Economia
más de 25 km de congestión y hasta siete horas de espera frenan la carga del país

Buenaventura, la principal puerta de entrada y salida del comercio exterior colombiano sobre el Pacífico, está operando al borde del colapso. La advertencia la vuelve a hacer la Federación Colombiana de Agentes Logísticos en Comercio Internacional (Fitac), que denunció una “grave y persistente situación logística” en los accesos y terminales del puerto, con impactos directos sobre la eficiencia operativa, los costos y la confiabilidad del país como socio comercial.
Según el gremio, la crisis ya no es coyuntural. Hoy los transportadores deben enfrentar más de 25 kilómetros de congestión vial para ingresar a las zonas portuarias, con tiempos de espera que superan las siete horas, una realidad que hace inviable el cumplimiento de los turnos operativos, dispara los sobrecostos y deteriora la productividad del puerto más importante del país en manejo de contenedores.
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Fitac advierte que el problema es multifactorial: congestión crónica en los accesos, capacidad insuficiente de patios y zonas logísticas, fallas en los sistemas de asignación de citas, demoras en la devolución de contenedores y una limitada presencia institucional para coordinar soluciones. A esto se suma un entorno de riesgo creciente en materia de seguridad, que golpea directamente a conductores, operadores y empresas del sector.
“Lo que ocurre en Buenaventura no es un problema sectorial aislado, sino un riesgo estructural para el comercio exterior colombiano”, señala el gremio, al advertir que la situación está afectando la competitividad del país, encareciendo los costos logísticos y deteriorando la confiabilidad de las operaciones internacionales.
Bloqueos en la vía a Buenaventura, impactan el acceso al puerto sobre el Pacífico. Foto:Fitac
En este contexto, Fitac hace un llamado urgente al Gobierno Nacional, al Ministerio de Transporte, al Ministerio de Comercio, Industria y Turismo, a la Superintendencia de Transporte, y la Dirección de Impuestos y Aduanas Nacionales (Dian), para que intervengan de manera inmediata y coordinada en Buenaventura, con acciones estratégicas que permitan restablecer la eficiencia logística del puerto.
Puerto bajo presión
La gravedad del escenario se entiende mejor con las cifras. Buenaventura concentra cerca del 46 por ciento de la carga nacional en contenedores, lo que la convierte en un nodo estratégico para importaciones y exportaciones del país.
Cuando ese engranaje falla, el impacto se extiende a toda la cadena logística: importadores que no pueden retirar mercancías a tiempo, exportadores que incumplen cronogramas, transportadores atrapados durante horas en los accesos y costos adicionales por bodegajes, reprogramaciones y penalidades.
Fitac también cuestiona la limitada asignación de citas en las terminales, el mantenimiento de cobros por citas vencidas en medio del colapso operativo y la falta de infraestructura acorde con la demanda real del puerto. “Se cobra como si el sistema funcionara con normalidad, cuando en la práctica está desbordado”, señalan desde el gremio.
Inflación, finanzas públicas y las reformas urgentes son temas que demandan atención prioritaria. Foto:Juan B. Díaz. Archivo EL TIEMPO
Crisis de antaño
La advertencia actual no es nueva. Desde julio de 2025, Fitac viene alertando sobre el represamiento de contenedores, las demoras en autorizaciones aduaneras, los problemas con las Operaciones de Tránsito Multimodal (OTM) y los Depósitos de Tránsito Aduanero (DTA), así como el rechazo de placas provisionales y el vencimiento de términos que obliga a nacionalizar mercancías en puerto, incluso cuando su destino final son zonas francas.
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En ese momento, el presidente de Fitac, Miguel Ángel Espinosa, ya advertía que estas trabas estaban generando sobrecostos significativos y pérdida de competitividad, además de tensiones innecesarias entre los distintos eslabones de la cadena logística.
A la congestión operativa se suma un problema que agrava el panorama: la inseguridad. Según Fitac, los asaltos y actos vandálicos contra transportadores y personal logístico han obligado a reducir horarios, limitar despachos nocturnos y frenar la salida de carga hacia el interior del país.
Los bloqueos recurrentes de vías en el área de influencia del puerto también afectan el comercio. Foto:Juan Pablo Rueda. EL TIEMPO
Los bloqueos recurrentes de vías en el área de influencia del puerto también han afectado la evacuación de mercancías, incrementando los tiempos de tránsito y los costos de los seguros. La destrucción de vehículos y los retrasos en las entregas han encarecido aún más la operación logística, en un contexto ya marcado por la congestión.
Las salidas
Entre las medidas propuestas están la suspensión de términos para DTA y OTM mientras persista el colapso operativo, la implementación de planes de contingencia para reducir el represamiento de contenedores vacíos, el fortalecimiento de los canales de atención para agilizar autorizaciones y una presencia institucional permanente que permita articular soluciones reales.
Fitac insiste en que está dispuesta a aportar y acompañar las salidas, pero advierte que el tiempo se agota. “Sin decisiones inmediatas, Buenaventura seguirá perdiendo eficiencia, seguridad y competitividad”, concluye el gremio. Y con ello, Colombia arriesga mucho más que un puerto: pone en juego la columna vertebral de su comercio exterior.







