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Mel Gibson y el motivo por el que rechazó el papel de James Bond

Este sábado 3 de enero alcanza los 70 años Mel Gibson, uno de los actores que han marcado el cine de las últimas décadas y un excelente director, como demostró con Braveheart, La Pasión de Cristo, Apocalypto y Hasta el último hombre. Ahora prepara La Resurrección de Cristo, que llegará en dos partes a los cines en 2027, esta vez sin Jim Caviezel como Jesucristo por la dificultad de rejuvenecer el aspecto del actor 22 años después de La Pasión de Cristo.
Han transcurrido 46 años desde que George Miller y Mad Max-Salvajes de autopista orientasen el destino de Mel Gibson que, en los años siguientes, además de rodar las secuelas de la saga, protagonizó películas como Gallipoli, El año que vivimos peligrosamente (ambas de Peter Weir) y Motín a bordo. En los 80 aún vendría el éxito de Arma letal, con sus subsiguientes secuelas, y todavía pudo protagonizar otra saga con más recorrido.
En 1982, mientras rodaba El año que vivimos peligrosamente, el productor Albert R. Broccoli le tanteó para convertirse en James Bond. Roger Moore apuraba por entonces sus últimas presencias como 007 fruto de la edad, un factor que estaba del lado de Mel Gibson. En el momento de la propuesta, el actor tenía 26 años. Era difícil rechazarla, pero eso es lo que hizo. Dudó, pero sintió que no quería encasillarse y se acordó de Sean Connery, «que se quedó atrapado allí como tres décadas», como explicó Gibson hace unos años.
Después volvió a tener opciones de convertirse en 007. Primero, para Alta tensión, que terminó protagonizando Timothy Dalton, y más tarde para Goldeneye, el debut de Pierce Brosnan como Bond, pero Mel Gibson entonces estaba volcado en Braveheart, con la que ganó cinco Oscar (mejor película, dirección, fotografía, efectos de sonido y maquillaje) y ‘Cubby’ Broccoli ya tenía otros planes.
El hecho de no ser británico jugaba en su contra para convertirse en 007, aunque tampoco era un impedimento: otro australiano como él, George Lazenby, ya había sido James Bond en 007: Al servicio secreto de su Majestad. Pero, de forma especial, su gran desventaja para el papel era su estatura. Broccoli quería actores altos como James Bond y Mel Gibson, a pesar de su 1,77, no lo era suficientemente.
Con todo, el personaje creado por Ian Fleming no es el mayor arrepentimiento en la carrera de Mel Gibson, sino rechazar el papel de Russell Crowe en Gladiator porque se sentía mayor para interpretar al personaje.







