Economia
Los retos de Natalia Gutiérrez, máxima vocera de Acolgén, al asumir la presidencia del Consejo Gremial Nacional en plena alerta energética

La llegada de Natalia Gutiérrez Jaramillo —actual presidenta de Acolgén— a la presidencia del Consejo Gremial Nacional (CGN) a partir del 2026 ocurre en uno de los momentos más críticos del sector eléctrico colombiano en tres décadas, sin duda representa una oportunidad más para que la búsqueda de salidas a esa situación, que perjudica al país y a todo el aparato productivo colombiano, sea escuchada por el Gobierno con mayor resonancia.
Con un sistema presionado por la falta de nuevos proyectos, señales regulatorias que inquietan al mercado y alertas tempranas de desabastecimiento, su agenda estará marcada por la necesidad de defender la seguridad energética, destrabar la expansión de infraestructura y asegurar un marco tarifario y regulatorio que no ahuyente la inversión privada.
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La advertencia es clara y viene desde hace meses: Colombia podría enfrentar un déficit de energía entre 2026 y 2027, según proyecciones de la Upme y estudios de la Universidad Nacional. Pero la situación sería incluso más apremiante, pues el país, como lo ha repetido Gutiérrez, está transitando peligrosamente hacia una estrechez entre oferta y demanda que podría desembocar en racionamientos.
Natalia Gutiérrez Jaramillo, presidenta de Acolgen Foto:Archivo Particular
“El desabastecimiento de energía eléctrica está a la vuelta de la esquina”, alertó la dirigente gremial en reciente entrevista con EL TIEMPO, al insistir en que “se acabó el tiempo para tomar decisiones que erradiquen el riesgo de un nuevo apagón”. Su llamado al Gobierno ha sido reiterado: construir soluciones conjuntas, acelerar los proyectos y dar señales claras de que el país mantendrá reglas estables para la inversión.
Retraso de proyectos
Según ha mencionado la directiva de Acolgén, uno de los mayores problemas del sector es la escasez real de nuevos proyectos, lo cual ha estado muy por debajo de lo esperado. Pero no es lo único, los retrasos en transmisión también agravan el panorama. La firma XM, indica que el promedio de atrasos es de 55 meses, casi cinco años.
La línea clave para reforzar a Bogotá —que trae energía desde Chivor— completa casi una década de demora. La colectora de La Guajira, necesaria para conectar un gigavatio de energía eólica equivalente al 10 por ciento de la demanda nacional, aún espera permisos y su construcción tomaría cerca de 100 semanas una vez iniciada, por lo que solo estaría lista en agosto de 2026.
Ese rezago, sumado al impacto del fenómeno de El Niño —que ha elevado el consumo en zonas cálidas hasta en 15 por ciento— y a una Niña menos intensa de lo previsto, configura un escenario en el que la estrechez del sistema limita la capacidad de respuesta ante picos de demanda o sequías prolongadas.
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Entorno regulatorio
En paralelo a los atrasos, la nueva presidenta del CGN deberá enfrentar un ambiente regulatorio tensionado. Acolgén ha advertido que el Decreto 1072 de 2025 constituye una intervención “desproporcionada” que altera la libre competencia al obligar a los generadores hidráulicos a contratar “al menos el 95 por ciento de su generación horaria”.
Embalses llenos, clave para la generación de energía en Colombia. Foto:Archivo particular
Para el gremio, esta medida anula la libertad de empresa y contradice la Ley 143 de 1994; impone un tratamiento desigual frente a otras tecnologías; desincentiva la inversión en un momento en el que el país necesita 9 billones de pesos anuales en nueva capacidad hasta 2027; desconoce la variabilidad de la hidrología y expone a los agentes a riesgos operativos y sanciones por posibles incumplimientos.
Pero la complejidad regulatoria no termina allí. La orden a la CREG de crear mecanismos de contratación “flexibles” en tiempos récord añade más incertidumbre, mientras que recientes pronunciamientos de la Superintendencia de Servicios Públicos sobre vigilancia especial a las plantas de generación han generado preocupación por el riesgo de interpretaciones políticas sobre el funcionamiento del mercado.
El gremio insiste en que las variaciones de precios en bolsa responden a factores técnicos verificables —hidrología, disponibilidad, restricciones de red— y que cualquier señalamiento debe sustentarse en evidencia rigurosa.
Los colombianos temen por que el país tenga que enfrentar un nuevo racionamiento de energía. Foto:¡Stock
El cuello de botella
Aunque el diseño del mercado eléctrico colombiano ha sido reconocido por mantener la confiabilidad durante 30 años, Gutiérrez señala que hoy existe una ausencia de decisiones oportunas. “Aquí no se están tomando decisiones de política pública para este sector”, ha dicho la vocera gremial, enfatizando que las alarmas de XM y las proyecciones de la Upme deben ser atendidas sin dilación.
La ecuación es clara: si las subastas no salen y las reglas cambian, los proyectos no entran; si no entran, el déficit se materializa. Y si el déficit llega, los precios subirán, afectando a usuarios y empresas por igual.
La subasta realizada a inicios de año fue deficitaria —y reconocida así por el propio Gobierno— y el gremio insiste en que se publique pronto la reglamentación que permita dar la señal de expansión que el país necesita.
La solución realmente es más energía. Pero para llegar allí, el país debe acelerar proyectos, resolver los cuellos de botella en transmisión, estabilizar la regulación y trabajar de manera conjunta.
Natalia Gutiérrez JaramilloPresidenta de Acolgén y del Consejo Gremial Nacional a partir del 2026
Con la crisis de gas natural que también se asoma, las térmicas, que deberían operar con combustibles de transición más eficientes, enfrentan incertidumbre sobre la disponibilidad del recurso. El país, advierte Gutiérrez, no puede renunciar a ninguna tecnología si aspira a mantener la confiabilidad mientras avanza hacia la carbono neutralidad.
Bajo ese panorama, como futura presidenta del CGNacional, Gutiérrez deberá gestionar no solo la agenda técnica del sector eléctrico sino también un contexto político preelectoral que puede dificultar la toma de decisiones. Su desafío será construir puentes, insistir en reglas claras y elevar el nivel del debate para evitar que el país repita episodios de racionamiento que parecían superados.
“La solución realmente es más energía”, ha dicho. Pero para llegar allí, el país debe acelerar proyectos, resolver los cuellos de botella en transmisión, estabilizar la regulación y trabajar de manera conjunta. El reloj, como advierte Acolgén, ya está en cuenta regresiva.







