Colombia
llamado a la mesa de dialogo

Buenaventura sigue sumida en la angustia por las extorsiones y por los homicidios. Estos últimos suben y bajan en cada año, aunque no significa que ‘Shottas’ y ‘Espartanos’ hubieran dejado de matarse entre sí, pese a la anunciada tregua con un partido de fútbol, el primero de octubre de 2022.
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El centro de reclusión Marte, donde hay ‘Shottas’ y ‘Espartanos’ capturados. Foto:SANTIAGO SALDARRIAGA. EL TIEMPO
Si bien esa tregua tuvo repercusiones en un descenso de los asesinatos en años anteriores, el pacto se afectó en 2025, año en que los homicidios se dispararon en la ciudad puerto.
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No obstante, durante los diálogos que el Gobierno ha asegurado su disposición de mantener, ‘Shottas’ y ‘Espartanos’ no han dejado de delinquir y lo han hecho, inclusive, en algunas ciudades de Chile, donde han impuesto su régimen de terror con amenazas, asesinatos y cobros de ‘gota a gota’, que son las mismas extorsiones, como ocurren en Buenaventura.
“Hay comerciantes que pagan 20 millones mensuales, otros casi 50 millones”, dijo el obispo de Buenaventura, monseñor Rubén Darío Jaramillo al referirse a la situación en esta ciudad del Pacífico colombiano.
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El clérigo sostuvo que esos cobros en la ciudad puerto del Valle del Cauca son para algunos, pero para la mayoría oscilan entre un millón, dos y cinco, dependiendo del nivel de ingresos económicos. Si se trata de quienes viven de una tienda de abarrotes, esas extorsiones serán de entre 300.000 y 400.000 millones de pesos mensuales. Las extorsiones a comerciantes de la plaza de mercado pueden ir de 15 a 40 millones de pesos al mes.
Es tan grave la situación que hay establecimientos que han cerrado sus puertas, como dos restaurantes tradicionales del distrito. A su vez, cerca de una decena de locales donde se aprovecha vender pescado está en serios aprietos por las extorsiones.
Buenaventura, ciudad puerto del pacifico colombiano. Foto:Archivo EL TIEMPO
Además de estas extorsiones, las bandas también se dedican al ‘gota a gota’ con ingresos de estas actividades ilícitas que pueden sumar más de 3.000 millones en predios.
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Monseñor ha sido uno de los dirigentes sociales más decididos en lograr la paz en Buenaventura, teniendo acercamientos con las bandas en ese 2022. Pero también ha hecho llamados enérgicos a estos grupos por la comisión de delitos para que se detengan.
Esos llamados se han elevado en 2023 y 2024, cuando la anunciada tregua venía ya con tumbos por no contar con un marco sociojurídico hasta que se fracturó a comienzos de 2025.
Ahora, monseñor reiteró el llamado a ‘Shottas’ y ‘Espartanos’ para que las extorsiones y los demás delitos desaparezcan definitivamente por la afectación al pueblo bonaverense, que vive, en buena parte, en zonas de pobreza y hasta miseria. Ese llamado también va dirigido al Gobierno Nacional para que se impulse con más fuerza la mesa del espacio sociojurídico que aún continúa, pues esa ha sido la postura del Estado de seguir buscando alguna salida negociada con los violentos.
Buenaventura, ciudad puerto del pacifico colombiano. Foto:Archivo EL TIEMPO
Las bandas y su desenfrenado deseo por el control territorial en torno a drogas y armas.
La historia de ‘Shottas’ y ‘Espartanos’, como facciones de la banda ‘la Local’, se remonta en un comienzo a la banda ‘la Empresa’ del clan Bustamante, con Éver Bustamante, padre de ‘Diego Optra’, como uno de sus cabecillas, enfrentada en el casco urbano de Buenaventura al ‘clan del Golfo’ o ‘clan Úsuga’ que también se llamaba ‘los Urabeños’, disputándose las 12 comunas del área. urbana de la ciudad puerto.
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Las comunas de Buenaventura más codiciadas han sido históricamente la 3, la 4, la 10 y la 12 por sus salidas al mar para sacar cargamentos de cocaína hacia Centroamérica, Suramérica y Estados Unidos.
En la primera década del 2000, ‘la Empresa’ y ‘clan del Golfo’ se declararon la guerra en torno a drogas y armas, sin dejar de lado amenazas, homicidios, desapariciones y extorsiones a la sociedad civil, provocando desplazamientos entre barrios de Buenaventura. Mientras tanto, la zona rural era disputada por el Eln, la entonces Farc y el ‘clan del Golfo’.
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Posteriormente, con el paso de los años, hubo un pacto de no agresión entre ‘la Empresa’ y el ‘clan del Golfo’, este último con nexos con la banda ‘la Local’, surgiendo en el hampa. Luego, ‘la Empresa’ se integró a ‘la Local’ y los Bustamante ascendieron en la cadena criminal.
Centro de detención transitorio Marte. Allí están más de 230 ‘shottas’ y ‘Espartanos’. Foto:Santiago Saldarriaga, enviado especial
Siguieron las extorsiones, como comerciantes en la plaza de mercado, controlando el ingreso de productos, pero con pagos de ‘vacunas’.
En ese momento, Colombia se horrorizó al conocer la existencia de las ‘casas de piqué’, práctica de tortura y asesinato de desaparecidos con desmembramiento de cuerpos. Era el 2014 hasta que Éver y su hermano Édgar ‘Yuca’ Bustamante fueron capturados en una operación conjunta con la DEA de Estados Unidos. Cayeron en Panamá y Lugo Bustamante quedaron como jefe de ‘la Local’.
En Chile
En 2016 se contabilizaron 66 homicidios en Buenaventura, según el Instituto Nacional de Medicina Legal. Ya en ese año, en el radar de la Policía Marítima de Chile, perteneciente a la Armada, empezaron a ser identificados cabecillas de las bandas con bonaverenses y chilenos en su país, entre ellos, Max Jaramillo, alias Cholín; otro es el ‘Abuelo’ y Luis Eduardo Cuadros González, a quien le dicen ‘El Burro’ y se ha convertido en uno de los principales cabecillas de ‘Espartanos’ en Santiago, capital de Chile. Es el otro ‘Mapaya’, pero en territorio austral.
Uno de los internos en el centro de detención Marte. Foto:Santiago Saldarriaga, enviado especial
Todos ellos son señalados no solo del tráfico, sino de ordenar asesinatos de jóvenes y adultos en esa ciudad.
Mientras tanto, en Buenaventura, la cifra de homicidios siguió subiendo en 2017 con 73 muertes más. En 2018, ascendieron al 96 y en 2019, bajaron al 90. El 27 de abril de ese año, las autoridades capturaron a Lugo y su sobrino e hijo de Éver, Diego Fernando Bustamante Segura o ‘Diego Optra’, se volvió el jefe supremo de ‘la Local’.
Cartel de los más buscados en el Valle con miembros de ‘Shottas’ y ‘Espartanos’. Foto:policia valle
Pero empezaron a surgir tensiones en el interior de la banda ‘la Local’, entre 2019 y 2020, aunque en ese último año bajaron los homicidios a 81.
La división entre ‘Shottas’ y ‘Espartanos’ continuó hasta que ‘la Local’ se convirtió en las dos facciones conocidas: ‘Shottas’, con ‘Diego Optra’ a la cabeza hasta hoy, y ‘Espartanos’ con ‘Mapaya’, su actual cabecilla.
La guerra se declaró en Buenaventura, al punto de que en 2021, el desangre en la ciudad dejó 191 asesinatos. Esas acciones de las bandas se agitaron durante ese año del paro nacional y el estallido social en todo el país, especialmente, en el Valle del Cauca y en Cali.
El patio que une las 13 celdas en el centro Marte. Al fondo, ‘Espartanos’ y al otro lado, ‘Shottas’. Foto:Santiago Saldarriaga, enviado especial
Aunque desde el primero de octubre de 2022 con un partido de fútbol, las bandas anunciaron un cese al fuego en Buenaventura con un pacto y el 7 de diciembre de ese entonces, ante el presidente Petro y la vicepresidenta Francia Márquez, se abrió la mesa de diálogo, pero sin un marco jurídico hasta este 2025 con negociaciones dando tumbos, los homicidios han seguido por parte de estas bandas, sin parar el tráfico de drogas y ni las extorsiones.
Fuentes judiciales indicaron que estas bandas ‘Shottas’ y ‘Espartanos’ con alianzas con ‘clan del Golfo’ y el frente ‘Jaime Martínez’ de las disidencias de las Farc se mantienen fortalecidas. Claro es que el año pasado, en 2025, la Policía capturó a más de 230 integrantes de las dos bandas en Buenaventura.
Pero en Buenaventura no solo la guerra la siguen librando ‘Shottas’ y ‘Espartanos’, este último con un brazo armado de sicarios llamado ‘los Chiquillos’, de alias Robert y cuyo hijo de 18 años fue asesinado en febrero de 2025, provocando la ruptura de la tregua en marzo siguiente.
Estos grupos sostienen alianzas con disidentes de las Farc y carteles mexicanos, como ‘Sinaloa’, además de que permanece la influencia de la ‘Segunda Marquetalia’ y del Eln, en el área rural de Buenaventura, por lo que los delitos nunca han cesado.
Los ‘Shottas’ están con el Eln, mientras que ‘los Espartanos’ estarían con disidentes de las Farc del frente ‘Jaime Martínez’.
En ese panorama también entra la ‘Segunda Marquetalia’ con ‘Espartanos’, mientras que el ‘clan del Golfo’ va con los ‘Shottas’.
CAROLINA BOHÓRQUEZ
Corresponsal de EL TIEMPO
Cali
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La respuesta a Giovanny Ayala. Foto:







