Colombia
Leopoldo Múnera renunció como profesor de la Universidad Nacional: fallo del Consejo de Estado en su contra impulsó la decisión

Leopoldo Múnera, el lunes 2 de febrero de 2026, anunció su renuncia irrevocable como profesor en la Universidad Nacional mediante una carta de seis páginas publicada en sus redes sociales, marcando así el final de cualquier posibilidad de regresar a la rectoría de la institución. Esto representa un nuevo episodio en la crisis institucional que ha persistido por más de un año, a raíz de la decisión del Consejo de Estado de anular su selección como rector.
El desenlace mencionado se produce tras la revocación de su nombramiento como rector de la universidad pública más relevante del país, establecido por el alto tribunal en noviembre de 2025: el tribunal determinó que el Consejo Superior Universitario (CSU) había sobrepasado sus competencias. Así, el académico formalizó su salida como docente, concluyendo su carrera de 40 años en esta institución, donde desempeñó múltiples roles.
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El conflicto se originó cuando el CSU destituyó a Ismael Peña y, con el apoyo del presidente Gustavo Petro, nombró a Múnera en un procedimiento considerado irregular. El fallo del Consejo de Estado concluyó que el profesor saliente nunca ocupó efectivamente el cargo, lo que dio paso a la etapa actual de transición bajo la dirección interina de Andrés Felipe Mora; quien sigue en el cargo mientras se espera una decisión final.
En su carta de despedida, Múnera explicó las razones detrás de su decisión. “Renuncio a la idea de completar mi período institucional como rector para no contribuir a la distorsión intencionada de un debate académico y político que afecta a la comunidad universitaria y a la sociedad colombiana en general,” declaró el académico, quien posteriormente ahondó en los aspectos de su decisión que también se extienden a su labor docente.
De hecho, el profesor especificó su decisión de finalizar su ciclo académico. “Con el fin de cerrar un ciclo esencial de mi vida profesional y académica y comenzar uno nuevo, relacionado con mi retiro voluntario, que me permitirá contribuir desde una nueva posición institucional, renuncio a mi cargo de profesor, con la satisfacción eterna de seguir formando parte de la Universidad Nacional de Colombia”, enfatizó Múnera, quien se vio envuelto en polémicas a raíz de su elección.
Al reflexionar sobre su trayectoria, Múnera subrayó su contribución a la universidad tras su largo tiempo como docente y líder en disciplinas como Derecho, Ciencias Políticas y Sociales. Mencionó su papel en la creación y dirección del Grupo de Teoría Política Contemporánea, así como su participación en el Centro de Investigación y Educación Popular; además de su experiencia como decano, vicerrector de la sede Bogotá y rector, destacando su papel en la construcción de la paz.
“En la UNAL comprendí la riqueza del conocimiento académico y la importancia de la diversidad de saberes y sensibilidades artísticas, científicas, profesionales, técnicas y tecnológicas presentes en sus campus,” comentó Múnera, quien alertó sobre lo que considera una amenaza constante de privatización que enfrenta la universidad pública recientemente; incluso durante el primer mandato progresista en la historia de Colombia.
“Aquellos quienes, impulsados por un espíritu empresarial privado, buscan que las instituciones de educación superior se autofinancien, ignoran que para definir el sentido de los proyectos culturales nacionales o territoriales y llevarlos a cabo, la sociedad en su conjunto, a través del Estado, debe asegurar el correcto funcionamiento de las universidades públicas,” enfatizó el académico en su declaración, con la que concluyó esta fase.
El acceso universal al conocimiento y la igualdad social formaron parte de su análisis. Subrayó que cada sede universitaria recuerda que “la igualdad social, entendida como el reconocimiento de las diferencias no jerarquizadas, requiere del acceso universal al bien común del conocimiento sin ningún tipo de discriminación,” y que Colombia todavía se encuentra lejos de alcanzar esa meta, ya que la competencia por recursos individuales amenaza la naturaleza pública de la universidad.
Y, en cuanto a la estructura universitaria, fue aún más allá. “El proyecto universitario que hemos promovido se basa en la idea de lograr el acceso universal al conocimiento, sin ningún tipo de discriminación social, política o cultural, sustentado en la garantía proporcionada por la sociedad en su conjunto de financiar la educación superior pública,” subrayó el profesor, quien destacó que un proceso democratizador ha logrado abrirse camino, a pesar de las adversidades.
Al abordar los desafíos de la educación superior, el exrector y exprofesor de la Universidad Nacional advirtió sobre el peligro de ampliar la cobertura sin un enfoque pedagógico integral, lo que podría impulsar la privatización. Y subrayó la tensión entre “el usufructo colectivo del bien común de la universidad y el beneficio individual” asociado a la rentabilidad de sus actividades, en una crítica contundente al modelo educativo actual en el país.
Además, preocupado por el futuro, destacó el impacto de los desarrollos tecnológicos. “Las diversas formas de inteligencia artificial exigen una reflexión pedagógica urgente, pues están transformando la relación con el conocimiento y reestructurando las disciplinas académicas,” especificó el académico, mencionando también desafíos adicionales como la crisis ambiental y la transición energética, que, en su opinión, requieren enfoques tecnológicos innovadores.
“Los debates y las decisiones sobre muchos de estos temas (…) están atrapados en un largo conflicto que ha sido personalificado y distorsionado, incluso a costa del buen nombre de la universidad y de los miembros del CSU, para evitar el reconocimiento de la autonomía de la comunidad universitaria y el desarrollo de un proceso que busca democratizar el gobierno institucional y la vida académica,” concluyó en su carta el académico que se despide.







