia ha tocado mínimos no vistos en varios años.
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“El fortalecimiento reciente del peso colombiano ha estado explicado por el dólar global, pero también por decisiones internas muy concretas”, señala Credicorp Capital en su más reciente análisis sobre monedas latinoamericanas, en el que identifica a Colombia como una de las divisas con mayor sensibilidad a los flujos financieros.
El punto de partida está fuera del país. El dólar estadounidense atraviesa un periodo de debilidad estructural: solo en 2025 cayó cerca de 9 por ciento y en las primeras semanas de 2026 volvió a retroceder alrededor de 2,5 por ciento, medido por el índice DXY, acercándose a mínimos de cuatro años.
Para Jack Janasiewicz, gestor de portafolio de Natixis Investment Solutions, este movimiento responde a una combinación de factores poco habituales. “Las tensiones geopolíticas y la posibilidad de intervenciones coordinadas en el mercado cambiario han deteriorado el sentimiento hacia el dólar, lo que ha llevado a los inversionistas a buscar refugio en otros activos”, explica.
Ante retroceso en el precio del dólar, inversionistas buscan ahora refugio en el oro. Foto:iStock
Ese contexto ha impulsado no solo a las monedas emergentes, sino también al oro, que acumula alzas superiores al 20 por ciento en el último año, reforzando la idea de que el dólar dejó de ser el único activo de refugio.
Dólares en bloque
Pero en el caso colombiano hay un ingrediente adicional. Credicorp Capital subraya que las operaciones de ingeniería financiera de la Dirección de Crédito Público (DCP) jugaron un papel clave en la revaluación reciente. Solo en 2025, las monetizaciones asociadas a estas estrategias habrían alcanzado cerca de 7.400 millones de dólares, una cifra elevada para el tamaño del mercado cambiario local.
A esto se sumó, ya en enero de 2026, la mayor emisión de bonos externos en la historia del país, cercana a 5.000 millones de dólares, lo que incrementó de forma abrupta la oferta de divisas y presionó a la baja la tasa de cambio.
“El mercado pasó de enfrentar escasez de dólares a un exceso de oferta en muy poco tiempo, y eso se reflejó inmediatamente en la cotización”, advierten los analistas de Credicorp.
Resistencia
En 2025 el gobierno monetizó dólares por unos 5.000 millones, lo que presionó su precio a la baja. Foto:iStock
No todos los expertos coinciden en que este nivel del dólar sea sostenible. Alianza Research, por ejemplo, pasó recientemente de una posición neutral a una recomendación de venta de dólares, con metas incluso entre 3.400 y 3.500 pesos en el primer semestre, bajo el supuesto de que continúe la debilidad del dólar global y el apetito por América Latina.
“La revaluación del peso ha sido muy rápida y demasiado furiosa”, advierten los analistas de Grupo Alianza, que atribuyen el fenómeno a una combinación de flujos hacia materias primas, monetizaciones del Gobierno y expectativas de cambios en el régimen de inversión de los fondos de pensiones.
Sin embargo, en su análisis introducen una advertencia clave: el segundo semestre del año podría ser binario. El calendario electoral, el deterioro fiscal y cualquier giro en la política monetaria del Banco de la República podrían devolver volatilidad al mercado cambiario.
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Lo que viene
En su escenario base, Credicorp Capital ajustó su proyección de dólar para finales de 2026 a niveles cercanos a 3.900 pesos, desde estimaciones previas más altas. La firma considera que, aunque el peso podría mantenerse fuerte en el corto plazo, los riesgos estructurales siguen latentes.
“Los niveles actuales son consistentes con oportunidades de compra de dólares”, advierte el informe, al señalar que la economía colombiana sigue expuesta a choques políticos, fiscales y externos que no siempre están plenamente incorporados en el precio.
Credicorp Capital ajustó su proyección de dólar para finales de 2026 a niveles cercanos a $ 3.900. Foto:Archivo EL TIEMPO
En otras palabras, la revaluación ha sido real y tiene fundamentos, pero no es una historia cerrada. Colombia ha nadado a favor de la corriente regional y global, pero lo ha hecho apoyada en flujos excepcionales que podrían no repetirse con la misma intensidad.
La región a otra velocidad
Aunque el caso colombiano llama la atención por la velocidad del ajuste, la revaluación no es un fenómeno aislado. Según el informe Monedas LatAm de Credicorp Capital, el arranque de 2026 ha estado marcado por un apetito generalizado por riesgo, que ha favorecido a la mayoría de las divisas emergentes de la región frente a un dólar globalmente debilitado.
La firma señala que las monedas latinoamericanas han sido de las principales beneficiarias del retroceso del dólar, en un contexto en el que los inversionistas buscan rendimientos más altos, diferenciales de tasas atractivos y exposición a economías ligadas a materias primas. Sin embargo, las razones detrás de la apreciación varían de país a país.
Precio del cobre ha impulsado el peso chileno frente al dólar en los últimos meses. Foto:PORTAFOLIO
Chile y Perú
En Chile, el peso ha encontrado respaldo en el repunte del cobre y en una mejora gradual de los fundamentos económicos. Credicorp destaca que el “sell America trade” y los altos términos de intercambio han llevado al peso chileno a ubicarse por debajo de los 900 pesos por dólar, niveles que no se veían desde hace varios años
Perú, por su parte, muestra un comportamiento similar, pero con un matiz distinto: oro y cobre han impulsado los términos de intercambio a máximos históricos, mientras que la inflación contenida y el manejo fiscal prudente han reforzado la confianza en el sol peruano. En ese caso, incluso el banco central ha intervenido para moderar la apreciación y evitar desbalances.
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Brasil y México
Brasil aparece como otro referente regional. El real se ha apreciado apoyado en un amplio diferencial de tasas de interés, que mantiene vigentes las estrategias de carry trade. Aunque persisten dudas fiscales y políticas, el alto nivel de la tasa Selic ha convertido al real en una moneda atractiva para los flujos de corto plazo.
México, en cambio, combina una posición externa relativamente sólida con una estrecha relación comercial con Estados Unidos. En su caso, la apreciación del peso ha sido más contenida, pero estable, y responde tanto a la debilidad del dólar como a la fortaleza de los flujos de inversión hacia activos mexicanos.
Colombia se desmarca
Es en este punto donde Colombia se desmarca del promedio regional. En su ejercicio Alianza Research muestra que, aunque varias monedas latinoamericanas están entre las más fuertes del mundo en 2026, el peso colombiano lidera el ranking, con una valorización superior incluso a la de Chile, Brasil y México.
La diferencia, según Alianza, está en que a los factores comunes —dólar débil y apetito por la región— se sumaron choques idiosincráticos.
“Cuatro economías latinoamericanas están hoy entre las monedas más fuertes del mundo, pero Colombia sobresale por la magnitud y velocidad del ajuste”, señala la entidad.
El peso colombiano lidera el ranking, con una valorización superior a la de Chile, Brasil y México. Foto:iStock
Tanto Credicorp como Alianza coinciden en un punto: la fortaleza cambiaria de la región depende en buena medida de que el dólar siga débil. Si el índice DXY rompe niveles clave a la baja, el espacio para una apreciación adicional se mantiene. Pero si el escenario global cambia —por tensiones geopolíticas, decisiones de la Reserva Federal o un regreso del dólar como activo refugio—, la historia podría invertirse rápidamente.
En el caso colombiano, esa advertencia es aún más relevante. “El peso colombiano sigue siendo una moneda de alto beta”, recuerda Credicorp, lo que implica que responde con mayor intensidad tanto a los flujos positivos como a los episodios de estrés.







