Colombia
“Modelo élite” y jugosos salarios: así engañaba a sus víctimas ‘el monstruo de Ciudad Bolívar’, acusado de más de 70 abusos

Kardyn Daniel Montilla Baquero, de 27 años, ha sido apodado el “monstruo de Ciudad Bolívar”, debido a su cruel comportamiento delictivo, que durante varios meses provocó decenas de víctimas y una víctima fatal: Cartalina Leyva.
Su arresto ocurrió el 26 de noviembre, en el mencionado sector del sur de Bogotá, en flagrancia, justo cuando iba a hacer su siguiente ataque.
Ahora puedes seguirnos en Facebook y en nuestro WhatsApp Channel
Montilla Baquero, de nacionalidad venezolana, es acusado por las autoridades de haber abusado de más de 70 mujeres y de asesinar a Leyva, de 24 años.
Su captura se logró gracias a una operación encubierta de la Dirección de Protección y Servicios Especiales de la Policía Nacional, que incluyó la participación de agentes infiltrados.
El caso se hizo público tras el asesinato de la joven, ocurrido el 8 de noviembre de 2024, en el barrio Perdomo.
Su padre, Alirio Leiva, comentó en diálogo con Rafael Poveda, del pódcast Más allá del Silencio, que la oferta de empleo que recibió su hija era para convertirse en modelo webcam con una atractiva remuneración semanal.
Alirio relató que la joven y su novio, convencidos por la supuesta oferta laboral, asistieron al encuentro sin informar a su familia.
“Ella luchó, presentaba múltiples moretones, uñas quebradas y golpes en el cuerpo. El teléfono de mi hija fue clave para localizarla”, aseguró Leiva, expresando su sensación de “desesperanza” por la inacción inicial de las autoridades y su alivio tras la captura del sospechoso.
Una de las invitadas al mencionado pódcast fue Valeria, una joven de 21 años que estuvo a punto de convertirse en víctima del “monstruo”.
Contó que fue contactada a través de Marketplace con una oferta para “modelos élite”, utilizando el perfil falso de Daniela Suárez.
Después de una conversación en Facebook, el contacto continuó por WhatsApp bajo la identidad de Estefanía Tafur, la supuesta dueña del estudio de modelaje.
Valeria recibió solicitudes para enviar fotos y videos en lencería como parte del proceso de selección. “Me decían que era material necesario para acordar la cita, y que debía llevar una cobija, agua y una computadora para grabar”, relató Valeria en la entrevista.
El día acordado, Valeria llegó al Portal Sur y siguió las indicaciones que la llevaron a una zona montañosa de Ciudad Bolívar, un lugar “amplio, solitario y con mucha vegetación”.
Allí fue recibida por Montilla, que actuaba con total normalidad. “Me comentó que la locación a veces cambiaba; podía ser en una piscina o en el monte; que los videos eran solicitados desde Marruecos o Dubái”, relató la joven.
Solo la intervención de la policía, que la abordó en el lugar, impidió que Valeria fuera agredida. “Una de las policías me dijo: ‘Te has salvado. Este es el monstruo de Ciudad Bolívar’. Fue impactante”.
El intendente Joan Mejía, de la Dirección de Protección y Servicios Especiales, explicó al pódcast mencionado que la investigación inició un mes antes, cuando un fiscal solicitó apoyo por varias denuncias con el mismo patrón.
Montilla se hacía pasar por diferentes identidades femeninas para atraer víctimas en grupos de trabajo, Messenger y WhatsApp. Pedía fotos, videos, información personal, dirección y, si se negaban, amenazaba con extorsionarlas.
Una vez que las víctimas llegaban al lugar acordado, el agresor las llevaba a áreas boscosas de difícil acceso, donde las sometía con un arma blanca.
“Las grababa, golpeaba, les robaba dinero, pertenencias y luego las amenazaba para que no denunciaran. Algunas permanecían encerradas durante horas, esperando que se fuera”, señaló Mejía.
Según el intendente, Montilla cambiaba frecuentemente las rutas de acceso a los lugares para despistar a las autoridades, llegando a usar hasta siete entradas distintas.
“Muchas de las víctimas no se atrevían a denunciar por miedo a que los videos o fotos enviados fueran divulgados o enviados a sus familias. El temor y la vergüenza paralizaban a las jóvenes, que incluso llegaban a reportar solo el hurto para no revelar las agresiones”, destacó Mejía.
Durante un año, la Fiscalía y la Dirección de Protección recolectaron pruebas, cotejando ADN y testimonios. El avance definitivo se dio cuando una agente encubierta de la Policía logró infiltrarse en los grupos de selección del agresor.
Aunque la infiltrada no superó la última prueba —enviar un video en vivo, como exigía Montilla— el error del criminal al enviar la foto de Valeria permitió a la policía identificar y salvar a la joven.
El día de la captura —jueves, 20 de noviembre de 2025— un grupo de motorizados y patrullas de la Policía logran identificar a Valeria por su vestimenta inapropiada para el lugar donde se encontraba.
Por tanto, un agente la siguió hasta el lugar convenido; al ver que Montilla la guiaba hacia la zona montañosa, solicitó refuerzos por radio.
La Policía detuvo a la pareja y arrestó al hombre, que reaccionó fingiendo nerviosismo e intentando hacer pasar por un mensajero. En su poder se encontró una navaja y pertenencias de víctimas anteriores.
Posteriormente, Montilla fue formalmente acusado por la fiscalía, mientras que su esposa, también venezolana, fue arrestada como posible cómplice en los robos.
Y es que, según la policía, la pareja de Montilla no tenía trabajo y se sospecha que conocía el origen de los objetos robados que él llevaba a casa. Las autoridades la arrestaron por complicidad, aunque la mayoría de las víctimas afirmaron que el hombre actuaba solo durante los delitos.
Al final, Alirio Leiva lamentó que la muerte de su hija haya sido el “punto cero” para iniciar la investigación crucial y expresó, durante la entrevista, que “Catalina es una heroína. Luchó hasta el último instante y nunca se rindió fácilmente. El dolor es inmenso, pero su fuerza nos permitió encontrarla”.
Finalmente, la sobreviviente Valeria instó a “no ser ingenuas, verificar la autenticidad de las ofertas laborales y compartir siempre la información con otras personas”.
Mejía, por su parte, pidió a las víctimas que aún guardan silencio que denuncien ahora que el presunto agresor está bajo custodia y que la Fiscalía y la Policía están listas para atenderlas.







