Colombia
María Carolina Hoyos habló del duelo tras la muerte de Miguel Uribe Turbay, el día de su cumpleaños: “Fue volver a vivir lo de mi mamá”

María Carolina Hoyos, que dirige la Fundación Solidaridad por Colombia y es hermana de Miguel Uribe Turbay, quien fue asesinado el 7 de junio de 2025 durante un evento de campaña, compartió su experiencia sobre cómo ha continuado su vida después de la pérdida de su hermano.
“Sentí que mi vida no tenía propósito, y que la mejor forma de conectar con mi mamá era sentir su dolor, pero la vida es tan hermosa que terminé encontrando motivos para sonreír”, confesó Hoyos en una charla con la periodista María Elvira Arango, en el programa En aguas profundas (Noticias Caracol ahora).
Los pormenores de esta conversación, que reflejan tanto tragedia como resiliencia, se han convertido en una especie de línea de tiempo.
Todo comenzó con el viaje al pasado que realizó Hoyos en cada uno de sus relatos.
Por ejemplo, en su adolescencia, enfrentó el secuestro y asesinato de su madre, la periodista Diana Turbay, perpetrado por Pablo Escobar.
“Cuando la secuestraron, yo tenía diecisiete años. Durante esos cinco meses y medio esperando a mi mamá, imploramos y oramos mucho. Mi abuela Nidia nos tuvo arrodillados pidiendo y rogando por la seguridad de mi mamá. Estaba convencida de que así sería”, recordó la hermana de Miguel Uribe Turbay.
La noticia del asesinato de su madre la sumió en un completo sentimiento de abandono.
“Me sentí completamente abandonada por mi madre y, al entenderlo, junto con expertos aprendí a trabajar el sentimiento de abandono, porque aunque ella no lo quiso, realmente me dejó”, afirmó Hoyos.
La ausencia de su madre representó para María Carolina una especie de “muerte en vida”.
“Prometí que no volvería a sonreír. Creía que mi vida carecía de sentido y que para honrar a mi mamá debía dejar de sonreír”, explicó Hoyos.
Sin embargo, la vida la llevó en otra dirección: “La vida es tan bella que encontré motivos para sonreír y, de este modo, rompí la promesa que le hice a mi mamá. Estoy convencida de que ella está feliz en el cielo por haber desafiado esa promesa”, reflexionó durante la entrevista la hermana de Uribe Turbay, quien ahora dirige la fundación que su abuela, doña Nydia Quintero Turbay de Balcázar, fundó.
La muerte de Miguel Uribe Turbay reabrió viejas heridas.
“Lo de Miguel fue como revivir la pérdida de mi madre: nuevamente la orfandad, el sufrimiento, otra vez el abandono y la espera, volviendo a orar”, recordó Hoyos.
En el caso de su madre, la esperanza era que su secuestro culminara; con Miguel, la plegaria era por su recuperación tras el ataque.
“Una vez más, en oración… aguardando el milagro; pensábamos que mi madre saldría libre de su secuestro, y no fue así. Luego Miguel llegó muy mal al hospital desde el principio. Sin embargo, comenzaron a aparecer los milagros y parecía que todo marchaba bien. Al igual que con mi madre, yo estaba convencida de que ella iba a salir avante. Tenía la misma fe con Miguel. Hasta el final, creí o quisé creer”, compartió María Carolina.
Hoyos ha enfrentado esta situación apoyándose en un pilar esencial: su familia, que ha sido su ancla durante todo este tiempo.
“Mi madre amaba a su familia y quienes la conocieron dicen que eso era su centro, su ancla. Siento que ella me lo dejó como legado. He intentado reflejar eso; me he convertido en quien reúne, en quien busca estar presente, honrando la importancia de la familia. Eso es lo que quiero transmitirles a mis hijos: el valor de la familia”, confidenció la hermana de Uribe Turbay.
La figura de Diana Turbay como madre sigue viva en su día a día.
Así lo expresa Hoyos: “Me percaté de que las balas que acabaron con su vida no eliminaron mi conexión con ella. Su legado sigue vivo, es un ejemplo, y continúa con nosotros. Mis hijos no tuvieron la oportunidad de conocerla, pero saben quién era la abuelita Diana. La honramos y está presente en nuestra vida diaria, así deseo que siga siendo siempre.”
El proceso de duelo, lejos de ser lineal, se manifiesta en ciclos y reflexiones, y “la pregunta no debe ser por qué, sino para qué,” sostiene Hoyos.
Tras la muerte de su hermano (lunes 11 de agosto de 2025), ella confesó: “Desde entonces, me he planteado mucho esa pregunta. ¿Para qué ha pasado todo esto? Es un proceso muy doloroso”.
La fe ha sido un elemento constante; aunque la rabia y la frustración han estado presentes, ella se esfuerza por no dejarse llevar por esos sentimientos.
“Esta vez, decidí desde el principio: ‘Nada me hará pelear con Dios. No estoy dispuesta a eso’. He tratado de traducir mi dolor en un propósito, seguir adelante, sin ignorar mi tristeza y mis frustraciones por lo ocurrido”, subrayó Hoyos.
La reconstrucción personal, además de la fe, se ha visto fortalecida por su trabajo y misión social.
“El trabajo para mí refuerza mi propósito y da sentido a mi vida. Me he apega mucho a mi labor”, asevera María Carolina.
Su actividad en la Fundación Solidaridad por Colombia forma parte de ese propósito:
“Más que sentir que ayudo a los demás, cada vez que doy, en realidad recibo. Eso es lo que me impulsa a seguir adelante. Parte de mi propósito es público, como las becas, lo que realizo en la Fundación Solidaridad por Colombia, pero también se centra en mi familia, observar el crecimiento de mis hijos, ver cómo superamos obstáculos y construimos lazos a pesar de las adversidades”, compartió la hermana de Miguel Uribe Turbay.
Con el paso del tiempo, María Carolina ha aprendido a dejar ir.
“Lo que más temía era perder su olor. Llevaba una piyama de mi madre a mi casa y la colocaba sobre mi almohada cada noche. Mi padre, que tuvo un papel crucial en mi recuperación, me decía: ‘Es importante soltar’. Al igual que en el buceo, cuando uno se engancha a algo y no puede avanzar; uno necesita que un compañero lo ayude a liberarse; así, en la superficie, necesitamos a quienes nos asistan a cortar”, recuerda Hoyos.
En relación al proceso judicial por el asesinato de su hermano, mantiene la esperanza de que la justicia prevalezca.
“Anhelo que algún día no solo la familia, sino Colombia y el mundo, sepan la verdad. No puedo especificar quién fue, pero creo que mi hermano era una voz relevante y molesta para muchos. Tenía coraje y una voz que resonaba cada vez más a nivel nacional e internacional”, afirmó Hoyos sobre su hermano.
Aun así, ella reconoce que no ha seguido de cerca la investigación y prefiere dejar ese proceso en manos de las autoridades.
A pesar de las adversidades y el sufrimiento, Hoyos argumenta que la vida es como bucear en el océano: impredecible y desafiante.
“La vida es como el océano, como la experiencia de bucear. Uno no sabe lo que va a suceder… uno traza un plan, pero se topa con imprevistos como corrientes, criaturas y objetos en el agua, lo que es paralelo a la vida. Lo esencial es aprender a recalibrar tras lo que nos ocurre, cómo recargarse, pedir ayuda y planificar la siguiente inmersión para salir adelante”, reflexionó Hoyos.
El mensaje final de María Carolina Hoyos es de esperanza y construcción.
“Lo más importante es reconocer el dolor y superarlo. Eso ha sido fundamental para mí. Y superarlo con la creencia de que lo mejor está por venir, con la esperanza de que tenemos el poder de construir un mejor presente y futuro”, concluyó la hermana de Uribe Turbay.







