Colombia
Las redes criminales a bordo de taxis que siembran terror en zonas de rumba en Bogotá: autoridades les siguen la pista por caso Diana Ospina

Una red criminal compuesta por taxistas y delincuentes comunes ha sido descubierta tras el secuestro de Diana Lorena Ospina Guevara la madrugada del domingo 22 de febrero de 2026 en el noroccidente de Bogotá.
Este incidente revela la reaparición de modalidades delictivas que las autoridades consideraban controladas y el aumento de esquemas criminales que emplean vehículos de transporte público para secuestros, robos y hasta homicidios, como en el caso de “paseos millonarios” o secuestros extorsivos, como sucedió con la diseñadora de modas de 47 años, originaria de Quindío (Armenia).
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La investigación examina la operación de al menos dos vehículos involucrados en el secuestro de Ospina, donde la documentación inválida y antecedentes criminales fueron pasados por alto o ignorados por las empresas de transporte, según un informe del diario El Tiempo.
El conductor del taxi que tomó la joven, Juan Pablo Gómez Cardozo, de 20 años, tenía una condena vigente de un año y ocho meses por hurto calificado desde junio de 2024.
En relación con los detalles divulgados hasta el momento como parte de las pesquisas, se investiga la operación de al menos dos vehículos vinculados al secuestro de Ospina, cuya documentación caducada y antecedentes penales no fueron detectados por las empresas de transporte.
Asimismo, el conductor del taxi que abordó la joven, Juan Pablo Gómez Cardozo, de 20 años, tenía una condena vigente de un año y ocho meses por hurto calificado desde junio de 2024.
Ospina desapareció después de salir de una fiesta en la discoteca Theatron, en la localidad de Chapinero, en Bogotá, a las 3:00 de la mañana del domingo 22 de febrero de 2026.
Una cámara de seguridad captó a la joven despidiéndose de una amiga y subiéndose a un taxi con matrícula ESN 170.
Ella envió un mensaje de audio avisando que llegaría a casa en cinco minutos, pero otras grabaciones muestran a dos hombres subiendo al mismo vehículo minutos después y yendo a un destino desconocido.
Finalmente, la víctima fue encontrada 40 horas después, abandonada en las afueras de la ciudad, tras haber estado atada y encapuchada en una vivienda del barrio Ciudad Montes, vinculada a uno de los miembros de la banda.
Durante su cautiverio, le exigieron los datos de sus cuentas bancarias.
Por todo lo anterior, los investigadores sospechan que un hombre que contactó a una amiga de Ospina para exigir un rescate puede ser parte del mismo grupo criminal.
Las autoridades tienen pruebas que sugieren que Ospina fue “vendida” a otra banda cuando sus secuestradores originales interpretaron erróneamente el saldo bancario y consideraron que debía ser retenida por más días.
El caso de Diana Ospina se suma a una preocupante tendencia: el aumento de la frecuencia de los llamados “paseos millonarios”, delitos que implican el secuestro de pasajeros en taxis y que a veces resultan en violaciones o asesinatos.
Esta modalidad había ganado notoriedad internacional tras el asesinato del agente de la DEA Terry Watson el 20 de junio de 2013 en Bogotá. A raíz de este crimen, una banda fue extraditada a Estados Unidos.
Los implicados confesaron 50 robos, algunos con consecuencias fatales, como incineraciones de cuerpos.
Aunque tras el asesinato del agente Watson parecía haber disminuido esta modalidad, en 2024, la Policía de Bogotá reportó cuatro casos documentados, cifra que es parcial, ya que muchas víctimas no denuncian.
El caso de Ospina es el número 23 registrado en la capital entre 2025 y 2026, según el mismo informe. Mientras tanto, en ciudades como Cartagena, algunos plagios culminan en asesinatos.
El análisis de los hechos permitió establecer que los dos taxis implicados en el secuestro de Ospina pertenecían a Ayala Santamaría, que argumentó ante la Fiscalía no tener vínculos con los delitos, señalando que los vehículos estaban afiliados a la Empresa Transporte Línea SAS y arrendados a personas que, a su vez, subarrendaban los automóviles a otros conductores como Gómez Cardozo.
La falta de controles internos se agrava por el hecho de que la documentación de al menos uno de los automóviles estaba caducada.
El historial criminal de Gómez Cardozo incluye una condena por asaltar y apuñalar a un taxista junto a dos cómplices para robarle sus ganancias del día y su celular. Este caso evidencia la vulnerabilidad del sistema de afiliación y control de conductores en las empresas de taxis en Bogotá.
Las investigaciones sobre el caso Ospina siguen bajo reserva judicial para no obstaculizar operativos de captura. No obstante, lo hallado hasta ahora revela que las bandas dedicadas a los paseos millonarios han incorporado nuevas tácticas, como la recolección sistemática de información y la “venta” de víctimas a distintas células delictivas, ampliando así su alcance operativo.
El otro caso que está en el radar de las autoridades es el asesinato de Neill Felipe Cubides, profesor de la universidad Externado, encontrado calcinado tras abordar un taxi en el sector de la Clínica del Country el 15 de enero de 2026, lo que refuerza las sospechas sobre la conexión de estos delitos con otras actividades criminales y la posible expansión de los objetivos más allá del robo.
En este caso, la hipótesis de móviles relacionados con su actividad en la Procuraduría sigue abierta.







