Colombia
¿Levantamiento al fuego o presión criminal? Incertidumbre en Barranquilla por cruce de panfletos atribuidos a bandas criminales rivales

La tensión volvió a sentirse en Barranquilla apenas tres días después del 20 de enero de 2026fecha del cese de hostilidades pactado entre Los Pepes y Los Costeños, acuerdo que había sido firmado en octubre del año pasado en la cárcel La Picota como parte de la apuesta del Gobierno por la llamada paz urbana.
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Durante cuatro meses, la tregua se mantuvo con altibajos, críticas y otras sublevacionespero que en determinados contextos ofreció una reducción parcial de confrontaciones entre estas bandas de crimen organizado. Sin embargo, su vencimiento y no renovación sembró un escenario incierto que hoy inquieta a la ciudad.
Panfleto amenazante de Los Pepes, circulando desde ayer 22 de enero. Foto:redes sociales
A ese ambiente de expectativa se sumó, en las últimas horas, la aparición de panfletos amenazantesdifundidos en redes y cadenas locales, atribuidos inicialmente a Los Pepes —quienes utilizan iconografía de cocodrilos— y posteriores comunicados atribuidos a Los Costeños / Bloque Resistencia Caribe (BRC) —quienes suelen representarse con figuras de leones—.
Aunque las autoridades no han confirmado su autenticidad, el rastro coincide con el fenómeno común que después deriva en tensiones y violencia. Operativos del Gaula han documentado la circulación e incautación de panfletos extorsivos de ambas estructuras en la Ciudadela 20 de Julio, Las Nieves, Rebolo, El Bosque y otros puntos neurálgicos de la ciudad, usados como mecanismos de intimidación a comerciantes y residentes.
Un cruce de panfletos en medio del fin de la tregua
Los panfletos atribuidos a Los Pepes advierten supuestas represalias contra personas señaladas de colaborar con Los Costeñosmencionan listados de objetivos y lanzan amenazas contra familias de barrios populares. Algunos reproducen la narrativa de “limpieza” y de supuesta defensa de residentes, un recurso frecuente en la intimidación ejercida por este tipo de organizaciones.
Esta sería una de las imágenes que empezó a circular en representación de Los Costeños. Foto:redes sociales
Horas después circularon panfletos atribuidos al BRC, en los que se declara el fin de la tregua, se anuncia el levantamiento de armas contra cualquier persona vinculada a Los Pepes y Se difunde otra lista de supuestos objetivos. Estas piezas refuerzan el mensaje de ruptura formal del pacto y un eventual reinicio de las confrontaciones.
En paralelo al fin formal del pacto entre Los Pepes y Los Costeños, distintas fuentes institucionales y analistas del conflicto urbano han advertido que la tregua, aunque redujo ciertos delitos visibles, nunca significó un control real y homogéneo de las facciones internas de estas estructuras. Esa falta de cohesión es clave para entender por qué el ambiente actual es de incertidumbre y por qué, pese a cuatro meses de quietud relativa, Barranquilla jamás pudo sentirse realmente una salva.
Durante el período de cese, las autoridades registraron una reducción parcial de homicidios vinculados a disputas entre ambas bandas, pero nunca un desmonte auténtico de sus operaciones criminales. Capturas por extorsión, microtráfico y otras rentas ilegales siguieron apareciendo en informes policiales, lo que evidenció fracturas internas y la incapacidad de los ‘jefes’ encarcelados para imponer disciplina sobre todas las células que dicen representar.
Y en ese vacío, las facciones menores —que viven del día a día criminal— jamás se desmovilizaron del todo; al contrario, mantuvieron la presión sobre comerciantes y territorios estratégicos. Muestra de ello es que, durante este lapso, las autoridades incautaron masivamente armas, dinero de extorsiones y panfletos utilizados para intimidar al comercio, vinculando a miembros de ambas organizaciones.
Alias ’Castor’ y Digno Palomino. el día de la firma en La Picota. Foto:Captura de pantalla
La Policía Metropolitana ha señalado en reiteradas oportunidades que no se puede asumir de inmediato la autenticidad de los panfletos que circulan por redes, pero sí reconoce las alertas y el temor comunitario en las zonas históricamente disputadas. Un corte de esta edición, los panfletos siguen siendo objeto de estudio para comprobar que su origen sí proviene de estas autoridades criminales y no hay un mecanismo de presión.
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Mientras tanto, el Gobierno nacional insiste en que los canales de diálogo no se han cerrado y que la política de paz urbana continúa, aunque con ajustes para evitar impactos en la seguridad de la ciudad.. Por ahora, lo único confirmado es la incertidumbre.
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